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Hepatitis C: ¿un modelo inspirado en Netflix para pagar los medicamentos?

BELÉN DIEGO  |    27.11.2018 - 17:58

Con los precios más elevados del mundo cuando se trata de medicamentos, expertos estadounidenses buscan fórmulas innovadoras para pagar los tratamientos de la hepatitis C. La última propuesta es un modelo inspirado en la plataforma de entretenimiento de Netflix.

JAMA, la revista oficial de la Asociación Médica Americana, acaba de publicar un artículo firmado por investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer que han encontrado en Netflix un potencial modelo para poder hacer frente al coste de los nuevos tratamientos para la infección por hepatitis C. “Son terapias extremadamente efectivas, pero también muy caras para muchas aseguradoras, médicos y pacientes”.

Cinco años después de su aprobación, muchas personas siguen sin tener acceso a estas terapias “a pesar de que el mejor modo de tratar la hepatitis C es tratar a tantos pacientes como sea posible, y lo antes posible”. Esta estrategia permitiría reducir los efectos de la enfermedad en los infectados, generaría más ahorros y contribuiría a reducir los contagios en el futuro, aseguran.

El caso de Louisiana

Las autoridades del estado de Louisiana, donde la prevalencia de la infección es elevada y las tasas de tratamiento bajas, han publicado un documento solicitando información sobre alternativas de pago en una fórmula de suscripción para sus habitantes afectados por la enfermedad.

La compañía Gilead respondió que estaban abiertos a explorar esta posibilidad. A esta publicación le siguió un consenso de la Asociación Nacional de Gobernadores respaldando los modelos de tipo suscripción para tratar la infección por hepatitis C.

Varios medios de comunicación se han referido a esta fórmula como “el modelo Netflix”, una expresión que sirve para describir los pagos por suscripción en general.

Pagos por tarifa plana

En el escenario farmacéutico, esto significa que la compañía farmacéutica proporcionaría los tratamientos para todos los residentes de un estado a cambio de un ingreso fijo.

Se ha planteado que las actuales dificultades en el acceso a estas terapias tienen que ver con las reticencias al pago por prescripción, que suele generar mayores beneficios a los fabricantes cuando el precio es elevado, incluso cuando el número de pacientes tratados no es muy alto.

Atendiendo a las previsiones de beneficios elaboradas por analistas de Wall Street, que citan los autores del artículo de JAMA, los precios de los fármacos para la hepatitis C pueden reducirse en la próxima década, pero sus ventas se verán aún más reducidas, dejando a muchos pacientes sin tratar.

El modelo para la eliminación del virus en un estado incluye varias condiciones. La primera es que los pagos no los efectuará únicamente la administración, sino un consorcio formado por los pagadores (aseguradoras, entre otros).

El consorcio aumentaría la envergadura del cliente; alcanzaría a todo el territorio del estado como un esfuerzo conjunto por la erradicación de la enfermedad y garantizaría que todos los pagadores se benefician de los ahorros que genera el control de la enfermedad en forma de reducción de gastos futuros por complicaciones de la infección.

Sobre este último punto, los autores indican que a fecha de hoy ningún pagador tiene la certeza de que las complicaciones futuras van a reducirse si cada uno actúa de forma independiente y las tasas de tratamiento no son altas.

Pagos adicionales por objetivos

Además, a cambio del pago de una suscripción durante unos años, el fabricante proporcionaría acceso a los fármacos y se comprometería a colaborar en elevar la tasa de tratamientos con los pagadores.

El contrato entre el consorcio y la compañía debería incluir pagos adicionales asociados a objetivos, como el tratamiento del 80% de la población de pacientes, sugieren los autores.

Por otra parte, el precio de la suscripción debería decidirse en una negociación de tipo subasta abierta a todos los fabricantes. Por su escala, ellos se refieren directamente a Gilead, AbbVie y Merck.

Determinación del precio

Aunque es una magnitud difícil de estimar de antemano, los autores sugieren partir de una cantidad anual equivalente a la que produciría los beneficios esperados para la firma que ha desarrollado el fármaco en el territorio en cuestión (en este caso, un estado).

A partir de esa cifra orientativa podría abrirse la negociación, según proponen, teniendo en consideración el impacto que tendrán en los beneficios los costes adicionales de producción y de colaboración en la implantación de los tratamientos en la población afectada.

Aunque se reduzcan sus márgenes de beneficio, los firmantes del artículo consideran difícil que los fabricantes decidan ignorar un proceso de negociación que podría hacer que la competencia acaparara el mercado en un estado. Eso debería ser estímulo suficiente para que participaran en el proceso, indican.

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