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“La gestión sanitaria en Castilla y León se puede calificar como inmovilista”

Laura Domínguez, diputada de Podemos en Las Cortes de Castilla y León y miembro de la Comisión de Sanidad.

FRAN ROSA  |    26.10.2017 - 14:00

Laura Domínguez, diputada de Podemos en Las Cortes de Castilla y León, ha atendido a Diariofarma para hacer balance de la IX Legislatura, la primera con presencia de la formación morada en esta Cámara, para hacer balance de la gestión del Gobierno regional en materia sanitaria y marcar las prioridades de su Grupo para lo que queda de ella.

Pregunta. Han pasado dos años desde que el nuevo Gobierno tomó posesión y desde que ustedes entraron por primera vez en Las Cortes de Castilla y Léon. ¿Qué se han encontrado?

Respuesta. Muchas cosas ya se veían desde fuera, aunque lo que más nos ha sorprendido cuando hemos entrado dentro de las instituciones es que hay restricciones, reglamentos que nos impiden hacer muchas de las cosas que queremos hacer. Pensamos que hay que cambiar muchos aspectos del funcionamiento propio de las Cortes para poder materializar propuestas. Todo está organizado para que hubiera dos partidos y hay carencias a la hora de dar voz a los partidos minoritarios.

P. En materia de sanidad, ¿qué balance hacen de esta Legislatura?

R. La Consejería de Sanidad es una de las que tratamos de tener más controladas, pero nos encontramos con que es una de las que menos se pueden controlar. Ha habido problemáticas graves, como la anulación de la oposición de Enfermería que dejó a 20.000 enfermeras con oposición convocada, o la pérdida de expedientes en Ávila. También hemos contemplado el aumento de las listas de espera, la falta de relevo generacional en el sistema sanitario. Nos parece que han ocurrido situaciones graves para que se asuman responsabilidades por el consejero y sus altos cargos. A su favor del consejero diré que ha comparecido siempre que se le ha requerido, pero no se han puesto soluciones. Si tuviéramos que calificarlo de algún modo, sería el inmovilismo más absoluto.

P. Además de las listas de espera y esa falta de relevo generacional, ¿perciben algún reto más en materia sanitaria?

R. Castilla y León es una región extensa y despoblada, y nos encontramos con verdaderos problemas para extender los servicios a toda la población.

P. Los gobernantes suelen decir a los nuevos partidos que todo se ve más fácil desde la oposición. ¿Hay algo de razón en eso?

R. Nosotros no menospreciamos la labor de gobierno. Está claro que no es lo mismo estar en el Gobierno que en la oposición. Lo que nos sorprende es que utilicen ese argumento ante propuestas que son factibles y que se pueden aplicar. Cuando hay propuestas que no se llevan a cabo hay que asumir que lo que ocurre es que no se quiere poner el dinero ni las soluciones. A veces esas alternativas están incluidas en sus propios planes de salud, pero no se llevan a cabo.

P. ¿Cuáles serían sus prioridades si entraran en el Gobierno de Castilla y León?

R. La primera sería la reducción de las listas de espera. Para ello se puso en marcha el 'Plan Pericles' en esta legislatura. Nuestra sorpresa se produjo hace meses, cuando tuvimos noticia de las instrucciones que se han dado a especialistas y personal quirúrgico de sacar a pacientes de las listas de espera por no comparecer, o por no manifestarse ante una citación.

P. ¿Cuál es su solución?

R. Para nosotros, la solución pasa por aumentar personal, ya que es a esa partida a la que se han dirigido la mayoría de los recortes. Además, tenemos el ratio menor de quirófanos por número de habitantes, por lo que habría que elevarlo de forma consensuada con los profesionales sanitarios. En cuanto al personal, sabemos que existe una problemática en el medio rural, ya que no se están cubriendo las plazas ofertadas. Hemos solicitado la aplicación de un plan de choque, que está listo desde hace 10 años pero que sigue en el cajón, el cual incluye medidas que compartimos, como la oferta de incentivos a estos profesionales.

P. En todo caso, gobernar solos no será fácil, ¿no? ¿Cómo están allí las relaciones de PSOE y Podemos en Castilla y León?

R. La fuerza del PP en Castilla y León es grande, pero ya perdió su mayoría absoluta en la última legislatura. Eso nos pone en disposición de disputársela. Nosotros saldremos en 2019 a ganar. Luego, en la relación con el PSOE existen muchas cosas en común, como se ve en las votaciones. Pensamos que tenemos que tener la mano tendida para echar al PP, que lleva 30 años en los que no se ha movido nada.

Laura Domínguez, de Podemos, en Las Cortes de Castilla y León.

P. Hablando de votaciones, están ahora con los Presupuestos. ¿Cómo creen que van a afectar a Sanidad? 

R. Lo cierto es que estamos ante el mayor presupuesto de esta comunidad autónoma, lo cual no revierte en un aumento de los fondos para sanidad, sino que la mayor parte se va al pago de la deuda. Hay infraestructuras que llevan 10-15 años siendo presupuestadas pero no ejecutadas. Hay otras que se ponen en marcha y luego no se dotan de equipamientos y personal. ¿De qué vale crear centros de salud y consultorios con un médico cada 15 días? También falta inversión en equipamiento y personal. En estos años no se ha conseguido recuperar todo lo que se ha perdido. Es cierto que han elevado un poco la cuantía, pero no da para resolver los grandes problemas.

P. Entiendo que van a presentar algunas enmiendas...

R. Sí. Principalmente estarán dirigidas a infraestructuras que no se han presupuestado y también a reforzar los recursos para la adquisición de equipos y la incorporación de personal. No hemos hecho el cálculo, sin estar en el Gobierno es difícil, pero si los recursos se han reducido cerca de un 10% en los años de crisis, lo mínimo sería recuperar eso.

P. Pasemos al terreno de la farmacia y el medicamento. ¿Cómo valoran la gestión? 

R. Apenas se ha debatido sobre estos temas en los más de dos años que llevamos de Legislatura. Uno de estos debates tuvo que ver con la orden que dieron para cambiar las guardias en oficinas de farmacia. También se debatió una PNL que presentamos para liberar la patente de los medicamentos para la hepatitis C, que fue apoyada por el Grupo Socialista y el Grupo Mixto, pero rechazada por el PP.

P. Vamos por partes. ¿Qué pasó con el tema de las guardias?

R. Se optó por la modificación de la Ley de Ordenación, ya que establecía unos servicios de urgencia difíciles de asumir para muchas farmacias que contaban con una sola persona. Los farmacéuticos de los municipios más pequeños no estaban del todo de acuerdo con la reforma, aunque salió adelante. Al final, lo que ha ocurrido es que los farmacéuticos se han puesto de acuerdo entre sí para que, dentro de un entorno, sean las farmacias más grandes las que asuman las guardias. No nos parece lógico aprobar una modificación normativa ineficiente para que después sean los profesionales los que tengan que organizarse entre sí.

P. Se refería a las farmacias de los municipios pequeños. ¿Han detectado problemas ahí? En caso de que así sea, ¿qué soluciones proponen?

R. Nos transmiten que las ayudas no son suficientes para hacer rentable el negocio de una farmacia que atiende una población de 400 habitantes. La clave ahí está en desarrollar unos incentivos adecuados. También habría que poner solución a la situación de la prestación en poblaciones sin botiquín. A lo mejor hay que cambiar la norma para que se puedan mover los farmacéuticos, en vez de obligar a los pacientes a desplazarse a poblaciones vecinas.

P. ¿Qué pretendían con aquella PNL?

R. A nosotros nos interesaba reseñar que la legislación permite actuar en los casos en los que está en riesgo la salud pública. Queríamos llamar la atención además sobre la actuación de la industria farmacéutica en estos casos.

P. La aplicación de las licencias obligatorias es controvertida. La industria dice que supone una amenaza a la innovación...

R. Nosotros no estamos en contra de que la industria farmacéutica participe, que contribuya con su I+D a la mejora de de la salud de los ciudadanos, ya sea en solitario o en colaboración con los centros públicos. Pero hay que ver hasta qué punto la industria impone sus reglas. Habría que hablarlo con sosiego para, cuanto menos, que haya un equilibrio. Ese equilibrio también tenemos que encontrarlo en lo que respecta a la formación de los propios profesionales sanitarios.

P. Explíquese. 

R. Muchos profesionales han empezado a llamarnos la atención en cuanto a la formación. El hecho de que se hayan reducido los fondos públicos que se dedican a la formación ha provocado que ese espacio lo hayan ocupado las farmacéuticas. Entendemos que son empresas y tienen que ganar dinero. No tenemos nada que objetar a eso, pero pensamos que las administraciones deberían tener claro cuál es su papel para garantiza que los intereses económicos no se ponen por encima de la salud. Ya nos hemos sentado con algún laboratorio, como con Grünenthal por el tema de la talidomida.

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