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Coordinación médico-farmacéutico: efectiva en los pacientes y eficiente para el sistema sanitario

Participantes en la mesa ‘¿cómo lo estamos haciendo? Compartiendo experiencias’ del XI Congreso de Atención Farmacéutica.

OLGA VILANOVA  |    08.10.2019 - 13:27


“Todo lo que hagamos debe responder a las necesidades de los pacientes, no podemos hacer lo que nos apetece” es una de las principales conclusiones que Juan del Arco Ortiz de Zarate, patrono de la Fundación Pharmaceutical Care España y director técnico del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya, ha extraído como moderador de la mesa titulada ‘¿cómo lo estamos haciendo? Compartiendo experiencias’. 

La otra es que “es muy importante la colaboración interprofesional, ya que favorece la calidad de los servicios”. Estos han sido los principales ‘llévatelos’ de esta mesa, tal y como ha denominado el XI Congreso de Atención Farmacéutica a las cuestiones clave para aplicar en las oficinas de farmacia a pie de calle.

Las experiencias impartidas en la mesa han puesto de manifiesto la importancia de la colaboración interprofesional, la multitud de servicios que se pueden prestar desde las oficinas de farmacias, la importancia del registro digital o la calidad de los servicios.

Además, Del Arco ha resaltado que la implicación de los pacientes es fundamental y ha incidido en que “hacer las cosas fáciles con evidencia científica”, es la clave del éxito.

La coordinación entre profesionales, fuente de ahorro

La experiencia profesional presentada por Antonio Manuel Medina, médico de familia y jefe de zona básica de Aspe (Alicante) junto con Javier Cremades, farmacéutico comunitario en la misma localidad, que ha participado en la presentación mediante la retransmisión de vídeo, han dejado patente los buenos resultados cuando se realiza una labor coordinada entre profesionales. 

Medina junto a Cremades han explicado el objetivo y los problemas que se encontraron con el proyecto Medafar. En este sentido, el médico recordó que entre los motivos para identificar la necesidad de establecer un lenguaje normalizado entre médicos y farmacéuticos se encontraba el aumento de la carga burocrática, la incertidumbre sobre lo que hace el paciente tras la prescripción, las derivaciones que no son necesarias y la dificultad para entender la causa de la derivación.

Por su parte, Cremades señaló que el farmacéutico se enfrenta a los mismos problemas, y sobre todo “muchas dificultades para contactar con el centro de salud”. Y, en este sentido, también consideraron que  la utilización del paciente como intermediario no es la solución, por lo que destacó que el fallo principal al que se enfrentaron fue la “falta de coordinación”.

Estas realidades son las que llevaron a la conclusión de crear Medafar, cuya parte fundamental es la coordinación y que establece una comunicación normalizada, con un lenguaje propio y además se consigue una continuidad asistencial fármaco-asistencial.

Respecto a los resultados, Medina destacó la importancia del ahorro. En concreto, 185.455 euros, en forma de más de 6.384 interconsultas médicas evitadas en su área, por lo que también ha disminuido la carga asistencial. En este sentido, destacó que únicamente se ha evaluado el ahorro en consultas médicas de atención primaria, y no se ha tenido en cuenta otros costes que se han evitado. 

Otra de las ventajas del sistema es la seguridad que observa el paciente por este método de comunicación, tal y como explicaron a través de los comentarios de una paciente conocedora del proyecto. 

Como conclusiones, Medina apuntó que ‘Medafar’ mejora en la atención farmacéutica a los pacientes, se crea una continuidad asistencial que incluye al farmacéutico comunitario en el entorno de la Atención Primaria de Salud y una mayor eficiencia del sistema sanitario, tanto en costes directos como indirectos, por una menor afluencia de los usuarios a las consultas médicas”.

Retos pendientes 

Medina abordó los retos pendientes, y señaló que se debe incrementar la comunicación desde médico de familia al farmacéutico comunitario, se deben impulsar las derivaciones fuera de necesidad administrativa, se debe implicar a otros colectivos sanitarios, demostrar la necesidad de implementar el sistema de comunicación en la receta electrónica, se deben elaborar protocolos comunes y la información que se ofrece al paciente debe ser consensuada.

También, destacó la importancia es que la información que se dé en el centro de salud, en la farmacia y desde los diferentes centros “debe ser la misma”, es decir, la información al paciente debe ser consensuada, ya que da seguridad y confianza al paciente.

Es fundamental la formación del paciente para lograr resultados 

Por su parte, Emilio García, farmacéutico comunitario de Huécija (Almería) expuso el proyecto realizado sobre pacientes polimedicados “de la dispensación al seguimiento farmacoterapéutico”, en un paciente diabético en la prevención del riesgo cardiovascular. Este farmacéutico destacó la importancia de enseñar y forma al paciente, y en esta patología se requiere un programa de educación específico y estructurado. Para él, es muy importante la formación y si no fuera posible al paciente debemos recurrir a los familiares.

Además, apuntó que hoy en día la utilización de papel para hacer un seguimiento farmacoterapéutico genera “mucho papel”. En este sentido, señaló la necesidad de evitar el papel y utilizar medios electrónicos de registro, como AxonFarma, facilitadas por las instituciones colegiales, que son útiles para el farmacéutico. 

Coordinación, clave para impulsar el papel asistencial

Otra de las experiencias expuestas fue la de Mercedes Villacorta, farmacéutica comunitaria en Vitoria que presentó el “programa de seguimiento farmacoterapéutico a pacientes con diabetes en el País Vasco”. Villacorta señaló que el objetivo del programa ha sido fomentar el papel asistencial de la farmacia, la coordinación interdisciplinar y la comunicación entre profesionales sanitarios. 

Como experiencia personal la farmacéutica señaló que están “muy satisfechos con los resultados obtenidos”. Lo que más valor tiene según esta farmacéutica es la comunicación establecida con los médicos y que, incluso cuando no aceptaban las modificaciones propuestas, habitualmente en cuanto a dosis o cambio de tratamiento, “se molestaban en argumentarlas”. 

Por último, aunque no pudo mostrar los resultados finales de esta experiencia, como impresiones destacó, respecto a los pacientes que han participado, han disminuido los medicamentos prescriptos, se ha producido una disminución de PRMs y RNMs, se ha mejorado la adherencia y la calidad de vida. En este sentido, destacó la valoración positiva de los pacientes, así como la relación con otros agentes sanitarios. En este punto, señaló  que enfermería ha contestado a todas las intervenciones y el personal médico “la gran mayoría”.

La ponente destacó en sus conclusiones que, aunque ha supuesto muchísimo esfuerzo para su equipo ha sido muy satisfactorio “ya que ha impulsado su papel asistencial”. Y, además, destacó que ha sido remunerado: 22 euros por paciente y mes.

Con respecto a los pacientes, también explicó ha sido muy gratificante ya que “la relación ha sido especial”, y lo más importante es que se han implicado y les han hecho partícipes de su propia mejora. Además, los farmacéuticos se han convertido en “referentes en salud”, para estos pacientes. Esta farmacéutica resaltó que “han demostrado su capacidad para mejorar la salud de la ciudadanía”, por ello, “espera que este tipo de programas se extienda a más farmacias y pacientes”. 

Por su parte, Ingrid Ferrer. farmacéutica de Atención Primaria de Sevilla, ha compartido su experiencia en benzodiacepinas. La colaboración entre farmacéuticos, médicos y enfermeros en este programa nuevamente pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre profesionales.

Debemos hacerlo fácil pero siempre investigando

Ferrer explicó la situación actual de los farmacéuticos de Atención Primaria en Andalucía, ya que son únicamente 65 profesionales, pero están “detrás de muchas cosas que se hacen” en materia de farmacoterapia, aseguró. En este sentido, hizo hincapié en que es importante fomentar cambios en la práctica profesional mejorando la eficiencia y calidad en la terapia farmacológica, “somos buscadores de oportunidades”, señaló.

La farmacéutica destacó que el proyecto que ha desarrollado de “intervención comunitaria colaborativa en la disminución del uso crónico de benzodiacepinas (BDZ)”, denominado ‘Benzostopjuntos 1-2-3’ que incorpora un criterio de buena práctica. Ante todo, la experta indicó que “el paciente debe estar bien informado del problema que genera su uso y las reacciones adversas”, así como prevenir la cronificación del tratamiento.

Además, indicó que dentro de los objetivos “no se trataba de quitar su BDZ, tan solo mejorar el conocimiento de los pacientes sobre estos fármacos”. Y recordó que “no se puede quitar a la fuerza, necesitamos la colaboración de los pacientes”, por ello el objetivo era evaluar la efectividad e instaurar un programa educativo en el uso crónico de la BZD.  

En este sentido, Ferrer explicó que es muy importante el conocimiento y que por ello diseñaron materiales para los pacientes y contaron con el “apoyo de las instituciones, colegios de médicos, enfermería y farmacéuticos, además de las sociedades científicas”, lo que facilitó el éxito del proyecto. 

En sus resultados apuntó que en Benzostop1 ha logrado que se disminuya el uso de BZD a los seis meses, en uno de cada tres pacientes intervenidos, mejorando además su calidad de vida y el conocimiento de su uso. 

La farmacéutica de Atención Primaria concluyó que la experiencia del programa “es la excusa para acercar al farmacéutico comunitario al centro salud y lograr que todos transmitamos el mismo mensaje al paciente”.

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