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Programa electoral de Izquierda Unida a las elecciones de Andalucía (22-M)

DIARIOFARMA  |    08.03.2015 - 09:24

IUPrograma Electoral que Izquierda Unida ha presentado a los electores para las Elecciones de Andalucía del 22 de marzo de 2015

Candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía: Antonio Maíllo

Accede a la página web de la candidatura donde se encuentra el programa electoral e información adicional.

 

MEDIDAS CONCRETAS EN SANIDAD

SANIDAD UNIVERSAL, PÚBLICA Y GRATUITA La sanidad es un derecho y no un privilegio. Únicamente desde la defensa de una sanidad pública de calidad, universal, garante de la equidad, integral, solidaria, democrática y orientada al ciudadano se puede garantizar una efectiva protección de la salud para tod@s y sin exclusiones. Para alcanzar este objetivo es también de vital importancia relacionar la sanidad con otras políticas públicas que también afectan a la salud (economía, empleo, urbanismo, vivienda, transporte, etc.), así como la promoción de hábitos de vida saludable en un entorno medioambiental adecuado.

Consideramos irrenunciable garantizar el derecho constitucional de la ciudadanía a la protección de la salud, sin discriminación de ningún tipo y sujeto a la condición de ciudadanía. Y no sólo en la vertiente reparadora o curativa sino también en las acciones de prevención y promoción de salud. Entendemos que la salud es un derecho y no una mercancía, y que sólo se puede garantizar desde la defensa de una sanidad pública de calidad.

Está ampliamente demostrado que los factores socioeconómicos son determinantes principales en la preservación o el daño a la salud, tanto que las diferencias sociales se pueden considerar una fuente de enfermedad (psíquica y física) y mortalidad de primer orden. En el actual contexto de crisis, de incremento continuo de las desigualdades, de pobreza y exclusión social, ya son muchos los estudios científicos que revelan un aumento de la enfermedad mental y de distintas patologías somáticas así como disminución de la esperanza de vida. Es por esto que el programa completo para la salud (entendido como bienestar físico, psíquico y social) también se residencia en otras partes de nuestra propuesta política, en todo aquello que abunde en la lucha contra las desigualdades y la búsqueda del bienestar para las personas. Sólo desde políticas públicas integrales, donde se inserte un potente sistema sanitario público, que pongan la felicidad y el bienestar de la población en el centro de su acción se podrá proteger de manera efectiva la salud.

A lo largo de los años, el Sistema de Salud ha hecho gala de una notable capacidad para generar buenos resultados con arreglo a distintos parámetros de rendimiento: estado de salud de la población, cobertura, acceso y equidad, sostenibilidad financiera, calidad y seguridad de la atención sanitaria, siendo base fundamental para el desarrollo del Estado del Bienestar y uno de los pilares para asegurar la solidaridad y la equidad dentro de nuestra sociedad Estos logros se han alcanzado con un nivel relativamente bajo de gasto, si se compara con el porcentaje del PIB que se dedica a la sanidad en otros países europeos y en otras comunidades, situándonos en una de las comunidades autónomas con menor gasto sanitario per cápita. Los ciudadanos andaluces disfrutan pues de un sistema sanitario con una buena relación coste-calidad.

Sin embargo, en los últimos años se ha venido llevando a cabo una intensa campaña en el contexto estatal e internacional para acosar, desprestigiar y, si fuera posible, desmantelar los sistemas públicos de salud. Desde la influencia neoliberal, con ello se pretende al mismo tiempo reducir el sector público y privatizar los sistemas sanitarios en busca de una nueva oportunidad de negocio.

Andalucía no se ha librado totalmente de estas amenazas. Los recortes en personal han impactado poderosamente en el nivel de calidad de los servicios. Plantillas sobrecargadas, desmoralizadas y con los salarios mermados se ven desbordadas en las áreas de urgencias, y las listas de espera para asistencia especializada o intervención quirúrgica se eternizan. Si bien no con la intensidad de aquellas comunidades gobernadas por el Partido Popular, se pusieron en marcha en los últimos años estrategias privatizadoras que van deteriorando la calidad asistencial, caminando hacia modelos que han fracasado allí donde se implantaron. En la práctica se han extendido modelos y procedimientos como las externalizaciones y subcontratas a empresas privadas (en todos los grandes hospitales de Andalucía), conciertos sanitarios (tanto procedimientos diagnósticos como terapéuticos), así como la puesta en marcha de nuevas formas de gestión mixta público–privados que menoscaban la calidad y la atención sociosanitaria.

En esta situación la sanidad andaluza sufre una serie de carencias que es necesario combatir: El principal problema es el déficit de personal sanitario. Se agudiza en las urgencias (un 40% del personal que atiende las urgencias es personal en formación, MIR) y en los centros rurales. Otro problema de peso son las condiciones de precariedad extrema en la política de contratación del SAS.

Déficit democrático en el modelo del SAS, en la toma de decisiones sin la participación del personal ni de la ciudadanía.

Déficit en la atención social, en la prevención y promoción de la salud, así como en la investigación, básica, clínica y epidemiológica. Carencias en políticas integrales de salud pública.

Es necesario un estudio de situación de la sanidad en Andalucía y de las necesidades del sistema.

Desde IU consideramos que las cualidades del sistema público que debemos desarrollar son las siguientes: La Atención Primaria como pilar fundamental del sistema andaluz de salud. En los últimos años vemos que está perdiendo su papel protagonista y dinamizador. La AP, como puerta de entrada al sistema sanitario, debe tener un papel preponderante en la organización de la prestación del servicio público.

Compromiso del sistema público con el medio rural. Terminar la red de Hospitales Comarcales y Centros hospitalarios de alta resolución que han quedado en suspenso por los recortes presupuestarios. Para garantizar la igualdad en la asistencia dentro de Andalucía hay que descentralizar la atención especializada. Mejorar la atención de urgencias en el medio rural.

 

Aumento de las prestaciones al sistema público :

Cubrir la necesidad de atención de cuidados medios para pacientes crónicos.

Adecuar la atención integral al enfermo mental. Es imprescindible dar un salto cualitativo en la protección de la salud mental en un momento en que la prevalencia de depresiones, ansiedad y otras patologías adquiere dimensiones epidémicas.

Atención especial a los colectivos discriminados y aquellos en riesgo de exclusión social (planes integrales como el de atención a la diversidad cultural, creación de la figura de mediador-traductor…).

Adecuar la cartera de servicios a las necesidades reales de la sociedad, con uniformidad en el territorio andaluz.

Puesta en marcha de planes de promoción y prevención de la salud ligándolas al resto de políticas públicas, aumentando las campañas de sensibilización (incidiendo sobre la discriminación y los estigmas de las enfermedades). Es de vital importancia mejorar las condiciones de vida y promover estilos de vida saludable. Potenciar la vigilancia epidemiológica. Elaboración de informes de impacto en salud de las políticas e intervenciones públicas y privadas.

Es por ello que desde IULV-CA trabajaremos prioritariamente por la consecución de los siguientes objetivos: Derogar todas aquellas leyes que pudieran introducir el ánimo de lucro, que abren las puertas a la mercantilización de la sanidad.

Supresión progresiva de los conciertos con el sector privado, cese de las externalizaciones y absorción de las subcontratas por el sistema público. A estas alturas resulta incongruente e ineficiente la existencia de dos redes de centros sanitarios públicos con diferentes fórmulas jurídicas de gestión: incorporación al sistema público de estos centros.

Red de centros públicos a pacientes crónicos y dependientes.

Red adecuada de hospitales comarcales en el medio rural.

Supresión de las nuevas fórmulas de jurídicas de gestión e incorporación al sistema sanitario de estos centros.

Es necesario replantear una nueva política de personal con una dotación adecuada y calidad en el empleo, para una correcta atención en los centros sanitarios.

Consideramos a los profesionales como el valor más importante del SSPA, que además es necesario prestigiar. Necesidad de darle periodicidad a las OPE.

Exclusividad por parte de los profesionales sanitarios con la sanidad pública Rotunda oposición a la implantación del Copago-Repago Sanitario.

Integración y desarrollo de las unidades de cuidados paliativos y atención al paciente terminal y unidades del dolor en el SAS el sistema sanitario hacia el ciudadano. Cambiar los modelos de gestión basados en la orientación neoliberal por otros basados en la cooperación, coordinación y democráticos.

Es necesaria una gestión transparente, con sistemas de información accesibles Planificación y evaluación pública del uso de tecnologías y medicamentos respondiendo a criterios de coste-efectividad.

Evaluación pública de los resultados.

Desarrollar la centralización de compras para abaratar costes.

Revisión del modelo de las unidades de Gestión Clínica del SAS y su orientación hacia otro modelo de unidades asistenciales basadas en la participación y cooperación de los profesionales en la consecución de objetivos de mejora asistencial y que se alejen de la mercantilización, del modelo de gestión empresarial, de la privatización encubierta y de la desregularización de los derechos laborales.

Coordinación de servicios y entre los distintos niveles asistenciales (primaria, especializada, hospitalaria) para garantizar la integralidad y la continuidad en la atención sanitaria, así como con el sistema de servicios sociales.

Instauración de una red de participación de la ciudadanía en la toma de decisiones, incorporando la sociedad en la planificación y gestión, creando consejos de salud en las zonas básicas y hospitales. Impulsaremos planes de salud de carácter municipal.

Crear instrumentos de participación de las asociaciones de afectados y familiares.

La investigación y la formación pública de los profesionales como eje de creación de empleo. Modular esfuerzos hacia objetivos socialmente relevantes. La investigación como eje generador de empleo y de conocimiento.

Una nueva política farmacéutica. La reestructuración debe ser global disminuyendo la influencia de la industria farmacéutica en las decisiones sanitarias, restando sus cuantiosos beneficios y ganado independencia. Es una oportunidad de ahorro, además de una fuente generadora de empleo y conocimiento.

Completar la implantación de medicamentos genéricos a todos los niveles.

Uso racional del medicamento.

Gratuidad a personas sin recursos.

Distribución y dispensación de los medicamentos en los centros públicos, tanto en los centros de salud como en hospitales (Farmacia pública).

Propuesta de largo alcance: Fabricación por parte de la administración pública de medicamentos esenciales (farmacéutica pública).

Regular la objeción de conciencia en el SAS, garantizando el cumplimiento de la legislación vigente.

Financiación adicional de la sanidad para garantizar la sostenibilidad del sistema Universalidad de la sanidad como prestación no contributiva y derecho subjetivo ciudadano.

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