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Día de la Mujer: ¿hay discriminación por sexo en el sector farmacéutico?

Matilde Sánchez (BIdafarma), Rosa López-Torres (farmacéutica y CGCOF), Beatriz Faro (Pfizer) y Olga Delgado (H. Son Espases), opinan en Diariofarma con motivo del Día de la Mujer.

FRAN ROSA  |    08.03.2017 - 13:27

Los últimos datos de UGT, correspondientes a la Encuesta de Estructura Salarial (EES) cuatrienal de 2014, indicaban que la ‘brecha salarial’ (diferencia entre el bruto anual que perciben hombres y mujeres) asciende al 23,25% en España. A eso hay que sumar el conocido como ‘techo de cristal‘, ese obstáculo invisible (o no tanto) que hace que sólo el 19,93% de los puestos en consejos de administración de las empresas del Ibex 35 sean mujeres, según los resultados del IV Informe de Atrevia y el IESE Business School. Teniendo en cuenta estos datos, y con motivo de la celebración del Día de la Mujer, Diariofarma se ha acercado a cuatro profesionales reconocidas dentro de la farmacia comunitaria y la hospitalaria, de la industria y de la distribución para conocer cuáles han sido sus experiencias, como mujeres, en el mundo profesional y cuáles son sus visiones del nivel de igualdad que existe en los sectores en los que se mueven.

Olga Delgado, jefa de Servicio de Farmacia del Hospital Son Espases 

Olga Delgado, jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Son Espases, en Palma de Mallorca.

Olga Delgado, jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Son Espases, en Palma de Mallorca.

Pregunta. ¿En qué cree que hubiera cambiado su experiencia profesional si hubiera nacido hombre?

Respuesta. Yo, como mujer, no he tenido ningún problema, ni como estudiante ni como profesional. Mi madre estudió, se fue de casa e hizo una carrera profesional plena con seis hijos y eso me enseñó que yo también podía.

P. ¿Ha sentido algún obstáculo para poder desarrollar su propia carrera por ser mujer?

R. En la sanidad pública hay igualdad. He podido acceder a jefaturas compitiendo con hombres al mismo nivel. Además, tengo dos hijos y eso no me ha supuesto ningún problema. Yo no he tenido esa carga, no creo que haya sido mayor que la de mi marido.

P. ¿Nunca ha sentido un trato discriminatorio por su condición de género?

R. Mi lucha principal está en el plano del lenguaje. Yo no soy jefe, soy jefa. Estoy muy encima de estas cosas. Y una guerra personal que libro constantemente es la de evitar diferenciar por sexos. No me gusta encasillar a la gente por ser hombres y mujeres. Me lo encuentro en conversaciones cada día y no me gustan. El otro día, tuvimos una reunión de jefes de servicio y uno de los hombres dijo: ‘Desde que estáis las chicas, aquí hay más color’. Estas cosas, que a veces se dicen con ánimo de agradar, no me gustan. Hay hombres y mujeres de todos los tipos.

P. ¿Es igual de fácil llegar a ser jefa de Servicio para una mujer que para un hombre, según su experiencia?

R. No conozco con precisión cómo será en el ámbito de lo privado. En los hospitales públicos que yo conozco, no existen limitaciones de ese tipo. Y en lo que respecta al ímpetu personal, yo me he encontrado a hombres más y menos ambiciosos, y a mujeres con perfiles muy variados. Como ejemplo, decir que todas las jefaturas de servicio de Farmacia de los hospitales de mi zona las ocupan mujeres. Mi gerente también es mujer.

P. ¿Se puede decir, entonces, que hay igualdad de oportunidades en el sector de la farmacia hospitalaria?

R. Los que estamos dentro del SNS, accedemos a la carrera con las mismas posibilidades y las plazas tienen un sistema de baremación objetivo. Los salarios también son iguales. Conozco el caso de mujeres a las que les han contratado en plena baja maternal. Eso sí, no sé cómo funciona en la parte privada. Nadie sabe el sueldo del otro. Cada uno pacta el suyo y nadie sabe cuánto ganas.

P. ¿Y en los puestos más institucionales? ¿Cómo se explica que sólo haya habido una presidenta de la SEFH, Manuela Velázquez?

R. No sabría decir por qué. No creo que haya sido un problema de sexo, no creo que se haya vetado a nadie. Puede que haya un lastre social... pero no sabría explicarlo.

Rosa López-Torres Hidalgo, farmacéutica comunitaria y tesorera del CGCOF

Rosa López, farmacéutica titular y tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Rosa López, farmacéutica titular y tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

Pregunta. ¿Recuerda un momento de su carrera profesional en el que se haya sentido en desventaja por ser mujer? ¿Qué sintió en ese momento?

Respuesta. En mi labor como farmacéutica y representante del CGCOF no he sentido ninguna desventaja. Si echo la mente atrás, recuerdo la etapa en la que trabajé como farmacéutica titular del Estado. Allí apenas había mujeres, casi todos eran hombres y con más edad. El hecho de ser mujer entre aquellos hombres, y sobre todo la inexperiencia, me hacía sentir insegura y la necesidad de demostrar mis capacidades.

P. Parece como si hubiera un momento en el que una mujer tiene que elegir: 'O soy madre, o apuesto por mi carrera'. ¿Lo ha sentido así?

R. No soy madre, pero puedo hablar de amigas y compañeras. Hay un momento en la vida en el que no es que haya que elegir, sino que la mayoría decide dedicar el máximo a sus hijos. Ese tiempo no se dedica a seguir formándose o participar en la toma de decisiones, y eso dificulta el acceso a los cargos de responsabilidad.

P. ¿Le han pagado menos por ser mujer alguna vez?

R. Cuando recibía un salario, como farmacéutica titular del Estado, el salario estaba establecido, por lo que no se daban esas situaciones. Ahora soy titular de farmacia y autónoma, por lo que no sé lo que es eso.

P. Como titular, ¿ha pagado más alguna vez a un hombre por el mismo trabajo o ha decidido contratar a un varón para evitar una baja maternal?

R. Nunca he pagado más a un hombre y el hecho de que en esta profesión seamos más mujeres (no sólo los facultativos, sino también los técnicos) hace que la contratación de mujeres sea casi obligada. Para mí, hombres y mujeres pueden tener distintas formas de trabajar, pero ambas son válidas y complementarias. Lo ideal son los equipos mixtos. Dicho esto, creo que es cierto que la mujer puede sentirse discriminada por el hecho de ser madre, pero el problema es del sistema, que no ayuda a las empresas a contratar a estas mujeres. Y no creo que esto se vaya a resolver equiparando los permisos, porque creo que seguiría siendo la mujer la que se quedaría en casa.

P. En lo que se refiere al sector, ¿cómo explica el hecho de que haya más hombres ejerciendo cargos de responsabilidad?

R. Con independencia de la maternidad, luego está el cuidado de los mayores, que termina recayendo también en las mujeres. Por no decir que no tenemos la ambición de ostentar cargos de representación que impliquen figurar, moverse en determinados ambientes, etc. Todos esos cargos de representación implican trabajo, viajes, y eso obliga a la organización de hogares a distancia y muchas mujeres no quieren eso.

P. ¿Le gustaría que hubiera más mujeres con cargos de responsabilidad?

R. Claro. En la formación que doy me gusta ver cómo las chicas jóvenes muestran ilusión por alcanzar puestos, tomar decisiones y cambiar las cosas que no les gustan. Me parece óptimo que haya mujeres en cargos de responsabilidad dirigiendo los designios de las profesiones.

Beatriz Faro, presidenta de Medicina Interna para Europa-Asia Pacífico de Pfizer

Beatriz Faro, presidenta de Medicina Interna de Pfizer para Europa-Asia Pacífico.

Beatriz Faro, presidenta de Medicina Interna de Pfizer para Europa-Asia Pacífico.

P. Mujer y alta directiva de una multinacional. ¿Qué se siente al romper el famoso ‘techo de cristal’?

R. Cuando llegué a la Dirección General de Pfizer España era algo que ni me planteaba, pero cuando la gente me muestra su orgullo porque, como mujer, haya alcanzado esta posición, la verdad es que sí lo siento. También es un orgullo a nivel familiar establecer ese modelo de mujer trabajadora para mis hijas. Son pequeñas y me preguntan por el nombre de mis jefes, juegan a mantener teleconferencias, etc.

P. ¿Ha tenido que renunciar a muchas cosas para llegar tan alto?

R. Es verdad que renuncio a mi tiempo personal, pero como madre intento no perderme nada. He querido ser una buena directora general de Pfizer, pero también una buena madre y buena esposa. Lo que ocurre cuando llegas a esta posición es que te vuelves muy práctica. Antes pensaba que podía con todo, pero llegué a la conclusión de que había que pedir ayuda. A los suegros, o a personas externas. También miro más la calidad que la cantidad en el tiempo que dedico a mis hijas. Si estoy viajando tres días en semana, el día que estoy aquí las llevo yo al cole.

P. ¿Ha sentido discriminación salarial, o de otro tipo, a lo largo de su carrera? 

P. Directamente no, pero indirectamente sí. En 2008 estaba embarazada y se me ofreció la Dirección General de Oncología. Me la ofreció un superior alemán. Llegó a mis oídos que desde España algún directivo dijo que era imposible, que estaba embarazada, iba a tener hijos y no iba a rendir. Sobre la brecha salarial, creo que existe. Nosotros en Pfizer hemos establecido rangos salariales en función de mercado, que se aplican indistintamente a mujeres u hombres.

P. ¿Qué siente en esas reuniones en las que está rodeada de hombres?

R. El otro día tuvimos una reunión global. Participé en un panel en el que éramos cinco personas, cuatro hombres y yo. Al acabar el panel, me preguntaron: '¿Cómo te has sentido?' Mi respuesta fue que ni me había planteado ese hecho, que fui allí a desempeñar mi labor, y nada más.

P. ¿Cree que hay igualdad dentro de la industria farmacéutica?

R. Las carreras que dan acceso son predominantemente femeninas, pero cuando te vas a los órganos de dirección ves que predominan los hombres. Por ejemplo, en los órganos de Gobierno de Farmaindustria, donde somos cuatro mujeres y el resto, hombres. Cuanto más subes, menos mujeres hay.

P. ¿Le gustaría que hubiera más?

R. La respuesta clara es sí, pero no por el hecho de ser mujeres, si no porque teniendo más mujeres vamos a conseguir una industria más diversa y, por tanto, más rica.

Matilde Sánchez Reyes, secretaria del Consejo Rector de Bidafarma

Matilde Sánchez, secretaria del Consejo Rector de Bidafarma.

Matilde Sánchez, secretaria del Consejo Rector de Bidafarma.

Pregunta. ¿Cómo cree que ha afectado el hecho de ser mujer a su desarrollo profesional?

Respuesta. Pienso que hay condicionantes. Estamos capacitadas para desarrollarnos profesionalmente, pero el hecho de tener hijos, por ejemplo, te puede llevar a renunciar a ese desarrollo. Parece que la sociedad también espera, o exige, que la mujer se encargue de la casa y que no esté por las tardes en una reunión, viajando, etc. Los roles en las casas no están repartidos de forma proporcionada y el peso lo lleva la mujer, y eso condiciona.

P. ¿A qué ha renunciado usted?

R. En mi caso, lo que intento hacer es organizar mi tiempo. Yo, de las cinco tardes que tiene la semana, estoy dos o tres con ellos, pero intento que esas dos o tres sean de calidad. Creo que la clave está en organizarse y priorizar los momentos en los que aportas valor como madre. Para el resto, es imprescindible contar con ayuda en casa, o bien de nuestras parejas o externa. Si no cuentas con ella, es difícil.

P. ¿Recuerda alguna situación en la que se haya sentido discriminada por ser mujer?

R. Yo nunca me he sentido discriminada. Siempre se ha contado conmigo para todo, he sido partícipe de la puesta en marcha de los proyectos de la cooperativa, pese a que en muchas mesas me he sentado sola como mujer.

P. A nivel de sector, ¿cómo ve a la distribución, en lo que respecta a la igualdad?

R. Está claro que predominan los hombres en los puestos de dirección, pese a que el 71% de los titulados en Farmacia somos mujeres. Miras presidencias y consejos rectores y hay un predominio claro de los hombres. En nuestra ejecutiva permanente, que nos reunimos todas las semanas, la única mujer soy yo.

P. ¿Cómo lo explica?

R. Creo que todo pesa y no somos tantas las que damos el paso, pese a que podemos aportar mucho. Me da la sensación de que cuando se montan los consejos rectores se quiere contar con mujeres, pero a las mujeres les cuesta dar el paso. Y la forma en la que está planteada la sociedad tampoco ayuda, porque para ejercer un puesto directivo es preciso contar con ayuda en casa.

P. ¿Le llama la atención que no haya ni una sola presidenta de cooperativa? ¿Le gustaría ver a alguna?

R. Claro que llama la atención. Yo creo que sería positivo y que estamos preparadas para asumir el reto.

 

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