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Un consumo eléctrico eficiente implica un ahorro de hasta el 12%

MARÍA GRANJO  |    30.12.2015 - 14:37

En la factura de la electricidad de las farmacias hay margen para el ahorro en la mayoría de casos. Con un uso eficiente de la energía en la farmacia, este gasto puede disminuir entre un 10 y un 12%, según apuntan desde Fenie Energía. La forma más adecuada de determinar la capacidad de ahorro es mediante la realización de una auditoría energética. Esta herramienta, que se aconseja a las farmacias independientemente de su tipología o tamaño, permite obtener un conocimiento de los consumos energéticos e identificar las posibilidades de ahorro de energía desde el punto de vista técnico y económico.

La auditoría energética “supone la optimización del consumo energético, el aumento del tiempo de vida de la instalación y de los equipos instalados, reducir los costes de producción y conseguir una mayor conservación del medio ambiente”, explican desde Jorfe, empresa de asesoramiento y gestión energética.

En el 95% de los casos, la auditoría energética da como resultado un posible ahorro a través del desarrollo de acciones concretas. Aún sin utilizar esta opción, hay medidas generales que pueden aplicarse para hacer un uso eficiente de la energía. Previamente, es recomendable revisar el contrato de suministro de energía y las condiciones, así como las facturas eléctricas del último año, averiguar el tipo de luminarias y analizar el sistema de funcionamiento de la climatización. Así mismo, se aconseja ajustar la potencia contratada a la realmente necesaria. Otra de las precauciones a tomar es concienciar al personal de la farmacia sobre el uso racional de la energía, con el establecimiento de una serie de reglas internas y un posterior seguimiento acerca de su cumplimiento.

El mayor gasto se produce en el aire acondicionado, al que le sigue la iluminación interior, la exterior y las neveras. Para controlar el gasto en climatización, desde Fenie aconsejan la eliminación de los consumos de stand-by del aire acondicionado, así como programar la temperatura estándar de confort en función de la época del año, siendo en verano entre 23 y 25 ºC y en invierno entre 21 y 23 ºC. Mantener la temperatura adecuada es fundamental porque estudios indican que, por cada grado de desviación de la temperatura estándar de confort, se puede producir un aumento del gasto entre el 5 y el 8%.

Tras la climatización, la iluminación es lo que genera mayor gasto energético. Entre las medidas para controlarlo, se encuentran la instalación de contactores y detectores de presencia en las zonas que no sean de uso frecuente, así como los hábitos y el uso de iluminación led. Tal como señalan desde Jorfe, este tipo de luces genera muy bajo consumo energético permitiendo un aprovechamiento de electricidad alrededor de un 90% frente al 15% de sistemas convencionales. “Uno de sus aspectos relevantes es su gran durabilidad que permite amortizar la lámpara, no solamente por su escaso consumo sino también por su largo tiempo de vida”, apuntan desde esta empresa.

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Entre los errores más comunes que hacen aumentar el gasto energético, destacan los malos hábitos de consumo por parte del equipo de la farmacia, los consumos residuales, como dejar equipos encendidos fuera de las horas de trabajo o no tener en cuenta a la hora de adquirir nuevos equipos su eficiencia energética. También hay que procurar llevar a cabo un uso eficiente de los distintos equipos que haya en la instalación, poner las máquinas de clima con los grados aconsejables o programar el encendido en periodos donde la tarifa es más barata.

La norma UNE-EN ISO 50001 de sistemas de gestión energética, aunque no está pensada específicamente para farmacias, sí tiene en cuenta ciertos procedimientos para disponer y fomentar unos hábitos de uso correctos, poder llevar un control y reducir el consumo energético, señalan desde Feine.

Las comercializadoras eléctricas disponen de agentes que dan soporte a las farmacias con el fin de evaluar el consumo de energía y su coste y ofrecerle alternativas para reducirlos, manteniendo el nivel de servicios en sus instalaciones y el cumpliendo con la normativa vigente. Según los expertos de Feine, este asesor se hace necesario para adoptar medidas de ahorro, sobre todo si se tiene en cuenta que el gasto energético puede suponer entre un 5 y un 8% de los gastos operativos de la farmacia.

Con el fin de ayudar a los titulares de farmacia a una racionalización del consumo energético, esta empresa ha alcanzado un acuerdo con COFM Servicios 31 SLU, sociedad mercantil del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, a través del cual se realizan estudios energéticos individuales a cada farmacia. Esta colaboración incluye la realización de un diagnóstico, a partir del estudio energético que incluye un análisis de la factura eléctrica, de la iluminación y de los aspectos que se detecten a partir de la visita y medición de la instalación. Este informe puede complementarse con la instalación de un equipo de medición de consumos. El servicio también incluye la implantación de mejoras de ahorro en la factura eléctrica.

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