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El envío a domicilio y la telefarmacia van ganando adeptos

Imagen de la mesa sobre proyectos de 'home delivery' y telefarmacia en el 62º Congreso de la SEFH.

FRAN ROSA  |    19.10.2017 - 16:05

La primera jornada del 62º Congreso de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) estuvo llena de iniciativas innovadoras, algunas de las cuales están dirigidas a mitigar la oleada de pacientes externos que ha llegado en los últimos años a la orilla de los Servicios de Farmacia de hospital. Dentro de estos programas destacan, por su controversia, los del envío a domicilio de la medicación (home delivery) y atención farmacéutica no presencial, que en el poco tiempo que llevan en marcha parecen haber cosechado buenos resultados, incluida la opinión positiva de los pacientes incluidos en ella.

Uno de los hospitales pioneros en la implementación de un proyecto de home delivery fue el de Cruces, en Bilbao, y cuenta con la farmacéutica especialista, Begoña San José, como una de sus valedoras. Se trata de un programa que sólo se aplica a pacientes con leucemia mieloide crónica que cumplen una serie de requisitos establecidos de forma consensuada con el resto de integrantes del equipo asistencial. Inicialmente, en febrero de 2014, arrancó con 16 (los otros 16 que cumplían los criterios prefirieron la atención presencial o renegaban del envío a domicilio), tras firmar el consentimiento informado, a los que se sumaron seis más entre 2015 y 2016. En estos dos años, han abandonado tres, aunque San José asegura que en ninguno de los casos la salida se produjo por motivos relacionados con el servicio o la enfermedad.

En lo que respecta al envío a domicilio, éste se realiza a través del proveedor de transporte del hospital. "El envío se realiza con una caja opaca, y el transportista tiene la orden de evitar palabras como hospital o medicación. Sí se les explica que es medicación, pero no cuál es", apunta San José, señalando la discreción que se busca con el servicio. Una vez que el paciente recibe el paquete, confirma la recepción (él mismo o un familiar o cuidador) adhiriendo una etiqueta al albarán que después es devuelto al Servicio de Farmacia. Además, se ha habilitado un sistema de consulta no presencial, que ha dado lugar a un total de 49 intervenciones por interacciones o efectos secundarios,  con citas programadas y también a petición del paciente (se han solicitado unas 30 desde que se puso en marcha el programa).

Como muestra de la satisfacción de los pacientes, la farmacéutica especialista hizo alusión a los resultados de una encuesta realizada en mayo de 2015, un año después de poner en marcha el proyecto, donde el 93% aseguraba que el envío a casa le aportaba tranquilidad, el 100% afirmaba que no estar pendiente de ir a recoger la medicación le mejoraba su calidad de vida, y el 73% reconocía la utilidad de las consultas no presenciales incluso para dudas relacionadas con otros medicamentos no relacionados con la leucemia mieloide crónica. De hecho, participó en la mesa un paciente de los que forman parte del programa, José Sánchez Galván, quien mostró su satisfacción con el servicio de reparto y la atención recibida, y propuso extenderla a festivos y fines de semana, "ya que a veces me surgen dudas sobre lo que puedes tomar y lo que no y no puedo consultar con mi farmacéutica".

Un proyecto costeado por los laboratorios

Junto al proyecto del Hospital de Cruces, Julio Martínez, coordinador clínico del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Vall d'Hebron, planteó el que han puesto en marcha en este centro. En este sentido, se refirió a la avalancha de pacientes externos que ha ido llegando desde los años 90, con incrementos anuales, en su caso, del 13-15%. "Teníamos tres puntos de dispensación y se formaban unas colas tremendas. Plantemos como solución la robotización, pero no terminamos con el problema. También pensamos en dispensar una cantidad mayor de medicamentos por cada acto, para aumentar la comodidad y reducir la frecuentación, pero eso implica elevar el gasto, disponer de un inventario elevado y que crezca el stock en el domicilio", explicó.

Por eso se acogieron a este proyecto, que, por un lado, aglutina el envío a domicilio una vez al mes, tras la primera consulta presencial con el paciente en la que éste da su consentimiento y se verifica un buen nivel de cumplimiento terapéutico, y por otro ofrece atención farmacéutica a distancia para resolver las dudas y hacer el seguimiento (también presencial en caso de necesidad puntual). De esta forma se evitan las desventajas previamente citadas. No obstante, a diferencia del Hospital de Cruces, cuentan con el apoyo financiero de los laboratorios titulares de los dos medicamentos que se dispensan a través de este programa, que han costeado el desarrollo del software (incluye los datos del paciente, incluida la pauta, la cantidad de tratamiento restante, etc.) y que pagan al proveedor logístico que lleva el fármaco al domicilio del paciente y devuelve el albarán de entrega al Servicio de Farmacia. "Para garantizar que se mantiene la confidencialidad de los datos hemos firmado sendos contratos con ambos", precisó Martínez.

Hasta la fecha, se han incorporado a este programa un total de 96 pacientes, a los que se han realizado 908 entregas, y el jefe del Servicio de Farmacia del Vall d'Hebrón asegura que sólo se ha producido la renuncia de dos pacientes. "El primero se debió al error de un operario del servicio logístico, que se saltó el circuito establecido. Aunque no se ha vuelto a repetir, el paciente decidió salirse. Y el segundo fue porque desconfiaba del mantenimiento de la cadena de frío, algo que sorprende, ya que las garantías de un operador especializado son mayores que cuando el paciente recoge la medicación en el hospital", prosiguió.

Más allá de estos eventos aislados, Martínez aseguró que los resultados son muy positivos, ya que "estamos mejorando la calidad de vida de los pacientes, manteniendo la dispensación mensual, y además hemos visto que las tasas de cumplimiento están por encima del 85%. A la vez estamos reduciendo el desperdicio de fármacos, con el consiguiente ahorro que eso supone", culminó. Como aspecto a mejorar, señaló la integración del software con el sistema de información del Servicio de Farmacia para hacer más ágil la gestión.

Una visión ética y jurídica

Más allá de las experiencias de estos dos hospitales, cabía analizar los aspectos éticos y jurídicos de estos proyectos, para lo que se contó con la visión de Vicente Bellver, Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política de la Universidad Complutense. Éste defendió que la atención farmacéutica se vincule "a la necesidad real y no a la dispensación", y se aventuró a decir que estos proyectos de teleasistencia, "que ahora suponen una intervención simbólica", serán cada vez más habituales en un futuro próximo, ya que, dijo, "ofrecen muchas ventajas".

En este sentido, hizo un repaso por los diferentes modelos: el público del Hospital de Cruces; el público-privado del Vall d'Hebron, y un tercero, el que tiene implementado el Hospital de la Fe, a través de la asociación de pacientes hemofilia, y opinó que "es la Administración la que debería comprometerse con la asunción de estos modelos", sobre la base de unos criterios comunes para su aplicación, "como son la cronicidad, el hecho de que se dirijan a pacientes estables y que demuestren buena adherencia". "Lo que no tiene mucho sentido", concluyó, "es que se deje al azar quiénes son los pacientes que se van a beneficiar de esto, y es que el hecho de que sea financiada por los laboratorios puede reducir su impacto a unos pocos productos, con el riesgo de que se fidelice su prescripción". Sobre este particular, Julio Martínez negó que en su hospital esté ocurriendo y aseguró que están animando al resto de laboratorios a impulsar proyectos de este tipo como un servicio de valor añadido para los tratamientos que comercializan.

Por último, con respecto a la confidencialidad de los datos Bellver recordó que es importante "tener claro que el profesional sanitario es el responsable de que éstos estén protegidos". No obstante, continuó, "en el home delivery hay un operador logístico. Si a éste se le cedieran los datos, el servicio requeriría del consentimiento del paciente. Pero en realidad, lo que ocurre jurídicamente es un encargo de tratamiento de datos, no hay un permiso al operador para que haga uso de ellos".

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Comentarios

1 Comentario on "El envío a domicilio y la telefarmacia van ganando adeptos"

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josé eduardo yébenes salazar
josé eduardo yébenes salazar

¿Dónde está la atención farmacéutica personalizada? ¿Qué pasa con la custodia del medicamento en toda su cadena? ¿Y la Protección de Datos? ¿No está prohibido el envío a los domicilios para las oficinas de farmacia? ¿En qué condiciones son trasportados? Son proyectos que están al margen de la Ley pero, a día de hoy, en el que cualquiera hace lo que le da la gana y, si acaso, a ver si protesta alguien, la gente los hace porque sabe que no los van a denunciar, que es lo que deberían hacer los Colegios de Farmacéuticos de Vizcaya y Barcelona

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