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Martínez Olmos reclama “planificación estratégica” a profesionales y SNS

José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del PSOE en el Senado durante su conferencia en el Congreso de Atención Farmacéutica de Burgos

CARLOS ARGANDA  |    02.11.2017 - 23:59

“El Sistema Nacional de Salud y las profesiones carecen de planificación estratégica”. Estas palabras pueden resumir el contenido del discurso de clausura que el portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Senado, José Martínez Olmos, ofreció en el X Congreso de Atención Farmacéutica, organizado por la Fundación Pharmaceutical Care, que ha tenido lugar en Burgos entre el 26 y 28 de octubre pasados.

Para Martínez Olmos, tanto el SNS como las profesiones sanitarias deben trabajar en “anticipar los cambios” así como planificar, “analizar cómo estamos, sondear dónde podríamos estar, evaluar si es donde queremos estar”. Para el portavoz del PSOE tener esa inquietud es imprescindible ya que “hay algunos  elementos que están condicionando el futuro, el SNS tiene un importante desafío”. Entre ellos, citó el “desafío de sostenibilidad, no solo económica, que permita dar una respuesta de calidad y con equidad y, además, tener una financiación adecuada”. Estos desafíos vienen condicionados por la evolución demográfica, el envejecimiento, la cronicidad y la polimedicación, así como por la innovación terapéutica y tecnológica, que hace que estemos entrando “en una nueva era”.

En el ámbito de la sostenibilidad económica, el portavoz socialista puso de manifiesto la infrafinanciación recurrente en 7.000-8.000 millones de euros que tiene el sistema cada año. Y planteó que ya que al final se paga ese dinero, si no sería posible incorporarlo directamente a los presupuestos: “¿Por qué no pueden estar en los presupuestos los 7.000-8.000 millones que faltan, si luego finalmente se pagan? De este modo se reducirían las tensiones y los problemas de igualdad”, aseguró.

En el caso del ámbito del medicamento, la infrafinanciación, junto a que los medicamentos los aprueba el Gobierno central y los pagan las comunidades autónomas hace, según Martínez Olmos que las comunidades autónomas tengan “diferentes maneras de aceptar la innovación”. Y entre estas maneras distintas puede estar que la dispensación de un medicamento sea en la farmacia comunitaria o en la del hospital, aseguró.

Por ese motivo, y dado que “el mayor desafío de la sociedad moderna está condicionado por la innovación en robótica y genómica”, el senador considera necesario que tanto Gobierno como las Cortes Generales “monitoricen” los impactos del avance tecnológico y la evolución demográfica con el objetivo de “responder con medidas concretas para hacer viable el sistema”. Esta es la razón por la que su grupo político ha propuesto “una ponencia de estudio para la genómica y la medicina de precisión” en el Senado.

En cuanto al papel de la farmacia comunitaria en el futuro; Martínez Olmos señalo que “tenemos que preguntarnos cuánta innovación de esta debe estar en la OF, con qué requisitos, en qué condiciones” y aseguró que “si el sector no se lo plantea, alguien lo hará”. Por este motivo reitero que “las profesiones también necesitan invertir en planificación estratégica”. Para él, “no es lo mismo hacerlo de la mano de los poderes públicos, hacerlo por separado o que lo hagan solo los poderes públicos”.

Por ello, instó a la Farmacia a preguntarse por lo que “puede aportar a lo que preocupa al Gobierno, al financiador o al planificador en materia de sostenibilidad” aunque no ocultó que hay “elementos que dificultan la incorporación de la farmacia al camino”. Unos elementos que no citó.

Para él, la farmacia depende de que la cartera de servicios siga incorporando innovación o nuevos servicios y respuestas a la sociedad. En este sentido destaco que la retribución que se da a la farmacia depende del margen y puso de manifiesto que si se quiere incorporar algún servicio profesional retribuido a la cartera básica y no se acompaña de fondos para las regiones, “se les crea un problema a las comunidades, a los pacientes o a los farmacéuticos, porque no se podrá abordar de forma homogénea en todo el país”.

Por ello volvió a recalcar la necesidad de avanzar hacia un modelo de toma de decisiones estratégicas y poner el valor de la red de farmacias comunitarias. En cualquier caso, no oculto que será difícil ya que “ante la situación de infrafinanciación existente, la introducción de un servicio que tenga un coste, o se trata de algo que es imprescindible incorporar, o será muy difícil”.

La farmacia, un servicio eficiente

En el apartado positivo explico que el coste de la prestación en nuestro país “es muy pequeño”. La prestación se hace con 2.500-2.700 millones de euros al año, explico el ex secretario general de Sanidad y, con esa inversión se obtiene “una red capilar, 80.000 trabajadores o la red de distribución”. Por eso dejó claro que si se quiere valorar la prestación como una inversión rentable, “se puede”. Es más, según explico, si se quisiera abordar la distribución de medicamentos  en centros públicos, “con ese dinero, probablemente habría menor capilaridad y menor empleo, generando menos retorno a la sociedad”.

Además, considero que es un elemento positivo que la farmacia se vea “como una imagen de marca nacional” a pesar de la descentralización del sistema. Para Martínez Olmos esta realidad es “un elemento muy potente a poner a disposición de las autoridades en relación al papel que pueda hacer el farmacéutico como profesión”. Para él, la farmacia comunitaria es “un valor de marca tremendo en el que hay que avanzar”.

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