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Protocolos de Indicación Farmacéutica y Criterios de Derivación al Médico en Síntomas Menores

DIARIOFARMA  |    23.02.2015 - 17:35

Protocolos de Indicación Farmacéutica y Criterios de Derivación al Médico en Síntomas Menores: (semFYC, Sefac, grupo de AF de la Universidad de Granada y Fundación Abbott. Acceda al documento completo

 

Presentación

En el proceso de atención en salud de las personas, resulta básica la contribución de diferen- tes profesionales sanitarios. Esta colaboración, debe ser coordinada, sinérgica y orientada para la consecución del mejor resultado posible. Adicionalmente, es conocido que cuando el pa- ciente sufre un problema de salud decide, con base a su experiencia previa y otros condicio- nantes, qué va a hacer para resolverlo (automedicación, acudir al médico de atención primaria, ir a servicios de urgencias, entre otras opciones). En ocasiones, especialmente cuando percibe el problema de salud como banal, acude al farmacéutico para que él decida sobre la solución más adecuada a su problema. En este sentido, resulta lógico asumir que, en el abordaje de los síntomas menores, la actuación del farmacéutico, orientada por criterios científicos y técni- cos consensuados entre médicos y farmacéuticos, debe generar un mejor resultado en el pro- ceso de atención del paciente que acude a la farmacia con un problema de salud de este tipo, que cuando se hace de forma aislada o desarticulada y sin un proceso sistemático.

Por ello, es necesario disponer de una herramienta que permita potenciar las contribuciones de los profesionales de la medicina y la farmacia en la busqueda de la mejor solución posible, para las situaciones en la que un paciente se presenta en la farmacia con un síntoma menor y soli- cita asesoramiento para dicho problema. En este sentido, en este texto se presenta, de forma ordenada, clara y práctica protocolos que recogen los aportes y criterios consensuados, entre médicos y farmacéuticos, con el propósito de contribuir a la mejora continua de la actuación del farmacéutico en el manejo de síntomas banales, con énfasis en la definición de indicado- res que señalan la necesidad de derivar el paciente al médico de atención primaria.

La actuación del farmacéutico, ante un paciente con síntomas o trastornos banales, que acude a la farmacia buscando la asesoría o el consejo de este profesional, se ha definido como indi- cación farmacéutica, la cúal se concibe como el acto profesional por el que el farmacéu- tico se responsabiliza de la selección de un medicamento que no necesita receta médica, con el objetivo de aliviar o resolver un problema de salud a instancias del pa- ciente, o su derivación al médico cuando dicho problema necesite de su actuación. En este contexto, los objetivos del farmacéutico son, en primer lugar valorar si el problema de salud por el que consulta el paciente es un síntoma o trastorno banal, en segundo lugar indicar al pa- ciente la opción más adecuada para resolver su problema de salud, incluyendo la derivación al médico, la indicación de un medicamento sin receta médica o de medidas no farmacológicas. Por último, proporcionar la información necesaria al paciente y protegerlo frente a la posible aparición de resultados negativos asociados a la medicación detectando y corrigiendo sus cau- sas prevenibles.

Previamente, Machuca y colaboradores1, desarrollaron una propuesta para alcanzar dichos obje- tivos, la cual se fundamenta en un proceso sistemático que consta de una breve entrevista con el paciente, mediante la cual el farmacéutico debe recoger información sobre el motivo por el que consulta el paciente. Los aspectos claves a conocer son; (1) duración del síntoma, (2) presencia de otros síntomas que indiquen la no-banalidad (indicadores de alarma), (3) presencia de otros problemas de salud o medicamentos para los que sea recomendable la valoración del médico.

En definitiva, con la entrevista al paciente, el farmacéutico puede identificar situaciones en las que se sospecha de la necesidad del diagnóstico médico, como puedan ser la duración pro- longada de los síntomas, la existencia de síntomas no banales o, en definitiva, de problemas de salud que no se corresponden con síntomas menores. Con base a esta información, el farma- céutico debe intervenir, indicando un medicamento disponible para su dispensación sin receta médica y/o medidas no farmacológicas, o bien derivando al paciente al médico o a otros ser- vicios farmacéuticos (seguimiento farmacoterapéutico, educación para la salud). Para una mayor visión del lector sobre la relación, función y procesos de este servicio con otros incluidos den- tro del concepto de Atención Farmacéutica, se recomienda la lectura del texto Atención Far- macéutica. Conceptos, procesos y casos prácticos2

En los casos en los que el farmacéutico considere que el síntoma menor requiere de un medi- camento, la elección del principio activo debe estar basada en la mejor evidencia científica dis- ponible, siendo preferible, en todo caso, la utilización de medicamentos con un solo fármaco. Por ello, adicional a la información sobre los síntomas menores, el cumplimiento de esta actividad por parte del farmacéutico, requiere de conocimientos actualizados sobre los principios activos dis- ponibles sin receta, especialmente sobre su efectividad y seguridad en el tratamiento de los tras- tornos menores. Además, de la selección del medicamento más adecuado para el paciente, el farmacéutico debe proporcionar una información mínima sobre el objetivo del tratamiento, la pauta, la posología, la duración del mismo y qué hacer en caso de no-mejoría o empeoramiento.

Los síntomas menores que se presentan en este texto han sido seleccionados y desarrollados por médicos de familia y farmacéuticos comunitarios. Para la inclusión del síntoma, el cri- terio fundamental fue su frecuencia de presentación como motivo de consulta en la far- macia comunitaria española; mientras que su desarrollo, se fundamentó en una revisión científica de la información disponible del síntoma, la cual se complementó con los co- nocimientos y la experiencia práctica de los médicos de familia que participan como autores de este texto. Por el proceso seguido, existe el convencimiento de que el presente texto es de alta calidad técnica y científica, al igual que de amplia utilidad práctica. En este sentido, para cada síntoma menor incluido, el protocolo elaborado reúne la información ne- cesaria para realizar la indicación farmacéutica de forma eficaz, eficiente, segura y con calidad, agrupada en los siguientes apartados:

 

  • Concepto, en el que se describe el síntoma menor, diferenciándolo de otros procesos no ba- nales.
  • Causas más frecuentes, incluyendo medicamentos que pueden causar el síntoma. En gene- ral, los medicamentos no son la causa más frecuente del síntoma menor; sin embargo, desde la perspectiva farmacéutica, este tipo de información resulta de gran utilidad práctica, incluso para otro tipo de servicios, caso del seguimiento farmacoterapéutico.
  • Criterios de derivación al médico, donde se incluye el tiempo crítico de evolución del sín- toma tras el cuál el farmacéutico puede sospechar se trata de un síntoma banal, al igual que la definición de otros síntomas o signos que, cuando los manifiesta o se reconocen en el pa- ciente, señalan la necesidad de la valoración por parte del médico (indicadores de alarma).
  • Recomendaciones para el tratamiento, donde se incluyen medidas de tipo no farmaco- lógico y farmacológico. Se han seleccionado aquellos principios activos disponibles actual- mente sin receta médica y con probada efectividad y seguridad en el tratamiento de cada síntoma según la evidencia disponible.

En el apartado de medicamentos, se han incluido los principios activos considerados más adecuados para el tratamiento del síntoma menor, los cuales se específican en el respectivo pro- tocolo. De cada fármaco, se ha sintetizado la evidencia disponible sobre sus indicaciones y dosis (autorizadas para comercializar sin receta médica), las desventajas de su uso (principales efectos adversos), las precauciones, incluyendo las interacciones de relevancia clínica, y la in- formación para un uso correcto por el paciente. Finalmente se incluyen los medicamentos co- mercializados sin receta médica en España (información actualizada a abril del 2007), que contienen solamente dicho principio activo, organizados según su dosis y forma farmacéutica.

 

En definitiva, los autores deseamos que esta guía se convierta en una herramienta útil y práctica para cumplir con los objetivos de la indicación farmacéutica en cada síntoma incluido y, con ello, contribuir a obtener el mejor resultado en salud posible para el paciente, que es lo que debe orien- tar la actuación del profesional farmacéutico en este y otros servicios de Atención Farmacéutica.

El Grupo de Utilización de Fármacos de la semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria) se complace en haber colaborado en la elaboración de esta Guía de Síntomas Menores como un paso importante para la coordinación de estos dos grupos de pro- fesionales (de Farmacia y de Medicina) en aras de trabajar por un mejor nivel de cuidados de la población que atendemos.

En este sentido, valoramos el interés de la Guía en adecuar la utilización de fármacos por los propios usuarios para problemas inicialmente banales y de corta evolución, junto a una infor- mación técnica rigurosa de acuerdo a las características personales de ellos, más allá de la pu- blicidad, tan accesible hoy en día.

Así mismo, queremos destacar la importancia del autocuidado y la necesidad de potenciar me- didas no farmacológicas, a veces suficientes para estos síntomas menores y con frecuencia ol- vidadas buscando una solución rápida.

Nuestro trabajo en la consultas de Atención Primaria nos recuerda cada día el riesgo del uso in- adecuado de los medicamentos, a veces origen de la propia demanda. Que un fármaco no pre- cise receta no implica que este exento de efectos indeseables. En esta línea, nos posicionarnos a favor del fármaco con un solo principio activo y recordamos que “medicamento no bien indi- cado, medicamento inapropiado”, por eficaz que sea.

Finalmente, consideramos que el encuentro de profesional y paciente reúne aspectos técnicos y humanos y, sólo con ambos, quedará bien hecha nuestra tarea.

 

Accede a las fichas:

 

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