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Las ‘pequeñas’ obligaciones pueden salir muy caras

Farmacia

MARÍA GRANJO  |    05.10.2016 - 11:08

Como es sabido, la oficina de farmacia está sometida a una amplia y estricta regulación que afecta, por un lado, a la parte profesional, con obligaciones relacionadas con la dispensación, la custodia de medicamentos, la elaboración de fórmulas magistrales y un sinfín más de aspectos; y por otro lado, afecta a la parte empresarial, con requerimientos tan dispares como los fiscales, laborales, de prevención de riesgos o de protección de datos personales, cuyo incumplimiento puede derivar en sanciones cuantiosas si se presenta una inspección.

Sin embargo, hay obligaciones que son desconocidas o no tenidas tan en cuenta por los titulares, por ser sobre temas más prosaicos. “Las obligaciones más relacionadas con la práctica farmacéutica se suelen cumplir, aunque otras, muchas veces por evidentes, como exponer en la fachada principal de la farmacia el nombre y apellidos del titular o el horario, se olvidan”, apuntan desde COFM Servicios 31 SLU, que dispone de un departamento de Consultoría farmacéutica para asesorar a los farmacéuticos en el adecuado cumplimiento de la legislación.

 

¿Lo cumplo?

Tener expuesto un cartel que indique que está prohibido fumar, incluyendo los cigarrillos electrónicos, disponer de planos del local, tener expuestos los horarios de atención al público y de vacaciones en un lugar visible aunque la farmacia esté cerrada, indicar correctamente el PVP en cada uno de los productos de parafarmacia, identificar al personal con su grado de cualificación, tener un cartel donde se informe a los usuarios de que sus datos pasarán a un fichero, una correcta gestión de residuos o disponer de hojas de reclamación. Este tipo de aspectos, por básicos, pueden pasar desapercibidos para el farmacéutico, pero debe tenerlos en cuenta para superar con éxito cualquier inspección, apuntan de la consultora Asefarma.

“El farmacéutico debe ser consciente de que incumplir las pequeñas obligaciones puede resultar caro”, afirma Enrique Granda, doctor en farmacia y director de la asesoría Grandafarm. “Olvidarse la bata o no llevar el identificador puede ser sancionado con 3.000 euros, que son las multas menores”, añade.

Hay titulares que sí son conscientes de todas las obligaciones y las cumplen al cien por cien, pero resulta difícil tenerlo todo al día, por la carga de trabajo y por la gran cantidad de normativa que se aplica a las farmacias, que además está en continua revisión, según expresan desde COFM Servicios 31 SLU. En general, las farmacias suelen ser buenas cumplidoras, según la experiencia de Asefarma, aunque, “con tantos detalles que atender, se puede dejar alguno en el tintero”, afirman. Entre las cuestiones que más preocupan tener al día se encuentra el libro recetario, la farmacopea o el registro de temperaturas, que son los temas que copan las consultas del departamento Jurídico de esta asesoría. “Hacemos mucho hincapié en estos aspectos a la hora de hacer autoinspecciones, para salir airosos si Sanidad visita la farmacia”, señalan.

Además, hay que tener en cuenta que, aparte de la posible vista de la Administración sanitaria de la comunidad autónoma, una farmacia puede ser inspeccionada por la Administración General del Estado, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, Inspección de Trabajo, Inspección de Hacienda, la Agencia de Protección de Datos o el Ayuntamiento, según incide Granda.

 

Cómo evitar sanciones

Aunque desde Asefarma recomiendan calma ante una inspección, explican que “la Administración lo supervisa todo y, por supuesto, comprueba que la farmacia disponga de la placa y que el horario esté debidamente expuesto al público y que se corresponda con el horario autorizado”.

Por tanto, para asegurar el cumplimiento de todas las obligaciones, consideran que “lo recomendable es que periódicamente el farmacéutico realice autoinspecciones en su farmacia, a partir de un check list (un listado de comprobación) que tenga que ir marcando cada cierto tiempo para tener todo controlado”, aconsejan desde de esta asesoría.

Una herramienta recomendada en este sentido es el programa de autoinspección denominado Aplifarma, desarrollado por el Club de la Farmacia de Almirall y dirigido por Granda, que consiste en una encuesta adaptada a cada comunidad autónoma, que permite valorar el grado de cumplimiento de la normativa, e incluso indica la cuantía económica de las sanciones a las que se expone el titular de la farmacia si no corrige determinados aspectos. El programa se complementa con un check list de uso diario, mensual y trimestral, que recoge las obligaciones a las que está sometida la farmacia y que puede consultarse en el teléfono móvil.

Desde la Administración, también se facilita el cumplimiento de la normativa, con sistemas como el servicio Prevencion10.es del Ministerio de Empleo para empresarios autónomos, que ayuda a través de la autoevaluación a cumplir con las obligaciones de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Para tener al día los deberes, la implicación del personal es clave, indican de COFM Servicios 31 SLU. En este punto, lo más importante es distribuir y definir las funciones entre los empleados que deben “reportar” siempre al titular, puesto que éste debe supervisar todos los procesos importantes de la oficina de farmacia.

“Es fundamental mantener motivado a todo el equipo de trabajo y fomentar la formación, para que todos los empleados se sientan implicados en el buen funcionamiento de la oficina de farmacia y además se sientan satisfechos y valorados”, explican desde COFM Servicios 31.

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