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“La inversión en vacunas debe volver a las cifras previas a la crisis”

David Cantarero, profesor titular del Área de Economía Aplicada en la Universidad de Cantabria

BELÉN DIEGO  |    13.07.2018 - 17:41

David Cantarero, vicepresidente de la Asociación Española de Economía de la Salud (AES) lamenta que la inversión en vacunas no haya recuperado los valores previos a la crisis económica.

En su intervención durante la cuarta edición del encuentro de actualización en vacunas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, Cantarero ha recordado que la inversión en vacunas se encuentra en un 0,3% del gasto sanitario, lejos aún del 0,9% previo a la crisis. Asimismo, ha señalado un problema “lingüístico” en el empleo del término “gasto” en vacunas en detrimento de la “inversión” que supone este instrumento preventivo.

En una conversación con Diariofarma a raíz del encuentro, razonaba que es posible que no se haya fomentado lo suficiente la evaluación económica en España, y que quienes desarrollan su trabajo en este campo tengan también que entonar el mea culpa. “La evaluación se ha centrado en otros medicamentos, y no tanto en vacunas”. También considera necesario que se lleven a cabo estudios dinámicos además de los transversales.

Por otro lado, considera la vacunación frente a la gripe un ejemplo de modelos de compra basados exclusivamente en el precio, incluso cuando éste es tan bajo como de 3 euros o menos. A su modo de ver, por difícil que pueda ser metodológicamente, habría que intentar considerar el coste de no vacunar. “El desconocimiento de los elevados costes hospitalarios hace que cuando se trata de gripe no tengamos una tasa de cobertura elevada en la población adulta”. Sería interesante –añade- medir los resultados de vacunados y no vacunados.

Este tipo de análisis permitiría profundizar en el conocimiento de un coste-efectividad ya constatado, con ahorros de cinco euros generados por uno solo de inversión.




Retomando la cuestión del precio, también ha valorado la posibilidad de recurrir a modelos flexibles, tales como los ajustados por cobertura.

La cuarta edición de este encuentro, con el patrocinio de GSK Iberia, ha arrancado con un acto inaugural en el que han participado Raúl Ortiz de Lejarazu, director del Centro Nacional de la Gripe, Guillermo de Juan, vicepresidente y director de Government Affairs y Comunicación de GSK Iberia, y Emilio Lora-Tamayo, rector de la UIMP.

Esta edición, como ha detallado Ortiz de Lejarazu, pretende fijarse en los beneficios colaterales de las vacunas, pues estas “tienen un valor más allá de la protección de la enfermedad y de la infección”, ha asegurado. El encuentro, por tanto, ha servido para abordar las implicaciones a nivel sociosanitario: prevención de los casos de cáncer de cérvix, ahorro para el sistema sanitario gracias a la reducción de complicaciones médicas, ingresos hospitalarios, bajas laborales y mortalidad, entre otros.

De Juan, por su parte, ha asegurado que el encuentro pone en valor las vacunas como “un extraordinario bien que es patrimonio de todos”. Así, el representante de GSK ha asegurado que la vacunación, junto al agua potable y los antibióticos, es “la intervención sanitaria de mayor éxito, una intervención democrática y solidaria. Con solo unas pocas dosis se puede librar a los más vulnerables del efecto devastador de la polio o de la muerte por sarampión”.

De Juan también ha reiterado el patrimonio de la vacunación frente a los movimientos que “fundamentados en bulos y pseudociencia, han tejido una especie de descrédito sobre las vacunas”, y ha recordado que en determinados países como Francia e Italia, “han tenido que regular por ley la obligatoriedad de la vacunación infantil”.

Sobre la desafección de determinados sectores respecto a las vacunas se ha pronunciado también Lora-Tamayo, sobre lo que ha expresado que “no caben bromas. Somos conscientes de la reversión de muchas enfermedades contra las que ya habíamos construido un escudo”, ha dicho. Asimismo, el rector de la UIMP ha elogiado a centros públicos de investigación y empresas como GSK que tienen “el compromiso de colaborar en el bienestar de la sociedad con el desarrollo de medicamentos y vacunas”, y ha concluido su intervención con un aforismo hipocrático: “Si existe amor a la ciencia médica, existe también amor a la humanidad”.

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