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Sorprendido, gratamente, por la propuesta de copago de Podemos

JOSÉ MARÍA LÓPEZ ALEMANY  |    12.04.2016 - 23:48

Artículo de opinión de José María López Alemany, director de Diariofarma

chema_fotoLa verdad es que me he quedado muy sorprendido por la propuesta de modificación del copago que ha realizado Podemos a través de una Proposición No de Ley (PNL). Sorprendido por los bandazos, pero mucho más sorprendido, gratamente, por la interesante propuesta, que comparto casi en su totalidad al coincidir en gran parte con una la posición que manifesté en enero pasado en una columna similar a esta, y que animo a leer.

En primer lugar, decir que me he quedado sorprendido por el enésimo bandazo que han dado en este asunto. Bandazos no ya desde las elecciones y el programa electoral sino incluso en los últimos días. La formación de Pablo Iglesias ha abogado siempre por la derogación, sin miramientos, del copago farmacéutico. Así lo recogió en su programa electoral y así lo indicó en su Propuesta de Ley 25 de Emergencia Social. No fue hasta el pasado de 7 de abril cuando la formación morada dio por bueno el acuerdo sobre copago firmado entre Ciudadanos y PSOE y que no era otra cosa que la propuesta electoral del PSOE. Podemos fue más allá y al día siguiente, el 8 de abril, presentó en el Congreso de los Diputados una PNL en la que definía claramente qué querían decir esas vagas líneas de “garantizar que el copago farmacéutico no sea una barrera de acceso, en especial para personas en situación de especial vulnerabilidad”.

La PNL de Podemos insta a avanzar en el copago farmacéutico por renta modulándolo para evitar que su impacto pudiera afectar al seguimiento de los tratamientos. Pero este 12 de abril ha vuelto a dar marcha atrás y en la defensa de la toma en consideración de la Ley 25 de Emergencia Social, ha vuelto a abogar por el fin de los copagos. Espero que este destello de pragmatismo y sentido común no sea finalmente una cuestión se sensibilidades dentro del partido defendida por Marta Sibina y algún otro. Por ese motivo, creo que lo primero que tiene que hacer Pablo Iglesias es aclararse de qué quiere hacer, cómo y por qué en este ámbito.

En cualquier caso, y en segundo lugar, creo que es un paso muy relevante el que ha dado la formación de los círculos con su propuesta de copago incluida en la PNL. Desde mi punto de vista es una propuesta muy interesante, viable y con sentido. Al contrario de lo que supondría la derogación del copago que, considero que no traería nada bueno.

En la PNL, Podemos abandona la demagogia de utilizar a los viejecitos como los grandes perjudicados por el copago y se apunta a una teoría mucho más verosímil. Los más afectados por el copago (que no por la modificación realizada con el Real Decreto-ley 16/2012) son personas activas, menores de 65 años, con enfermedades crónicas y, eso sí, bajos ingresos. Esas personas, tanto antes del RDL 16/2012 como después tenían que pagar lo mismo por los medicamentos: el 40%. Por ese motivo, el 16/2012 no es la causa de sus males. La causa es la crisis económica, por un lado, y por otro, que el Partido Popular se quedó corto en su reforma del copago en función de renta. Tenía que haber ido más allá todavía. Ahí donde ahora ha ido Podemos.

Yo siempre he abogado por que el copago tenía que tener límites. Un porcentaje de los ingresos como máximo o un tope fijado para todos, no solo para los pensionistas. Otra cuestión es la cuantía de ese tope, que se lo dejo a los expertos, aunque en líneas generales me parecen unos topes demasiado bajos ya que como mucho alcanzan el 2% de la renta anual. Por otro lado, considero que hay algunos medicamentos que, por sus características de buen perfil de coste-efectividad deberían ser beneficiados de un copago diferenciado, incluso cero para facilitar su uso.

Podemos ha ido en esta misma línea y ha establecido topes máximos de aportación por trimestres en función de tramos de renta inferiores a 60.000 euros. Además, propone una exención de copago para aquéllos medicamentos calificados de esenciales y que tengan un perfil de coste-efectividad favorable. Me parece una excelente decisión.

Con lo que no estoy de acuerdo es con la reversión de la desfinanciación realizada en 2012 (¿y por qué solo esta, y no las anteriores?). No creo que el sistema deba pagar todo a todos los pacientes. Principalmente porque es imposible. Los recursos son finitos y tendremos que elegir si el SNS tiene que pagar los laxantes o el tratamiento de la Hepatitis C. La desfinanciación liberó de las cuentas públicas unos 400 millones de euros al año. Un dinero que, en tres años, ha sido el que se ha dedicado a los tratamientos de hepatitis C durante 2015. Creo que con este ejemplo, poco más habría que decir.

Por el contrario, sí que considero que puede haber nuevas excepciones. Nuevas financiaciones extraordinarias de esos medicamentos para determinados colectivos, bien por criterios sanitarios o incluso económicos. Pero dar marcha atrás a medidas que van en línea de la eficiencia y modernización de la prestación farmacéutica no creo que sea bueno.

Quitando este último aspecto, veo que la propuesta de Podemos ha sido muy sensata y lógica conciliando los intereses del SNS, que necesita sí o sí elementos disuasorios, con la necesidad de que nadie deje de seguir el tratamiento que requiere para poder comprar comida. Por todo ello, espero que todos los partidos, cuando llegue el momento, abandonen la demagogia de la que en numerosas ocasiones hacen gala, y más en este asunto, y empiecen a crear consensos sobre asuntos tan delicados como importantes. Y, de este modo, que se puedan empezar a dar los pasos para construir un Pacto Sanitario que beneficie de verdad a los pacientes. Si los copagos se quitan de en medio, gran parte de la cerrazón ideológica desaparecerá y facilitará cualquier acuerdo.

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