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Un protocolo de AF para pacientes ingresados en tratamiento con ACOD

Imagen de los integrantes del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Príncipe de Asturias.

Imagen de los integrantes del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Príncipe de Asturias.

FRAN ROSA  |    15.12.2017 - 10:19

Sergio García Porto, que ejerce como farmacéutico especialista en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, presentó, en el marco del 62º Congreso de la SEFH, el 'Protocolo de atención farmacéutica en pacientes ingresados con anticoagulantes orales de acción directa (ACOD)' con el que trabaja su Servicio de Farmacia. Principalmente, se trata de intervenir al ingreso y al alta, revisando la medicación y ofreciendo información sobre las particularidades del tratamiento con el fin de evitar errores y mejorar la adherencia, entre otros aspectos. "La aplicación del protocolo parte de una evaluación previa, entre abril y marzo de 2017, en la que participaron unos pocos pacientes, y donde vimos que no era muy costoso ni en tiempo ni en recursos. A partir de junio ya comenzamos a trabajar de esta forma", explica a Diariofarma.

Como se decía, la intervención del farmacéutico en estos pacientes consta de dos partes. La primera, consiste en la revisión de la medicación. Ésta se realiza localizando diariamente a las personas que ingresan en el hospital y están bajo tratamiento con anticoagulante oral de acción directa (ACOD), a los que identifican a través del programa de prescripción electrónica. En esa aproximación, el FH "ve si el paciente comienza ahora con el tratamiento o si lo tenía previamente asignado, si la dosis y la pauta son las correctas, si el médico ha realizado una prescripción adecuada, etc.".

Y es que, recuerda, "vimos un caso de un paciente que tomaba 5mg cada 12 horas, y a la hora de transcribir la prescripción, en el momento del ingreso, se había cambiado la pauta en el programa informático a 30mg cada 24 horas". Gracias a la intervención del farmacéutico, que se puso en contacto con el responsable médico y con Enfermería, "porque el trabajo siempre es colaborativo y multidisciplinar", dice, "se pudo evitar que el error llegara al paciente".

Intervención al alta

 

La segunda ramificación de este protocolo de atención tiene que ver, como se decía anteriormente, con una intervención al alta. Así, cuando el paciente la recibe, el FH sube a planta y le da la medicación para siete días, además de la información correspondiente a su tratamiento. "Nos presentamos al paciente, le damos la medicación, para evitarle problemas para obtenerla en los primeros días, y además le ofrecemos información y resolvemos sus dudas, que suelen estar relacionadas con otros tratamientos que tiene prescritos", precisa García.

información jornada PostISPOR

La entrega de medicación para siete días se explica por el hecho de que los ACOD estén sujetos a visado. En estos casos, una vez que al paciente se le prescribe el fármaco no puede ir a recogerlo directamente a la oficina de farmacia, sino que tiene que pasar por Atención Primaria y que un inspector vise la receta. Solo cuanto obtenga ese visado podrá retirar el medicamento de la botica. "El hecho de que necesite un trámite de 3-5 días fue en parte el origen de la aplicación de este protocolo. A veces el paciente necesita el tratamiento con urgencia y por eso buscamos esta solución desde el Servicio de Farmacia", señala. Además, continúa, "cuando se explica al paciente cómo conseguir su medicación se le aporta la tranquilidad de que si la pierde, o si el trámite se dilata, siempre puede volver a visitarnos para que podamos darle más medicación".

En esa entrevista en la que se informa al paciente se le explican también aspectos básicos relacionados con su nuevo tratamiento. Qué es y para qué sirve, cómo y cuando debe tomarlo, qué debe hacer si olvida una dosis, cuáles son las condiciones de conservación son algunos de los datos fundamentales que también se le dan por escrito para reforzar los mensajes. Y es que "la intervención en el momento del alta es especialmente sensible", aclara este farmacéutico especialista, "ya que son personas que se enfrentan a un momento, el de salir del hospital después de días ingresados, que les pueda crear cierta sensación de incertidumbre e inseguridad". 

Advertencias ante posibles eventos adversos

Junto a la información previamente detallada, el FH realiza advertencias con respecto a los eventos adversos e indeseados que pueden provocar específicamente los ACOD. "Son medicamentos que pueden incrementar el riesgo de hemorragia, por lo que éste es un aspecto que tienen que tener muy cuenta cuando vayan a ser atendido por sanitarios. Tienen que saber qué efectos tienen y comunicarlos, lo cual es especialmente importante, en el caso de estos fármacos, cuando se van a someter a cirugía". García recuerda, en este sentido, "están calificados de alto riesgo, lo que significa que su mala utilización puede entrañar daños graves o mortales".

Y es que, a diferencia de los antagonistas de la vitamia K, que exigen una monitorización continua del INR, con los ACOD no es necesaria esa prueba. Y esto, que es un aspecto que ha sido siempre puesto en valor por los laboratorios comercializadores, tiene sus riesgos. "Es la medición de ese valor analítico la que permite ajustar dosis. Por eso, al no hacer ese control, nos parece interesante que el paciente tenga información muy clara sobre cómo tomar el medicamento, ya que se puede estar dosificando de más o de menos y provocarse hemorragia o trombo, respectivamente", explica. De paso, además, estas advertencias sirven para mejorar la adherecia, que en un estudio previo a la implantación del proyecto se cifró en el entorno del 70% (el 30% no cumplían).

Resultados y próximos pasos

Aunque todavía no hay resultados concluyentes de la puesta en marcha de este protocolo, lo cierto es que los componentes del Servicio de Farmacia son conscientes de mejoras importantes que se están consiguiendo. En el estudio previo se vio que el 8% de los pacientes con ACOD presentaban problemas relacionados con la medicación, el 4% efectos adversos, en el 3% se estaba incurriendo en errores de dosis y en un 1% se daban duplicidades terapéuticas. "Sabemos que estamos reduciendo todo eso", apunta García, que se refiere al caso de algunas personas que se quejaban de malestar gástrico con uno de estos fármacos y al acudir a la ficha técnica los FH vieron que estaba tipificada como reacción adversa poco frecuente. "Como consecuencia", prosigue, "sugerimos al médico el cambio a otro ACOD". Y además de los beneficios clínicos, pone en valor los ahorros que se generan al evitar costes por ingreso en unidades, como la de ictus, donde éstos suelen ser elevados.

De hecho, entre los próximos pasos que les gustaría dar con este protocolo cabría un estudio de costes para medir lo que supone, en unidades monetarias, tener a un farmacéutico que haga estas intervenciones y la diferencia con no tenerlo. Lo que ya se ha decidido es medir la efectividad de la intervención, a través de una evaluación de la tasa de reingresos, aunque es un plan más a largo plazo.

Sobre la posibilidad de trasladar este modelo de atención farmacéutica a otros centros hospitalarios, García opina que sería "fácil". Bastaría con estos contaran con sistemas de prescripción electrónica. Además, el hecho de que el FH haya ido adquiriendo cada vez un papel más clínico hace, en su opinión, "que no se necesite una gran inversión. Básicamente, se trata de disponer de "tiempo, ganas y recursos informáticos, así como unas hojas de información al paciente". En lo que respecta al tamaño, cree que puede ser útil par cualquier hospital, aunque, por volumen de pacientes, es posible que en uno más pequeño, con menos recursos, la intervención sea menos coste-efectiva.

 

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