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Sanidad alerta de que hay que luchar “contra la inflación de precios”

CARLOS ARGANDA  |    11.11.2015 - 13:32

La financiación de las innovaciones terapéuticas en el futuro van a requerir la puesta en marcha de mecanismos que modifiquen la forma de investigación de nuevos medicamentos, el análisis de los datos y los esquemas de pago con el objetivo de permitir su incorporación a los sistemas sanitarios sin afectar a su sostenibilidad. En caso contrario, será muy difícil poder abordar las innovaciones que se aproximan. Así lo explicaron los participantes en la mesa ‘Nuevos modelos de financiación de medicamentos’ que ha tenido lugar en el 60 Congreso de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) que se celebra en Valencia entre los días 10 y 13 de noviembre.

La consejera Técnica de la Subdirección General de Calidad de los Medicamentos del Ministerio de Sanidad, Mercedes Martínez Vallejo, explicó que uno de los riesgos actuales es la “inflación de precios” existente en la aprobación de los nuevos medicamentos. La causa de esta escalada es la gran cantidad de medicamentos que se investigan y se aprueban, lo que hace que en determinadas enfermedades haya un “elevado índice de recambio de las terapias”, lo que genera que las compañías busquen “retornar sus inversiones en plazos cortos de tiempo”. Ante esta situación, Martínez Vallejo considera que una de las soluciones pasa por reducir los costes de investigación de los nuevos medicamentos. Para lograrlo lanzó la idea de que las compañías farmacéuticas deberían “compartir gastos, pasos y datos” para hacer más eficiente la investigación. “Hay que buscar modelos de partenariado”, remarcó.

Adicionalmente, la representante del Ministerio de Sanidad explico que había que seguir trabajando en revisiones y descuentos de precios para permitir que la entrada de la innovación no echara por tierra la sostenibilidad. Indicó que había que asegurar que los precios por año de vida ganado no se podían disparar hasta los 90.000 euros o más como estaba ocurriendo en algunos casos y había que bajar a cotas de entre 20.000 y 30.000 euros por año de vida ganado.

Por su parte, el gerente de Farmacia y del Medicamento del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), Antoni Gilabert, puso el énfasis en la infrafinanciación del sistema sanitario que, a pesar de ello, “sigue incorporando medicamentos a la cesta” con lo que traslada “presión al ámbito de la gestión”. A la vista de ello, reclamó un sistema de evaluación de medicamentos que haga que el valor del mismo “se mida en la práctica clínica real”. Tal y como indicó, solo si se explicita el retorno de la inversión que se logra con un medicamento “vamos a poder competir por la obtención de recursos” fuera del ámbito sanitario. A la vista de las innovaciones que llegarán en un futuro próximo, “o competimos con otros recursos ajenos a salud o va a ser muy difícil, y para ello, hace falta explicitar los resultados en salud”, indicó.

Además de mostrar algunos datos sobre acuerdos de riesgo compartido y registros de pacientes, Gilabert expuso algunas alternativas innovadoras de pago a utilizar, como el precio/volumen inverso, con tarifa variable según los resultados y no según el consumo o el pago por soluciones, en el que se realiza un concurso público para la cobertura completa de las necesidades de una determinada enfermedad.

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Desde el ámbito de la gestión, la directora de Farmacia del Instituto Catalán de Oncología (ICO), Ana Clopés, hizo un repaso de los Esquemas de Pagos por Resultados (EPR) que han puesto en marcha y que, en la actualidad, ya no se trata de proyectos pilotos sino que se “ajustan a un modelo de gestión, se integran y encajan en la actividad clínica habitual”. En este sentido, destacó que hasta ahora han firmado 11 EPR con ocho compañías en cinco patologías diferentes y se ha incorporado a 425 pacientes. Los resultados obtenidos son esperanzadores ya que “se logra paralelismo con los resultados de los ensayos clínicos pivotales”.

La visión de la industria farmacéutica fue ofrecida por el director de Government Affairs de Roche, Federico Plaza, quien destacó el amplio acuerdo con la “mayoría de las cosas” que los interlocutores que le precedieron explicaron. En este sentido, indicó que el rol de la industria hoy en día es “diferente”. Además, destacó que, aunque la industria comercializa medicamentos, su valor principal se debe al “conocimiento de la sustancia y el resultado que se deriva de ese conocimiento”.

Por ello, se mostró a favor de que el pago a la industria “no sea por cajas que se comercializan sino de resultados que se obtienen” y destacó que esta situación “no es el futuro, es el presente” puesto que los clientes de la Sanidad, los pacientes, tienen sus expectativas “centradas en los resultados”. En este sentido, puso el ejemplo de Italia, donde los precios de los medicamentos se fijan en función de esquemas sensibles que se evalúan continuamente porque es “durante la vida útil del medicamento cuando tenemos capacidad de generar evidencia con un número más alto de pacientes”. De este modo, indicó que el conocimiento que se tiene de un medicamento cuando es aprobado se asemeja a la punta de un iceberg, mientras que queda mucho por conocer posteriormente a la autorización del medicamento. Además, Plaza reclamó la gestión de la gran cantidad de información existente para trasladar el Real World Data en Real World Evidence ya que los datos de la vida real, que se derivan de las historias clínicas se utilizan para la gestión pero no para los resultados en salud.

Este análisis de información y gestión de la misma para tomar decisiones es algo que ha venido obligado por la crisis financiera, tal y como explicó Martínez Vallejo, pero según Gilabert, aunque el sistema estuviera bien financiado, el objetivo debería ser el mismo “porque es la única manera de asegurar que el sistema se mantenga bien financiado”.

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