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Diversos elementos políticos impiden a la Sanidad ser mejor de lo que es

Participantes en la mesa “La sanidad posible: el papel del poder legislativo”

CARLOS ARGANDA  |    24.05.2018 - 23:59

La Sanidad española, siendo buena, podría ser mucho mejor si se las élites que deciden tuvieran asistencia sanitaria directa por el Sistema Nacional de Salud, si se sacara del debate partidista, y si la legislación fuera más clara, llegara a los profesionales y se cumpliera. Estas fueron algunas de las recetas que dieron representantes políticos del PSOE, PP y Podemos en el debate 'La sanidad posible: el papel del poder legislativo'  que ha tenido lugar en la  IV Jornada de Gestión y Evaluación de Medicamentos organizada por la Fundación Gaspar Casal y Almirall.

El portavoz de Sanidad del PSOE en la Asamblea de Madrid y ex consejero de Sanidad del País Vasco, José Manuel Freire, consideró que gran parte de los males que acechan a la Sanidad española provienen de la coexistencia de dos modelos el del régimen general y el de las mutualidades de funcionarios.

Freire explicó que la Sanidad “tiene poco peso en la agenda política” y según su teoría, eso tiene que ver con que “la élite que condiciona el discurso tiene una asistencia diferente a la del resto de la ciudadanía”: Muface o sus similares Mugeju e Isfas. El portavoz socialista explica que los altos funcionarios del Estado, incluyendo a jueces, abogados del Estado, altos funcionarios de la administración y, en general “personas con gran influencia en el discurso político” reciben su asistencia, vía mutualidades, de proveedores privados.

Esta falta de peso político de la Sanidad se ve refrendado, según Freire en la poca actividad legislativa existente en Sanidad. A este respecto solo citó la Ley General de Sanidad, de 1986, las Leyes de Cohesión y Calidad o el Estatuto Marco de 2003 y, últimamente el Real Decreto-ley 16/2012.

Apoyo legislativo a la oposición

Además de esta situación, el portavoz del PSOE denunció la “rigidez administrativa” existente en los parlamentos y asambleas nacional y autonómicos de nuestro país. A este respecto puso como ejemplos otros parlamentos en diferentes países que facilitan la tarea de los diputados. “Tengo envidia del parlamento de Escocia, donde un cuerpo de funcionarios hace estudios científicos y aporta documentación en documentos accesibles”, explicó al tiempo que denunciaba que en nuestro país, “los grupos de oposición no tienen apoyo técnico para desarrollar propuestas legislativas” y tienen que apoyarse en “amigos” para realizar su tarea.

Por todo ello, concluyó que “la Sanidad podría ser mejor si estuviera más alta en las prioridades de la política”.
Con él coincidió, “en mucho de lo comentado”, José María Dívar, miembro de la Comisión de Sanidad del PP y ex secretario general de la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha en tiempos de José Ignacio Echániz. No obstante, Divar denunció la “politización desproporcionada que se vive en la Sanidad”. A este respecto señaló que la politización en Sanidad es “vertical” y que “el profesionalismo sanitario está por debajo del partido, de las fobias y filias, etc…”.

Todo ello hace que los errores de gestión se “exacerben políticamente” dado que es sabido que “la Sanidad no hace ganar elecciones, pero las hace perder”.

La importancia de los acuerdos

Para el representante popular, es esencial avanzar hacia escenarios de unidad, pero en la historia reciente “ha habido pocos momentos de máxima unidad en el SNS”. No obstante, Divar resaltó el valor que han tenido leyes “que han fortalecido el SNS” como la General de Sanidad o la Ley de Cohesión, que “han dado estructura de funcionamiento al SNS durante muchos años”. Por ello, consideró importante destacar que “cuando se aborda y se cede se dan resultados positivos. No obstante, reconoció que “la dinámica de la política impide la unidad” muchas veces” aunque los políticos sanitarios o los sanitarios que se dedican a la política “son capaces de alcanzar acuerdos”, unos acuerdos que las cúpulas políticas impiden que se lleguen a formalizar en muchas ocasiones.

Por todo ello, consideró necesario “un cambio en el paradigma política” que fuerce a tratar de sacar las leyes sanitarias por unanimidad, pero eso “requiere ceder en la negociación y ceder espacio en la foto”.

Por su parte, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Mónica García, consideró que hay un mal endémico en la legislación sanitaria. En primer lugar citó la “falta de cumplimiento de leyes aprobadas”, en muchas ocasiones porque los profesionales no son conscientes de las mismas. Además, criticó la variabilidad legislativa por comunidades autónomas. “¿Si a los profesionales se exige un límite en la variabilidad de la práctica clínica, por qué no se reclama lo mismo a los políticos?” Se preguntó, en relación a estas diferencias de regulación que existen en las distintas regiones.

Legislación ambigua y no cumplida

Además, criticó que la normativa es “ambigua” y que se hace así adrede. “La ambigüedad tiene origen ideológico, que se hará en el reglamento y en dar margen”, es cuestión hace para García que “luego no se cumpla con la legislación o incluso quem a veces la regulación pervierta la legislación inicial”.

Por otro lado, criticó la “brocha gorda” con la que se abordan los problemas sanitarios por parte de los políticos. “Es lo que más daño está haciendo al sistema sanitario”, aseguró. En este sentido, denunció la diferente disponibilidad de información y datos que existe entre el ámbito científico y el político. “Hay un mundo” y, por eso, se hacen análisis “groseros de la realidad y se politiza”.

García también reclamó evaluar los “errores políticos” que, según ella se han producido con el copago y la, según ella, probada vinculación a la falta de adherencia o en relación a la exclusión sanitaria y los sobrecostes futuros que se producirían.

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