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“El punto fundamental del Pacto de la Sanidad es la política fiscal”

CARLOS ARGANDA  |    22.06.2016 - 23:59

Podemos, al igual que el PSOE y Ciudadanos presenta a las elecciones generales del 26-J el mismo programa que en las elecciones del 20 de diciembre. No obstante, al lo largo de estos meses se han sucedido algunas propuestas de interés en el ámbito sanitario, especialmente en lo que se refiere a copago, que han sorprendido. Uno de los autores de las propuestas de copago de Podemos ha sido Javier Padilla, miembro del Área Estatal de Salud-Sanidad de Podemos, que ha concedido una entrevista a Diariofarma para analizar las propuestas sanitarias de la formación morada.

Pregunta. En los últimos meses Podemos ha presentado tres modelos diferentes de copago. Uno la eliminación absoluta, otro un copago como el actual pero con topes y otro con reembolsos, presentado en la Asamblea de Madrid… ¿Cómo se puede explicar?

Respuesta. En el tema del copago nosotros hacemos un discurso muy claro y creo que muy sencillo. La idea es que cualquier copago supone un impuesto en la enfermedad, no hay ningún motivo por el cual dos personas al mismo nivel de renta, una de ellas diabética tenga que pagar más que otra que no lo es, creemos que la distribución de renta tiene que ser vía política fiscal. Partiendo de esa base, creemos que hasta que no tengamos la capacidad, tanto de ejecución política como de sumar sensibilidades, hay una necesidad de ir protegiendo a los colectivos más desfavorecidos. Por eso la PNL del Congreso y de la Asamblea de Madrid, que van encaminadas a lo mismo: identificación del colectivo más desfavorecido e intentar liberar de la carga que supone el copago de medicamentos en estos colectivos.

P. ¿Entones lo planteáis desde el punto de vista económico, no desde el punto de vista sanitario?

R. No, tenemos un impuesto que imposibilita la adherencia del tratamiento. Los datos de la encuesta de europea de salud, que son en los que basamos parte de la argumentación fundamental de la PNL del Congreso, vienen a decirnos que hay un porcentaje de gente que no puede acceder a medicamentos por motivos monetarios. Y por otro lado además, los defensores del copago lo que dicen es que supone una disuasión del uso sanitario sin límite, el problema es que no tiene capacidad para discriminar entre el uso digamos más superfluo y el uso más necesario. Todos los estudios dicen que incrementos moderados de copago, suponen disminuciones de la adherencia de tratamiento en enfermedades graves como pacientes infartados, y ese tipo de enfermedades.

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P. Precisamente la semana pasada en las Jornadas de la Asociación de Economía de la Salud se publicó un estudio, que señalaba como transitoria la pérdida de adherencia por el copago… ¿Lo conocíais?

R. La bibliografía respecto al copago es, cuanto menos variada, y a la hora de interpretarla hay que ser cauteloso. Lo que sí está claro, es lo que dicen los datos con nombre y apellidos, como por ejemplo la encuesta europea de salud. Ahora mismo, en nuestro entorno, hay población que no está pudiendo acceder a medicamentos, porque no tiene dinero para ello.

P—En vuestro programa hay una cuestión que dentro del sector farmacéutico no se cree posible. Es la dispensación de monodosis. ¿Cómo lo ves?

R. Como bien dices, en el sector no se ve muy posible pero no será porque en otros países no se haga. Puede ser un anclaje conductual que tenemos en nuestro país. El problema es que en España a pesar de las medidas que se han llevado a cabo para adecuar el número de comprimidos y el número de dosis de las cajas a los tratamientos estándares, en la práctica sigue siendo un fracaso. No hay nada más que poner por ejemplo los tratamientos de amoxicilina. Yo soy médico de familia, paso clínica todos los días, me doy cuenta de que cuando yo prescribo una amoxicilina tengo o veinte o treinta comprimidos, eso me da para tratamientos de seis días y pico o diez días, que no suele cubrir de forma cuadrada para nada el tratamiento que yo suelo tener.

P. Pero precisamente en antibióticos es el grupo terapéutico en el que se ha hecho una revisión de envases y el ajuste de las dosis …

R. Se ha hecho de una manera verdaderamente subóptima. Hay algunos antibióticos que sí que cumplen como pueden ser algunas quinolonas, pero el tratamiento más utilizado en España, la amoxicilina o amoxicilina clavulánico sigue sin estar ajustado.

P. ¿Y cómo sería su puesta en marcha?

R. En ningún momento se haría de espaldas a la industria ni a las oficinas de farmacia. A día de hoy ya está implementado en algunos medicamentos pero que no se utiliza porque en su momento se metió más como un brindis al sol. No basta con poner las políticas en el Boletín Oficial del Estado, además hay que poner los incentivos para generar cambio de conducta. Está claro que no es la medida fundamental que se puede tener en política farmacéutica y que esto no va a cambiar la dinámica del consumo de medicamentos pero además de actuar sobre indicaciones, tenemos que actuar sobre botiquines domiciliarios y que a la gente no le sobre pastillas. Me parece uno de los puntos fundamentales porque cada vez que sale una estadística sobre existencias de antibióticos como sobre consumo de antibióticos en España nos sonrojamos.

P. ¿Pero tenéis un diseño sobre el mecanismo, si sería a partir de envases clínicos, el sistema de retribución, etc.?

R. No tenemos nada al respecto. Estas son las medidas que se aprobó a partir del programa con participación ciudadana

P. Otro tema que también lleváis en el programa y venia incluida en la PNL del Congreso, es la incorporación de nuevo a la financiación de medicamentos que han sido desfinanciados. Esos medicamentos en muchos casos, tienen autorizada publicidad dirigida al público. ¿Qué ocurriría con ellos?

R. Está claro que si el medicamento se refinancia, se va a someter a la misma legislación que el resto de medicamentos, con lo cual ya no podría tener licencia para publicidad. La idea va dirigida a evaluar la desfinanciación que hizo el PP, una desfinanciación en base a un criterio sui generis como era el de síntomas menores.

P. ¿Y cómo se haría?

R. Creemos que tiene que ser mediante un proceso de evaluación.

P. Y solo se refiere a los medicamentos que se desfinanciaron en 2012 o se iría también para atrás.

R. Nosotros nos trazamos el sistema con cuatro ejes fundamentales: financiación, cobertura, prestaciones y copagos. El de cobertura y de prestaciones va protagonizado por la valoración, que implica una revisión a fondo de la cartera. Por un lado una revisión para ver qué prestaciones no aportan y qué cosas sí aportan, para lo que no aporta pueda salir para que lo que sí aporta pueda entrar. Además, otra cuestión que está en todas las propuestas es el tema de la participación ciudadana. Creemos que la introducción de la ciudadanía dentro del ente de participación es algo que nos capacita para detectar de forma más precoz aquellos medicamentos que en algún momento salieron o no se financiaron que puedan ser candidatos a una evaluación para ver si se reincorporan.

P. Y la decisión sería con evaluación económica…

R. La decisión de financiación siempre es una decisión política lo que pasa es que tiene que ser una decisión política informada y fundamentada en datos técnicos. Lo que nosotros decimos es que, por un lado, hay que abrir las puertas y ventanas de los procesos de financiación y de los procesos de fijación de precios y, por otro lado, hay que darle a la evaluación un papel concreto. Y, por supuesto, con temas de transparencia, lo hemos visto con el tema de la medicación para la hepatitis C.

P. Entonces, volviendo un poco al tema de la evaluación para decisión de financiación del precio, ¿crees que ahora no se está haciendo con criterios de evaluación adecuados y buscando una financiación selectiva y una financiación en función del valor que aporte el producto?

R. No me gusta ser tajante en las cosas pero en esto es bastante fácil serlo: no se llevan procesos de evaluación selectiva de medicamentos en nuestro país. Y no se llevan básicamente porque hay una falta de liderazgo notable a nivel central en el tema de la evaluación. En una entrevista recientemente vuestra el titular era que tenemos muchas vías de evaluación de economía de medicamentos y solo necesitamos una; pues eso, hay multiplicidad de criterios, de los cuales pueden variar más o menos. Además, en la última legislatura se han retrasado los procesos de financiación de forma que se ha utilizado esto como un medio de contención. Cuando uno mira los estudios sobre cuánto tiempo tarda una molécula desde que se empieza a comercializar hasta que aparece en el mercado, España siempre aparece en el quintil más retrasado dentro de los países de nuestro entorno y es algo que no tiene mucha justificación porque tenemos un mercado muy grande en el cual el que paga es el Estado, o sea que deberíamos ser un mercado muy goloso para la introducción precoz de alguna de las innovaciones que verdaderamente aportarán más valor y no es así.

P. ¿Qué aspectos sanitarios son irrenunciables para Podemos en un hipotético pacto de gobierno después de las elecciones?

R. Está claro que la cobertura sanitaria universal es lo que llevamos grabado a fuego. También apostamos de forma más decidida por la derogación del copago.

P. Una de las cuestiones que se viene planteando desde hace por lo menos dos o tres legislaturas, es el tema del Pacto Sanitario, ¿tiraríais del carro para que verdaderamente hubiera un pacto sanitario y despolitizar la sanidad?

R. El Pacto Sanitario no a toda costa. Se hace difícil plantear un pacto sanitario con medidas como las que ha llevado el PP en los últimos años. Está claro que un pacto sanitario que se basa en todas las medidas de regeneración y de transparencia como las que lleva Ciudadanos o dentro de alguna de las medidas de la cobertura sanitaria universal, temas de género o del copago como puede llevar el PSOE, en ese ámbito seguramente entraríamos, nos encontraríamos cómodos para trabajar con ellos. Aunque verdaderamente, el punto fundamental de un pacto sanitario tiene poco que ver con la sanidad y tiene mucho que ver con la política fiscal. Podemos pactar muchas cosas dentro de la sanidad pero si no pactamos el sustento que le da de comer diariamente, pues difícilmente.

P. Sois muy críticos con el acuerdo de libre comercio EEU, UE, el TTIP. ¿Cómo afectaría a la Sanidad, según vosotros?

R. En el ámbito de la colaboración pública-privada de los servicios, puede resultar determinante la aprobación o no, y en qué términos del tratado transatlántico de libre comercio entre EEUU y la UE. Los otros tres partidos mayoritarios de dentro de la cámara se han posicionado claramente a favor y a mi hay algunos aspectos como pueden ser el impulso de la gestión pública para que pueda llevar el PSOE en su programa que yo no sé cómo lo pretende hacer o como lo que está intentando hacer en Valencia de recuperar la concesión para la gestión pública directa de la concesión de Alzira en todo el marco del TTIP, yo no sé si eso sería verdaderamente posible.

P. Hablas de cooperación público-privada y un ejemplo de ello es la prestación farmacéutica a través de oficinas de farmacia ¿Qué visión tenéis, porque en el programa no viene nada, del modelo de farmacia?

R. Nosotros no estamos a favor de la liberación de las oficinas de farmacia, ni en su propiedad ni en ninguno de los diferentes ejes en los que se puede hablar de liberalización. Sí estamos a favor es de la introducción de criterios de interés público para todo el tema de obtención de licencias y traspasos más en el ámbito del concurso oposición. Luego, fundamentalmente, y nos parece esencial la deriva menos mercantilizada de la oficina de farmacia. La sostenibilidad de la farmacia en ciertos ámbitos como puede ser la farmacia rural, creo que pasa por su giro total hacia una deriva más asistencial.

P. En cuanto al acceso has dicho: virar hacia un modelo de concurso-oposición. O sea, con examen.

R. Bueno, concurso-oposición puede ser con exámenes, puede ser más concurso o más oposición. Está claro que lo que sí que creemos es que hay que virar hacia un modelo de este tipo. Dado que el sistema actual ha demostrado que es bastante exitoso y no creemos que haya que derivar hacia una liberalización de las farmacias que a veces parece ser la única alternativa que se plantea a la situación real.

P. La liberalización en plan Navarra, osea, abrir la planificación tampoco o ¿eso sí?

R. En principio no es una alternativa que nosotros nos planteamos.

P. ¿Y la contraria: dispensación en centros públicos, de salud, etc.?

R. Eso está claro que es una solución que en un momento puede resultar atractiva. No la llevamos en el programa y tampoco la hemos pasado por el debate necesario para plantearlo y tampoco vamos a posicionarnos a este respecto. Es una iniciativa interesante que está en algunos sitios. Además los que trabajamos en el ámbito de la Atención Primaria y en algún momento miramos a Reino Unido como modelo sabemos que es interesante pero creo que no es lo fundamental dentro del ámbito de la política farmacéutica ni si quiera dentro del ámbito de la ordenación farmacéutica.

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