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La farmacia hospitalaria debe dibujar los nuevos horizontes de la gestión clínica

RODRIGO RODRIGUEZ  |    30.08.2015 - 15:17

El contexto actual de crisis económica presenta una oportunidad excepcional para poner de relieve la gestión clínica para una asistencia sanitaria más eficiente, tanto en la atención al paciente como en la administración de los recursos. Con esta premisa, Juan del Llano-Señarís analiza los “Nuevos horizontes de la gestión clínica”, en el libro “10 temas candentes de la farmacia hospitalaria”, editado por la SEFHAllergan.

La situación actual que vive la gestión clínica y las oportunidades que presenta para el futuro de las administraciones públicas, el sistema sanitario, la farmacia hospitalaria y el paciente, a menudo se ven obstaculizadas por unos equipos de gestión politizados, diferencias de comportamiento entre las distintas comunidades autónomas y falta de formación en gestión sanitaria. Estos tres factores, además, se desarrollan en el proceso de gestión derivando hacia estructuras fragmentadas, falta de integración, profesionales desmotivados o abusos por la gratuidad del momento que ponen en peligro la sostenibilidad universal del SNS.

En este sentido, cabe replantearse los modelos y lograr “ser un elemento cotidiano de la actividad sanitaria, donde sus atributos faciliten y aseguren al clínico la capacidad de potenciar sus inputs asistenciales, con el propósito de mejorar los resultados en niveles de salud, la eficiencia clínica, el uso adecuado de tecnologías y la optimización de recursos humanos” que es, en definitiva, la definición que debe asumir la gestión clínica. Del Llano explica que es posible configurar una gestión clínica que sirva de puente entre la cultura empresarial, que persiga la eficiencia y la eficacia, con la cultura clínica, que traslade estos conceptos a la mejor atención al paciente posible, sustentada en la mejor evidencia científica que exista en el momento. La presión de las administraciones no debe dirigirse a un mero control del gasto, sino a la eficiencia económica a la hora de ordenar los distintos procesos de la asistencia sanitaria.

Ante todas estas carencias, Del Llano contempla la crisis económica como unan coyuntura que puede empujar a una ineludible modernización del sistema, que parta desde una mejor y mayor formación en gestión clínica desde las facultades, pasando por un apuesta por la innovación tecnológica que permita coordinar las líneas de actuación ente las distintas estructuras autonómicas y agentes que intervienen en la toma de decisiones en el proceso de atención al paciente, de forma que gocen de una mayor independencia en la toma de decisiones y conozcan mejor los recursos económicos, científicos, tecnológicos y humanos a los que están sujetos.

Para ello, Del Llano sitúa a la Farmacia Hospitalaria como nexo entre todos estos sectores de profesionales y propone ampliar sus competencias, resultando una nueva Farmacia Hospitalaria y de Atención Primaria, capaz de llevar a cabo una gestión clínica eficiente por su contacto con el diagnóstico de la enfermedad del paciente y la toma de decisiones a la hora de suministrar el medicamento y atender de forma continuada los cuidados del paciente.

En conclusión, dotar de confianza a la gestión clínica, su despolitización, integración y mejora de la formación son los pilares sobre los que debe sustentarse un nuevo modelo sostenible a través de la eficiencia clínica y no únicamente desde el recorte en el gasto. Todo ello, en un marco de coordinación entre las distintas áreas sanitarias, capaz de ofrecer información transparente y unificada sobre los recursos y las necesidades de pacientes, donde la Farmacia Hospitalaria debe jugar un papel protagonista con el usuario.

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