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FH y reumatólogos, de la mano para optimizar tratamientos biológicos

Integrantes del equipo multidisciplinar para optimizar tratamientos biológicos en enfermedades reumáticas en el Hospital de Getafe.

FRAN ROSA  |    04.05.2018 - 10:20

Los servicios de Farmacia y Reumatología del Hospital Universitario de Getafe lo tienen claro: el trabajo multidisciplinar es un fundamental para poder optimizar el tratamiento con medicamentos biológicos en pacientes con enfermedades crónicas e inmunomediadas, como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica, y la espondiloartritis. De esta forma, y con el apoyo de un registro electrónico, ellos han conseguido mejorar la efectividad, la seguridad y la eficiencia de estos pacientes. Según explica la jefa del Servicio de Farmacia, Teresa Molina, la idea le surge al reumatólogo del centro Ángel Aragón, que les propone hacer un estudio (el cual ha sido liderado por la farmacéutica María Eugenia Martínez) comparando los resultados de una estrategia basada en el seguimiento mediante objetivos (treat to target) frente a la práctica clínica habitual. "En seguida nos pareció una propuesta que podía contribuir a generar eficiencia", reconoce. Y así fue.

El modus operandi lo explica muy bien la farmacéutica especialista y una de las autoras del estudio, Rocío Vázquez, que aclara que esta estrategia ya se había empezado a aplicar "en el manejo de diversas enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus y la hipertensión; y diversos estudios ya habían demostrado su eficacia y seguridad en enfermedades reumáticas". "Nuestro objetivo era confirmar estos beneficios en nuestros pacientes y demostrar además que se trata de una estrategia eficiente". Concretamente, la estrategia se basa "en aplicar un tratamiento guiado por objetivos, a través de un control estricto de la enfermedad". "Los objetivos en enfermedades reumáticas", prosigue, "son la remisión clínica o estado de bajo nivel de actividad de la enfermedad".

La medición se realiza mediante una cuantificación objetiva utilizando escalas validadas del grado de la actividad inflamatoria. A partir de ahí, se toman las decisiones terapéuticas de forma individualizada, teniendo en cuenta las características del paciente, y permitiendo la optimización del tratamiento cuando se alcanza el objetivo. Tanto es así que, si el paciente alcanza los objetivos marcados, se puede reducir la dosis de la terapia biológica, ampliar el intervalo de administración o incluso, en casos excepcionales, suspender el tratamiento de forma controlada, lo que se denomina vacaciones terapéuticas. Para llevar todo ese control disponen de un registro electrónico.

Este registro se completa con los datos clínicos del paciente cuando este acude a la consulta con su reumatólogo. Posteriormente, tendrá que pasar por la consulta de Farmacia, donde los farmacéuticos especialistas "revisamos la adecuación de la medicación según los datos clínicos, la adherencia y el cumplimiento terapéutico, e identificamos posibles interacciones o problemas relacionados con la medicación", revisión de la que puede salir una recomendación de modificación dirigida a Reumatología, apunta Vázquez. Y añade: "Todo este proceso está protocolizado, mediante un trabajo colaborativo entre el Servicio de Farmacia y Reumatología".

Mejoras conseguidas

En cuanto a los resultados del estudio, realizado entre 2015 y 2016 y en el que participaron 114 pacientes (la mitad, aproximadamente, en el grupo control y la otra mitad en el de intervención), esta farmacéutica del Hospital de Getafe, destaca el control óptimo de la enfermedad en un 56% de los mismos y la remisión clínica en un 45%. Además, confirma, "se redujo 17% el coste global por paciente/año en comparación con la práctica clínica clásica", gracias, principalmente, a la optimización de los tratamientos. Vázquez también destaca la mejora de la calidad de vida para los pacientes, ya que la administración, casi siempre, es subcutánea, y Molina pone en valor que de esta forma "se minimiza la posible aparición de efectos adversos".

Además, estos beneficios se han conseguido sin la necesidad de aumentar los recursos. En este sentido, aunque no habrían venido mal algunos refuerzos, la jefa del Servicio de Farmacia destaca que lo verderamente importante, en este caso, era contar con farmacéuticos especializados. Por eso ellos han apostado por la formación y cuentan con Martínez y Vázquez, ambas farmacéuticas especializadas en terapias biológicas en enfermedades inmunomediadas, lo que "les facilita el entendimiento con los reumatólogos, y la toma de decisiones conjuntas".

Los buenos resultados cosechados han dado pie a la extensión de la aplicación de la estrategia a un número mayor de pacientes. Asimismo, tienen la intención, constata Molina, "de aplicarla también a otras áreas donde se utilizan este tipo de medicamentos, como la psoriasis grave y la enfermedad inflamatoria intestinal". "Éstas podrían ser las siguientes líneas de actuación", avanza, "ya que son también crónicas e inmunomediadas, y tienen escalas que permiten medir el grado de la actividad de la enfermedad y establecer objetivos terapéuticos".

Otra de las líneas de actuación que están explorando con los reumatólogos es la introducción de biosimilares en pacientes que estén "remisión y en pauta de optimización". "Podría ser una estrategia de ahorro", afirma Molina, que, no obstante, condiciona la sustitución a la conformidad de los pacientes y al consenso con los demás especialistas. Y es que, en su opinión, tanto en enfermedades reumáticas, como en otras como las onco-hematológicas o las infecciosas, la necesidad de colaboración es enorme. "En nuestro Servicio de Farmacia pensamos que trabaja colaborativamente con los servicios médicos clínicos es la única manera de seguir avanzando en la mejora de los resultados en salud de los pacientes", concluye.

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Innovación en Farmacia Hospitalaria

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