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Sostenibilidad: Cuando el medio se antepone al fin

JOSÉ MARÍA LÓPEZ ALEMANY  |    28.10.2015 - 15:07

Artículo de opinión de José María López Alemany, director de Diariofarma

chema_fotoMucho se ha hablado de sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) a lo largo de su historia, pero en estos últimos años, lograrla, asegurarla, ha pasado a ser el principal, casi único, objetivo de los gestores sanitarios.

Es cierto que sin sostenibilidad no hay nada o habría poco. Pero no es menos cierto que la sostenibilidad no es el objetivo. Solo es un medio para que los pacientes puedan (podamos) seguir recibiendo la asistencia que merecen para curar o paliar sus enfermedades. Esto, que parece obvio, hay muchas veces que se nos olvida y de tanto machacar, el medio se convierte en el objetivo y el fin se ve como un problema. Todo al revés.

Quien lo tiene muy claro es el vicepresidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario, Julio Sánchez Fierro, que en la presentación del informe “Priorización de recursos en el Sistema Nacional de Salud: el caso de la inversión en Onco-Hematología”, impulsado por el Instituto Roche, explicó que las actuaciones de algunas, si no todas, las comunidades autónomas, iban más allá de lo que sus competencias de gestión les permitía. Y todo, a la búsqueda de la sostenibilidad, de reducción de costes con el supuesto objetivo de mejorar la calidad asistencial. Pero la realidad es que el resultado, en muchos casos, es el contrario del que se busca y se da lugar a graves problemas de falta de equidad, falta de acceso y olvido de los derechos de los pacientes, unos derechos otorgados a partir, nada menos, que de la Constitución Española de 1978. Pero tal y como dijo Sánchez Fierro, no habría problema si por sostenibilidad se entendiera en toda su extensión “ética, de acceso, de derechos de los pacientes”, pero eso no ocurre y solo se toma la visión reduccionista de la economía.

Por ello, en el día a día, la urgencia de las actuaciones para sostener el sistema muchas veces hace olvidar lo importante, el objetivo principal del sistema sanitario, que no es otro que procurar cada vez una mejor asistencia sanitaria.

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La propuesta del grupo de expertos participante en el informe del Instituto Roche para solucionarlo y dar respuesta a las necesidades reales del sistema es, entre otras cuestiones, un ‘Pacto por la Innovación’. Yo voy más allá. Creo que hay que repensar de nuevo muchas de las cuestiones de nuestro SNS con el objetivo de dar respuestas a los fines reales del sistema sanitario.

A lo largo de los años, el sistema ha ido perdiendo su esencia. La Ley de Cohesión y Calidad o la de Autonomía del Paciente han pasado a ser en muchos casos parte de la Historia, con mayúscula, es decir, del pasado. Lamentablemente. Por eso hay que volver a los orígenes del sistema, como bien comentó el director del Instituto Oncológico de la Fundación Jiménez Díaz, Jesús García-Foncillas, otro de los participantes en el estudio.

Creo que hay que volver a plantearse las actuaciones de las comunidades autónomas y dejar claro (de nuevo) el reparto de competencias, actuando contra la que se lo salte porque el derecho del paciente que se vea afectado es superior al de la comunidad autónoma. Creo que hay que analizar profundamente el sistema de financiación autonómico y, especialmente, los servicios que se prestan para prescindir, tanto fuera como dentro de la Sanidad, de aquéllos que no sea necesario que sean prestados por los servicios públicos, reevaluando la cartera de servicios del SNS en base a criterios de eficiencia y de coste-oportunidad. Creo que hay que plantear un sistema de acceso a la innovación que no esté hecho a base de parches (ayer ponemos en marcha 50 comisiones de evaluación, hoy los Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT), mañana los precios notificados, seleccionados, menores, más bajos, de referencia..., pasado unas subastas y al otro la siguiente ocurrencia) a la búsqueda de la sostenibilidad… solo económica. Todo ello hace que tengamos un sistema Frankenstein que está dejando de obedecer a su objetivo.

Estamos a tiempo de cambiarlo. Es cierto que en los últimos años, los de la crisis, que deberían haber sido para hacer las profundas reformas que necesita el sistema, hubiera sido más fácil. Pero ante algo que es imprescindible, hay que actuar aunque las condiciones no sean las perfectas. Si se olvidan las disputas políticas y los partidismos y se hace por consenso de todos (políticos, gestores, profesionales, proveedores, pacientes), el resultado será un SNS que dé las mejores respuestas a los problemas más importantes de la sociedad en el ámbito sanitario. La sostenibilidad, al igual que el uso de las innovaciones terapéuticas, son medios para lograr el objetivo de beneficio sanitario y eso, no se debe olvidar.

 

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