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“Estamos en una época de retos y hay que potenciar la farmacia asistencial”

Carmelo Barrio, portavoz de Sanidad del Grupo Popular en el Parlamento vasco.

FRAN ROSA  |    06.06.2017 - 11:05

El portavoz de Sanidad del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Carmelo Barrio, explica a Diariofarma el motivo de una larga batería de preguntas presentadas en la Cámara en relación con el modelo de farmacia. Su Grupo, firme defensor de la colaboración público-privada, apuesta por potenciar la vertiente asistencial.

Pregunta. Han lanzado una serie de preguntas en el Parlamento sobre el funcionamiento del modelo de oficina de farmacia en País Vasco. ¿Les parece que hay algo que no está funcionando bien?

Respuesta. Todo lo contrario. Entendemos que la oficina de farmacia está prestando un servicio adecuado. Bajo el amparo de las instituciones lo está haciendo bien.

P. Entonces, ¿cómo explica este interés?

R. Estamos en una época de grandes retos sanitarios y pensamos que hay que apostar fuerte por los valores de cercanía a ciudadanos y pacientes que ofrece la oficina de farmacia. Somos partidarios de impulsar un modelo de farmacia más asistencial, en colaboración con las instituciones sanitarias, para aprovechar esa cercanía con el ciudadano, en ámbitos como la promoción de la salud, la prevención, en el ámbito sociosanitario, etc. Pretendemos analizar el sistema, saber cómo está funcionando actualmente, para ver cómo lo podemos mejorar, ya que pensamos que hay mucho camino por recorrer en lo que respecta al desarrollo de la farmacia asistencial. .

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P. Pero precisamente en el País Vasco son muy activos en la concertación de servicios con la farmacia. Empezaron con los SPD y ahora han anunciado un piloto de SFT. ¿No les parece que la apuesta ya existe?

R. Es cierta la apuesta por el Gobierno vasco por la colaboración con la farmacia, en contra de otras fuerzas políticas que quieren centralizarlo todo en el centro de salud, en los hospitales y en la Osakidetza. Podemos y Bildu quieren cargar el sistema de funcionarios. Nosotros pensamos que una megaestructura pública no es eficiente y abogamos por modelos basados en la colaboración público-privada. En el caso de la oficina de farmacia, es un modelo que siempre ha funcionado bien y en el que se puede confiar y profundizar en él.

P. Han preguntado, entre otras cuestiones, por el número de establecimientos y servicios de atención farmacéutica. ¿Consideran que la red está bien dimensionada?

P. Nuestra impresión es que sí. Hay una farmacia por 2.700 habitantes, aproximadamente, que es un ratio que se ha mantenido estable desde el año 2000. Está bien, pero si se desarrolla el carácter asistencial de la farmacia, que tiene mucho camino por recorrer, a lo mejor hay margen para ampliar esa red.

P. Otras preguntas tienen que ver con el número de inspecciones y expedientes, las actuaciones relacionadas con la publicidad de los medicamentos, o los planes con respecto a la actualización de la Ley de Ordenación para adaptarla a los nuevos roles de la farmacia comunitaria... 

R. Lo que estamos intentando promover con todas estas acciones llevadas a cabo en el Parlamento es una comunicación del Gobierno con respecto al papel de la farmacia en el País Vasco, en la que nos haga un diagnóstico de la situación. La intención no es la de criticar luego lo que está o lo que no está haciendo el Gobierno, sino debatir, en el marco de la Comisión de Salud, y plantear propuestas que nos sirvan para mejorar el modelo, de tal forma que se puedan aprovechar todas las potencialidades de la oficina de farmacia en campos como la vacunación, las toxicomanías, el manejo de los medicamentos, los pacientes y cuidadores en Alzheimer, etc.

P. ¿Qué creen que hay que cambiar de la actual normativa?

R. Nuestra Ley es de 1994, aunque se le han introducido mínimos retoques. En Francia se han aprobado algunos decretos recientemente, uno de los cuales apunta al apoyo de las farmacias en materia de vacunación, y pensamos que este tipo de iniciativas pueden ser inspiradoras de cara a esa modificación normativa. Queremos saber qué opina el Gobierno, qué reflexiones se pueden hacer en el País Vasco y profundizar por ahí.

P. ¿Algún aspecto más a revisar de esa ley del 94?

R. Entre ellas, destacaría las nuevas formas de consumo y comercialización a través de Internet, ante las que la Administración se puede ver desbordada. Hemos visto cómo se venden productos de forma ilegal a través de ese canal, por lo que tenemos que analizar y, a ser posible, poner coto a prácticas irregulares y hacer una labor preventiva frente a ellas. El hecho de que la ley de 1994 tenga tantos años puede indicar que se puede mejorar en cuestiones como ésta.

P. Otra de las cuestiones que plantean tiene que ver con la formación continuada. ¿Qué harían ustedes?

R. Nosotros queremos exigir al Gobierno que se favorezca la implicación de la farmacia en la mejora de la salud, y para eso la formación es el elemento clave. El modelo que defendemos pasa por la colaboración estrecha entre los colegios de farmacéuticos, la industria farmacéutica y la Administración. Queremos potenciar la colaboración sana entre lo público y lo privado. Nos parece clave limar desconfianzas de determinadas opciones políticas con respecto a todo lo que forma parte de la iniciativa privada.

P. Hablando de formación, y disculpe que me desvíe un poco... ¿cuál es la posición de su Grupo con respecto a la formación de los sanitarios del SNS? ¿Les parece bien que sea sufragada por la industria?

R. Estamos totalmente a favor de la implicación de los laboratorios. Es un elemento esencial. La Administración puede mostrar carencias que pueden ser suplidas con la implicación de estas empresa investigadoras e innovadoras, que pueden contribuir al desarrollo profesional. El elemento esencial es la confianza y la colaboración.

P. ¿Puede mantener el médico, de esa forma, una visión crítica con respecto a la información sobre los medicamentos?

R. Yo pienso que hay tres elementos indispensables para que eso sea así. Por un lado, su propia deontología profesional. Pienso que un médico no se va a sentir condicionado porque le paguen un curso. Además, los colegios profesionales están ahí, entre otras cosas, para ejercer un cierto control en el ámbito deontológico. Y luego está la Administración, que también puede ejercer algún tipo de control. En todo caso, estoy seguro de que los buenos laboratorios están interesados mantener una buena relación, basada en la colaboración, con los médicos y con la Administración.

P. Volviendo al terreno de la oficina de farmacia, han pedido ustedes al Gobierno que se pronuncie también sobre otro de los temas calientes del sector, la dispensación de los DH. ¿Dónde se posicionan ustedes?

R. Yo creo que es importante que vuelvan a la farmacia.

P. Pero algunos actores apuntan que, de cara a garantizar la sostenibilidad, habría que cambiar el modelo de retribución actual a la farmacia. ¿Están de acuerdo? 

R. Nosotros no disponemos de los análisis económicos para poder posicionarnos en la fórmula idónea, pero sí somos partidarios de abrir el espectro de atención dentro de la farmacia por su cercanía y por las garantías que ofrece. En lo que respecta a los acuerdos en relación con los márgenes, los colegios y las farmacias siempre han estado abiertos a hablar con espíritu constructivo.

P. También está muy de actualidad el modelo de prestación farmacéutica a residencias. ¿Están satisfechos con el modelo implantado en el País Vasco, con protagonismo de la farmacia comunitaria?

R. Nuestra experiencia en País Vasco es interesante, fructífera y hay que potenciarla, y es una buena muestra de la potencialidad de la farmacia en cuestiones relacionadas con la cronicidad y el espacio sociosanitario. No nos caben dudas de que la farmacia comunitaria está preparada para ejercer ese papel. Eso además va a hacer que se desarrollen las farmacias como centros de salud y eso es imparable e innegable.

P. Terminamos con un par de preguntas sobre la relación Estado-CCAA. El PNV pedía recientemente un lugar fijo para el País Vasco en la Comisión de Precios. ¿Están de acuerdo? ¿Consideran, en todo caso, que las CCAA deberían tener más peso?

R. Yo creo que el sistema funciona bien como está. No seré yo quien ponga en duda que las claves que maneja el Ministerio de Sanidad están funcionando. Yo creo que estas reivindicaciones no son importantes mientras que los cauces de comunicación con las CCAA funcionen. Y esa es la conclusión que he sacado de mis conversaciones con el ex ministro de Sanidad, Alfonso Alonso. Lo fundamental es la comunicación y la confianza. Para nosotros no es importante el protagonismo exclusivo de una u otra comunidad. Yo confío en que mi Gobierno mira por el interés público.

P. En esta misma línea, el consejero vasco decía hace meses, en una entrevista con este periódico, que se utiliza el Consejo Interterritorial para hacer tragar a las CCAA decisiones ya tomadas. ¿Está de acuerdo con ese planteamiento?

R. Lo veo como el típico pataleo nacionalista. Lo que se ha intentado en el Interterritorial en los últimos años, por lo que yo sé, ha sido promover el diálogo y el consenso. Yo creo que esas críticas son gratuitas. Sólo recordar que la mayoría de las competencias en materia de sanidad son de las CCAA. En el Interterritorial sólo se deciden algunos aspectos.

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