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Concilia y Medafar, dos proyectos punteros en beneficio del paciente

Participantes en una de las mesas sobre 'Experiencias profesionales' durante la celebración del X Congreso de Atención Farmacéutica

CARLOS ARGANDA  |    01.11.2017 - 12:46

Las experiencias profesionales de atención farmacéutica tuvieron un importante protagonismo durante la celebración del X Congreso de Atención Farmacéutica, que ha tenido lugar en Burgos entre el 26 y el 28 de octubre. El encuentro, organizado por la Fundación Pharmaceutical Care, abordó en una mesa las experiencias en materia de conciliación de la medicación, comunicación entre médicos y farmacéuticos, así como la intervención del farmacéutico en asma.

La conciliación de la medicación, de actualidad tras el anuncio de que el Ministerio de Sanidad estudiaría su posible incorporación a la cartera básica del SNS, realizado por la directora general de Cartera Básica de servicios del SNS y Farmacia, Encarnación Cruz, fue uno de los servicios profesionales presentados. La investigadora que ha dirigido el estudio Concilia medicamentos, profesora Titular del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Salamanca, Ana Martín Suárez, explicó los pasos dados en este proyecto propuesto por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) e impulsado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), en colaboración con Cinfa.

Ana Martín, investigadora que ha dirigido el estudio Concilia medicamentos, explicó el proyecto.

La SEFH propuso establecer un sistema de “coordinación con la farmacia comunitaria para que se continuara la labor iniciada en el hospital para conseguir la continuidad de los tratamientos al alta”. Para dar respuesta a esta situación, en 2014 se iniciaron los trabajos de diseño, a través de Foro de Atención Farmacéutica-Farmacia Comunitaria (Foro AF-FC). Una vez establecidas las bases, en 2016 se puso en marcha el piloto que tenía como objetivo el “diseño de documentación, procedimientos y plataforma de registro y comunicación entre los distintos niveles asistenciales”.

En este estudio piloto participaron tres hospitales (Granada, Salamanca y Avilés), así como dos áreas de farmacéuticos de Atención Primaria y un total de 30 farmacias comunitarias. Tras la formación inicial y seguimiento de los grupos locales, se siguió a un total de 120 pacientes con una edad media 70,69 años y 10,65 medicamentos activos. Tras el seguimiento se observaron “un total de 336 discrepancias, de las que un 24% requirieron contactar con el médico”, explicó Martín.

El trabajo de los farmacéuticos comunitarios previamente a un ingreso programado de los pacientes consistía en “elaborar la lista de medicación, dársela al paciente y al hospital y a la salida que el FH otorgara la misma lista con los cambios introducidos”, de este modo se podía chequear fácilmente la medicación.

Aunque los resultados cualitativos fueron positivos, cuantitativamente fueron escasos debido principalmente a la dificultad de que un paciente ingresado acudiera siempre a una de las farmacias participantes en el estudio. En cualquier caso, más allá de estos resultados, en relación a los procedimientos de trabajo y comunicación, los farmacéuticos participantes los valoraron “positivamente” en una encuesta de satisfacción.

Comunicación médico-farmacéutico: Medafar

Otro de los proyectos de interés para la atención farmacéutica que se presentaron en el congreso de Burgos fue Medafar, iniciativa impulsada por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Esteve y Fundación Pharmaceutical Care, que tiene como objetivo mejorar la comunicación entre los médicos de Atención Primaria y los farmacéuticos comunitarios para conseguir una óptima asistencia farmacoterapéutica en pacientes crónicos.

La presentación de este proyecto fue ejecutada por Raimundo Pastor, médico de Familia, Alcalá de Henares (Madrid) y profesor Asociado de Ciencias de la Salud en la Universidad de Alcalá, que explicó las claves del proyecto, mientras que Emilia Montagud, jefe de Servicio de Farmacia de Atención Primaria del Departamento de Salud Elx-Crevillent, en Alicante y profesora Asociada de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, explicó la implantación que han realizado de forma piloto en su área de trabajo.

Raimundo Pastor durante su presentación sobre Medafar

Pastor aseguró que médicos y farmacéuticos “compartimos tres cosas muy importantes: pacientes, fármacos y responsabilidad”, pero actualmente existe “un muro” en la comunicación interprofesional que evita trabajar en equipo y beneficio del paciente. “No hay comunicación”, opinó.

Por ello, se mostró convencido de la necesidad de “superar esa barrera” y, con esa intención, surgió Medafar con el objetivo de normalizar los mensajes de derivación entre médico y farmacéutico, establecer una vía de comunicación para que el paciente no sea el mensajero, reducir el aislamiento de los profesionales en relación al resto de sanitarios, reducir los perjuicios entre profesiones a causa del desconocimiento personal y mejorar la continuidad asistencial al establecer objetivos comunes.

El proyecto cuenta actualmente con un código normalizado y, a la espera de que los sistemas de prescripción electrónica puedan incorporarlo en su plataforma, Medafar dispone de una que puede ser utilizada para el intercambio de comunicaciones entre médico y farmacéutico. Para Pastor “se debe avanzar en comunicación interprofesional vía electrónica” y abandonar la utilización del paciente como mensajero “ya que tiene limitaciones, se olvida, tergiversa…”, indicó.

La plataforma planteada en Medafar contiene un campo de 140 caracteres para, al igual que en Twitter, describir de forma directa, el mensaje dirigido al otro profesional. Además, el sistema recoge gran parte de la información clínica y personal del paciente de forma automática por lo que no requiere una gran dedicación de tiempo al profesional.

Implantación real en Ribera Salud

A partir de este mes de noviembre el proyecto se va a implantar en algunos departamentos de Ribera Salud, donde ya se ha estado trabajando en modo de pruebas, con lo que según Pastor, “primera vez en el mundo que se organiza un sistema de coordinación”.

El proyecto de Riberta Salud lo explicó la farmacéutica de Atención Primaria Emilia Monteagud, que consideró muy valiosa la actividad de las farmacias comunitarias “muy accesibles”, por lo que la información que se obtiene en ellas “no se puede perder”.

Esta profesional criticó que las autoridades sanitarias sean “reacias a impulsar la comunicación médico-farmacéutico” al tiempo que abogó por incorporar a la formación médica y farmacéutica la concienciación sobre la importancia de la comunicación entre ambos.

Monteagud, que citó la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos para enmarcar legalmente la “necesidad de comunicación médico-farmacéutico”, consideró necesario que había que “establecer procedimientos de cohesión y un lenguaje normalizado” así como “utilizar sistemas de información común bidireccional”. Ambos requerimientos se dan en Medafar.

Una de las cuestiones que Medafar quiere facilitar, más allá del lenguaje y la plataforma es la confianza entre profesionales. Tal y como explicó Pastor, generalmente, según los estudios “el farmacéutico ha derivado al médico más pacientes que al revés”. No obstante, han analizado en qué situaciones se incrementa la derivación médico-farmacéutico han llegado a la conclusión de que se produce más “cuando el médico conoce al farmacéutico”, por ese motivo, este profesional cree imprescindible “avanzar en comunicación”. “Sabemos que este es el camino, por lo que hay que implantarlo aunque no les guste a otros”, explicó Pastor.

Dada la próxima implantación en algunos departamentos de salud de la Comunidad Valenciana, desde el público, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéutico de Valencia, Jaime Giner, preguntó cómo se había implantado en los departamentos gestionados por Ribera Salud y no en todos los demás gestionados directamente por la Consejería de Sanidad. Para Pastor, la respuesta fue que “querer cambiar las cosas es difícil, lo fácil es hacerlo como siempre”.

En general, los impulsores de este proyecto se están encontrando con las puertas del ámbito público cerradas: “lo hemos presentado, les encanta pero no lo aceptan”. Por ese motivo se mostró un poco apesadumbrado: “no sé cómo cambiar las voluntades políticas”, aunque no pierde la esperanza ya que “si ellos no quieren, lo haremos con quien quiere”, aseguro.

Para Monteagud, la clave puede estar en demostrar beneficios. Según ella, “si demostramos que reducimos las demoras a lo mejor les convence. Eso serían datos que servirían para convencer”.

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