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Medir resultados, clave para poder desinvertir en lo que no funciona

Imagen de la mesa sobre aplicación de la medición de resultados a la sostenibildad en la jornada de Efpia, Farmaindustria e ICHOM.

FRAN ROSA  |    09.10.2018 - 11:40

En el marco de la Jornada organizada por Efpia, Farmaindustria e ICHOM, orientada a la medición de resultados en salud, se celebró una mesa de debate para abordar las posibilidades que ofrece esta nueva tendencia en la gestión de los sistemas sanitarios, en aras de garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los mismos. Dentro de esas posibilidades está la del uso de los datos para ejecutar desinversiones en tecnologías e intervenciones que no son capaces de demostrar su efectividad o su contribución a la eficiencia, una cuestión que fue abordada por los participantes.

Concretamente, Michael van den Berg, directivo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), recordó que, "del 9% PIB que, de media, están gastando los países en sanidad, sabemos que hay una parte importante de ese gasto que se va a procedimientos que no aportan valor para los pacientes". Sobre esto, dijo que el principal reto está en "identificarlos", para poder desinvertir en ellos. "De esa forma", concluyó, "haremos a los sistemas sanitarios más sostenibles".

Sobre esta cuestión opinó también Jon Iñaki Betolaza, director de Farmacia del País Vasco, quien se refirió, en paralelo, a la importancia de "las estrategias de no hacer", por las que han apostado en esta comunidad autónoma. "Es importante no hacer daño a las personas que estamos tratando. Más allá de saber si estamos tirando o no el dinero por el desagüe, tenemos que ver que, si los tratamientos no son los adecuados, pueden acabar haciendo daño", subrayó, poniendo el énfasis en los efectos para la salud de la medición de resultados.

No obstante, Betolaza también considera que esas evaluaciones pueden tener un peso importante a la hora de garantizar la sostenibilidad, y aseguró estar convencido de que "la propia industria está interesada en ese modelo de pagar por lo que funciona bien y es efectivo, y no por lo que no es efectivo". Y continuó, pidiendo la corresponsabilización de los laboratorios con el sistema sanitario: "Si queremos ser sostenibles, se acabó el café para todos. No podemos seguir pagando por lo que no funciona". 

En el debate también participó Javier Urzay, subdirector de Farmaindustria, quien puso de manifiesto que, de hecho, el medicamento, como producto, sufre ya algo parecido a esto, "ya que el lanzamiento de novedades terapéuticas a veces implica que las alternativas que existían previamente se queden fuera", como ha ocurrido con los medicamentos para la hepatitis C previos a los antivirales de acción directa. No obstante, puso también el acento en la necesidad de fomentar la adherencia y la prescripción adecuadas, ya que, dijo, "no hay peor medicamento que el que no se utiliza bien, por lo que el cumplimiento es fundamental, y para ello no hay mejor fórmula que la adecuada prescripción". 

Pago por resultados

Pero más allá de las posibilidades de desinversión que ofrece la medición de resultados, son cada vez más, también, las oportunidades que ofrece para la modulación de los pagos a la industria, una realidad que, para Van den Berg, no está tan clara. "No estoy convencido de que sea una solución definitiva para los problemas de sostenibilidad, ya que siempre va a depender de los indicadores que se empleen. Algunos de ellos ofrecen muchas limitaciones", afirmó. En su opinión, el principal valor de la medición de resultados está en la información que ofrecen para, mediante la comparación con otros, rediseñar los esquemas de atención sanitaria para que den una respuesta global e integral a los problemas de salud. "Su aplicación a la fijación de los precios creo que debe venir más adelante", dijo.

Betolaza, por su parte, defendió la aplicación de estos esquemas y empezar a aplicar conceptos como el coste-efectividad o el coste-utilidad. "El primero viene recogido en la ley, pero lo usamos poco", subrayó, y opinó que estas fórmulas pueden contribuir a que los pagadores puedan mantener "relaciones honestas y adecuadas, sobre la base de criterios objetivos, con la industria". 

Precisamente, en representación de los laboratorios actuaba Urzay, quien puso de manifiesto que el pago por resultados se está utilizando "muchas veces como lema para resolver problemas de incertidumbre, sobre cómo van a funcionar los medicamentos en vida real, y para superar problemas de entendimiento con respecto al precio". En este sentido, alertó de que "si nos cerramos a la discusión del precio y nada más, es difícil que lleguemos a una aproximación, porque nosotros vemos la entrada de la innovación disruptiva como una inversión, ya que suponen un cambio de paradigma para muchas enfermedades, incluso llegando a la curación". En este sentido, se quejó de que en España "no siempre se mide la inversión pública con estos parámetros" de eficiencia, e hizo alusión a la construcción de hospitales, aeropuertos, etc.

De todos modos, el subdirector de Farmaindustria reconoció que hay hasta ahora "son acuerdos individuales de compañías con centros, comunidades autómomas, etc.", por lo son iniciativas particulares las que están contribuyendo a abrir camino. Y, en este sentido, vino a dejar claro que la patronal, en el momento actual, no está por la labor de hacer fuerza en este sentido, y que ha optado por "dejar espacio para que la iniciativa sea de cada compañía". Eso será así, al menos, hasta que "se resuelvan algunas cosas por la vía de la regulación y por otras vías, por ejemplo, en lo que tiene que ver con la evaluación". Y es que el sector aprecia la objetivación que ofrecen estos modelos, y no rehuye a la transparencia, aunque considera que hay aspectos para los que se debe preservar la confidencialidad.

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