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Andalucía, Cataluña, País Vasco, CyL y Galicia, las CCAA con la apuesta más sólida por la medicina de precisión

FRAN ROSA  |    13.03.2019 - 17:28

La Fundación Instituto Roche ha presentado el informe 'Medicina personalizada de precisión en España. Mapa de Comunidades', fruto de un análisis detallado que ha sido realizado en colaboración con la consultora Ascendo, del que se extrae una cierta heterogeneidad en el modo en que las diferentes autonomías han avanzado hacia la creación de un marco y unas condiciones adecuadas para la aplicación de la medicina de precisión, entendida ésta como la que tiene en cuenta las características particulares de cada paciente a la hora de asignarle un tratamiento, entre otros aspectos. Dentro de esa heterogeneidad, no obstante, se aprecia que hay regiones donde, al cierre del informe (los autores han insistido en que se trata de una foto fija, y que la realidad ha seguido avanzando), se habían dado pasos más grandes que en otras.

En términos generales, el grupo de las más avanzadas lo componen Andalucía, Cataluña, País Vasco, Galicia y Castilla y León, aunque existen algunos campos concretos, como la formación, por ejemplo, donde otras como Murcia también sobresalen. Cabe destacar también, a algunas CCAA como Baleares, Extremadura o Navarra, donde hay en marcha proyectos que podrían permitirles engancharse, más pronto que tarde, al grupo de los más avanzados. Algunas no aparecen como destacadas en el mapeo realizado, por haber puesto en marcha iniciativas posteriormente al estudio. Los autores han puesto como ejemplo a Madrid, que cuenta ahora con un Plan de Terapias Avanzadas que los autores consideran de gran interés.

No obstante, centrando la cuestión en lo recogido en el informe, cabe destacar los pasos de gigante que se han realizado en Andalucía. Pese a que esta autonomía no cuenta con un plan o estrategia específica de medicina de precisión, ni hace mención de ésta en su plan general de salud, sí que ha incluido su abordaje en el Plan de Oncología y Enfermedades Raras, de 2012. Además, tiene en marcha un programa específico y cuenta con planes de I+D y financiación expresamente dirigida a este fin. Flaquea un poco más en la implantación a nivel asistencial, por falta de designación de centros de referencia y la ordenación de una cartera de servicios propia de pruebas, pero, por contra, está muy avanzada en la gestión de datos, el fomento de la compra pública innovadora, la colaboración público-privada y la creación de tejido empresarial. En formación no es la mejor, pero tampoco está entre las peores.

Junto a Andalucía, cabe destacar también a Cataluña, que tiene incluidos objetivos relacionados con la medicina de precisión tanto en su Plan de Salud como en su Plan Oncológico, y además destina partidas presupuestarias específicas a la investigación en este campo. Como Andalucía, es fuerte en el desarrollo de sistemas para la gestión de datos, mejora a aquella en formación y quizás se le hecha en falta, en la comparación, la apuesta de la región sureña por la compra pública innovadora.

De País Vasco habría que resaltar su posición en lo relativo a la integración de la medicina de precisión en los planes de Salud, Genética y Oncológico, mientras que su mayor déficit, según el informe, está en la generación de una infraestructura para el registro y la explotación de datos. En cambio, demuestran cierta fuerza en lo relacionado con el impulso de la colaboración público-privada y la generación de tejido empresarial en torno a este nuevo paradigma de la ciencia médica. En estos últimos aspectos también destaca Galicia, que además ha apostado decididamente por la compra pública innovadora y también ha avanzado en lo que respecta a la implantación asistencial, algo que comparte con Castilla y León.


Pese a este repaso general por las CCAA que en el informe aparecen como más destacadas, cabe decir que los encargados de presentar sus conclusiones han tratado de restar importancia a las conclusiones que se derivan de la comparación de unas regiones y otras. La directora gerente de la Fundación Instituto Roche, Consuelo Martín de Dios, ha señalado, a este respecto, que lo verdaderamente importante es que todas las autonomías tienen el foco puesto, de una u otra manera, en la medicina personalizada de precisión".

Estrategia Nacional contra la heterogeneidad

El vicepresidente de la institución, Federico Plaza, ha reconocido, no obstante, que existe una clara heterogeneidad, lo que, en su opinión, lo que hace no es otra cosa que legitimar el discurso sobre la necesidad de poner en marcha una estrategia estatal de medicina de precisión que sirva para ordenar la forma en la que ésta se está abordando en los diferentes territorios de España. Para Plaza, la Estrategia Nacional serviría de "elemento cohesionador" y, en esa línea, ha aplaudido el avance que ha supuesto la aprobación de las conclusiones de la Ponencia de Genómica en el Senado, que puede servir de base, junto a las de este informe, para el futuro diseño del citado marco estratégico.

Dentro de esa cohesión que se busca con la citada Estrategia, Guillermo Antiñolo, director científico del Proyecto Genoma Médico y jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, destacó la necesidad de que ésta tenga lugar en lo que respecta a la gestión de los datos. "Tenemos 17 servicios de salud y necesitamos una plataforma, una historia clínica electrónica que integre los datos básicos de todo el SNS. Entre esos datos se tienen que incluir los datos genómicos", ha opinado, y ha añadido que los sistemas sanitarios sólo podrán ser sostenibles si se consigue resolver esta cuestión.

También se ha referido a la sostenibilidad Albert Barberá, director general de Investigación e Innovación en Salud de la Generalitat de Cataluña, quien se ha referido a la medicina de precisión como una "oportunidad" para preservar la viabilidad del SNS, en tanto que puede contribuir a la prevención y también a elevar la efectividad de los tratamientos. No obstante, ha recordado que ésta "no se puede implementar sin tener en cuenta la economía de la salud". "La fascinación tecnológica y farmacológica a veces nos hace olvidar la importancia de que las intervenciones sean coste-efectivas. Tenemos que ver qué valor aporta cada actuación a nivel de paciente, y conocer si la actuación ha mejorado su calidad de vida. Éso es lo verdaderamente importante", ha concluido.


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