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El gran reto de la farmacia es la lucha contra la despersonalización

OLGA VILANOVA  |    20.03.2019 - 11:02

“Los farmacéuticos pueden funcionar como sensores inteligentes para ayudar a los ciudadanos a conseguir una mejor adherencia a los medicamentos, que es el gran fracaso del sistema sanitario”. Así lo ha explicado, Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos, en la conferencia inaugural del XXXI edición del Congreso y Salón Europeo de Oficina de Farmacia, Infarma 2019. Una conferencia que bajo el título ‘Innovación en Salud’, ha contado con la colaboración de Cofares y que fue moderada por la directora del Congreso, Francisca Aranzana.

Tras un repaso por los avances más significativos del último siglo, la conferencia se ha centrado en el momento actual y los retos que afronta la farmacia comunitaria en un mundo extremadamente tecnológico. Mayol ha hecho hincapié en la importancia de que el sector farmacéutico se sume a la innovación sanitaria para progresar y estar cada vez más cerca de los ciudadanos. Por ello, ha señalado que es importante preguntarnos “¿Cómo podemos aprovechar la potencialidad de todo nuestro sistema? y ¿Cómo puede la tecnología ayudarnos a la toma de decisiones?.

Mayol ha hecho hincapié en que todavía existen problemas y necesidades no cubiertas donde la farmacia puede marcar la diferencia y aportar valor a la sociedad.

En este sentido, ha señalado que la monitorización, la mejora de la adherencia y la aportación de consejo profesional, son algunos de los puntos de inflexión para convertir al farmacéutico en parte de proceso de innovación.

Según Mayol, los impulsores del cambio en el sector son el desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías, la actualización de conocimientos y los propios pacientes. Y en las personas, como agentes de cambio, es donde el sector farmacéutico y sanitario debe centrar su innovación.

“El gran reto de la farmacia comunitaria es su papel en la lucha contra la despersonalización. El farmacéutico es el primer punto de contacto humano a nivel sanitario con el paciente”, ha expuesto Mayol.

Mayol aseguró que la farmacia comunitaria debe luchar contra la despersonalización. Y recalcó que “el contacto directo entre seres humanos, como el que se produce en las farmacia, permitirá luchar contra la negación de la experiencia”. Negación que se produce frecuentemente en los sistemas sanitarios, y que nos han llevado a crear sistemas de salud con riesgo de deshumanización, añadió.

La tecnología y los conocimientos supondrán un cambio en el modelo de prestación de servicios, pero la verdadera innovación estará en ponerlos al servicio de las personas. El análisis de comportamientos en redes sociales y la gestión de la ingente cantidad de datos de los que disponemos servirán para entender mejor las relaciones humanas y de las organizaciones.

La atención personalizada, clave

Los profesionales sanitarios se pueden ver amenazados por los avances tecnológicos que se implantan cada día, desde el aprendizaje constante de los robots y algoritmos, que en algunos casos ya son capaces de identificar enfermedades y síntomas, hasta la digitalización de la cirugía.

A pesar de ello, o precisamente debido a este feroz avance de las máquinas frente a los humanos, en la conferencia se ha apuntado que la atención personalizada es la clave para mantener la relevancia de las oficinas de farmacia. Las nuevas tecnologías permitirán al farmacéutico descargarse de tareas que no son significativas para su trabajo y liberarse para seguir aprendiendo y generando valor para el ciudadano.

En este sentido, Mayol apuntó que “el reto como profesionales es trasladar el conocimiento, que cada vez es más complejo, al punto donde el ciudadano lo necesite. Y uno de los puntos donde el ciudadano tiene más relación con el sistema es la farmacia comunitaria”.

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