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A un paso de que prescriba el Dr. Google

JOSÉ MARÍA LÓPEZ ALEMANY  |    12.04.2015 - 20:01

Esta semana nos hemos dado de bruces con un sistema que aprovecha las posibilidades de la tecnología de la era de la información para romper de forma radical con aquello con lo que estamos más habituados y hacer las cosas de forma muy diferente. Me refiero a la prescripción online de recetas médicas que propone la web www.recetamedicaonline.es.

Estábamos acostumbrados a que estas cosas sucedieran en otros países pero nunca lo habíamos visto tan cerca. Una empresa española con una web española, con dominio .es, dirigiéndose a médicos, farmacéuticos y pacientes de nuestro país. Eso, y el hecho de que no haya contacto médico-paciente, es lo que más nos ha alarmado.

Yo no sé si será legal o no la actividad de la empresa. Es probable que en muy poco tiempo tengamos noticias al respecto, puesto que los Colegios de Médicos, principalmente, son los primeros interesados en clarificarlo. Si es legal, creo que sería muy urgente poner en marcha todos los mecanismos pertinentes para impedir fraudes y riesgos.

A mí me parece que puede ser una buena herramienta si se utiliza adecuadamente o un peligro si no se controla su uso. Un uso adecuado sería el que un médico de consulta privada realiza con sus pacientes habituales, a los que conoce y atiende. Por el contrario, un uso que yo veo peligroso, sería el de un paciente que acude a obtener una prescripción sin que nunca haya visto al médico que le va a enviar su receta. Quiero pensar que el objetivo de la empresa que está detrás de Receta Médica Online no vaya por esta última vía para obtener un volumen de recetas y por tanto de facturaciones de 10 euros, mayor.

Me parece peligroso prescribir medicamentos, incluso una supuesta renovación de recetas sin ver la cara al paciente. Es facilitar posibles casos de suplantación de identidad con fines como es lógico poco lícitos. También podría permitir que el paciente haga lo que considere oportuno sin hacer caso de lo que su médico, quien conoce su caso, considere y que ha podido creer necesario cambiar un tratamiento o eliminar otro por algún problema relacionado con el medicamento. Es abrir la puerta a que el paciente se fíe del Dr. Google y que sea este el que 'prescriba' o del vecino y tenga donde acudir para obtener esa prescripción que ya ha decidido que necesita.

Además, creo que los médicos que se lancen a prescribir estos medicamentos de forma online y sin conocer a los pacientes pueden cruzar muy rápido la línea que va desde un error médico por una apreciación o una decisión equivocada, a la negligencia más brutal por no haber observado todas las precauciones necesarias en relación a la prescripción y en muchos casos diagnóstico.

Por otro lado, creo que el sistema no se puede lavar las manos en relación a la identificación inequívoca del paciente y no puede trasladar a las farmacias comunitarias esa responsabilidad, especialmente en casos de estupefacientes que en un futuro pretenden prescribir. La farmacia como mucho tiene obligación de comprobar la identidad de quien retira el medicamento, se supone que es el médico quien identifica al paciente. Eso podría generar innumerables problemas de uso inadecuado e ilegal de determinados tipos de prescripciones, especialmente hasta que sea una realidad la receta electrónica privada y sea posible anular la validez de una receta ya dispensada.

Demasiados riesgos para unos beneficios que no van más allá de un poco de tiempo perdido. Por ello, creo que aún hay mucho que matizar y afinar.

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