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Un programa de conciliación que integra a hospital, AP y farmacia

Raquel García y Cristrina Ortega, en el despacho de Farmacia integrado en el Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón.

FRAN ROSA  |    22.10.2019 - 15:57

Raquel García, Cristina Ortega y Ana de Lorenzo, farmacéuticas del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid, integradas en el equipo de Urgencias, activaron hace poco más de un año el Proyecto Tándem, que tiene como objetivo garantizar una adecuada conciliación de la medicación cuando los pacientes ingresan y salen dados de alta de esta Unidad. El fin es garantizar que el paciente recibe el tratamiento correcto en todo el proceso, salvaguardando así su salud de posibles errores. Para ello, se coordinan con Atención Primaria y con la farmacia comunitaria.

García explica que este programa de intervención se centra en "pacientes con alto riesgo de tener problemas relacionados con la medicación, muchos de ellos calificados como crónicos complejos", y otros que son identificados por estas farmacéuticas en el momento del ingreso a Urgencias.

Ortega apostilla, en relación a los crónicos complejos, que esta denominación se asigna en Atención Primaria, en función de criterios como "la polifarmacia; los recursos sanitarios que consumen, por ejemplo, teniendo en cuenta el número ingresos en Urgencias, o el apoyo familiar con el que cuentan". Cabe destacar, explica, que la Estrategia regional para estos pacientes exige coordinación entre niveles asistenciales, la asignación de un médico de referencia durante la estancia en Urgencias, así como la implicación del farmacéutico hospitalario en la gestión de la medicación.

Una vez que se considera a un paciente candidato a entrar en el programa de intervención que propone Tándem, aclara García, se le hace una primera valoración de la farmacoterapia, de la cual se hace seguimiento durante la hospitalización y también al alta. Para esta última fase, se coordinan con Atención Primaria y con la farmacia comunitaria.

Intervenciones

Sobre las intervenciones más habituales al ingreso, Ortega describe tres situaciones, principalmente: un medicamento que el paciente toma de forma crónica y durante el ingreso no se continúa, sin que se perciba ninguna causa; un medicamento al que se le asigna una frecuencia de administración errónea, o la continuidad de tratamiento que se pauta pensando que se hacía de forma crónica, pero estaba suspendido.

García explica que, al estar integradas en el equipo de Urgencias, tienen al médico cerca, por lo que, si valoran que se trata de algo grave, hablan "directamente" con él para buscar una solución. "Si es menos grave, le dejamos una nota en el programa de prescripción", añade, con el objetivo de que sea subsanado lo antes posible. "Todo queda reflejado en la historia clínica", concluye. En ocasiones, los FH pueden tener dudas sobre algún paciente, por lo que contactan con AP, ya sea con el médico o el farmacéutico, para aclararlas.

En cuanto a la intervención al alta, lo primero que hacen estas farmacéuticas, según Ortega, "es revisar el informe que hace el médico". Contrastan la medicación con la que traía el paciente al ingreso y determinan "lo que tiene que iniciar, mantener y suspender". Con esa información, llaman al paciente para constatar que lo ha entendido. En caso de que no sea así y de que no sea suficiente con la aclaración que ellas realizan, contactan con la oficina de farmacia "para enviarles mapa horario y ver si le pueden hacer un sistema personalizado de dosificación", afirma. En el momento en el que el paciente sale por la puerta, los FH pierden el contacto directo, por lo que entienden que la oficina de farmacia tiene mucho que aportar a la hora de hacer ese seguimiento.

De cara a la selección de la oficina de farmacia a la que acudir para recibir este apoyo, García indica que, hasta noviembre del año pasado, preguntaban al propio paciente por su establecimiento habitual. Desde esa fecha ya cuentan con la información sobre la dispensación, ya que se incluyó a los hospitales en la receta electrónica, por lo que ya no es necesario.

Es posible que estas farmacéuticas tengan que contactar también alta con AP para, por ejemplo, solucionar alguna cuestión relacionada con la prescripción. "Supongamos que un paciente sale con un antibiótico puesto a la espera de los resultados de un cultivo. Tras los resultados, es posible que tengamos que contactar con el médico de AP para cambiar ese antibiótico", explica García, quien confirma que el contacto con los farmacéuticos de este nivel asistencial también es fluido en estos casos.  

Resultados hasta el momento

De las intervenciones realizadas hasta ahora, han sacado ya algunas conclusiones. En relación con las que realizan al ingreso, y tras estudiar el tipo de intervención, y la gravedad de la no hacerla, han visto que en el 60% de los casos se podrían haber derivado daños para el paciente ante la ausencia de actuación farmacéutica.

En lo que tiene que ver con las intervenciones al alta, han observado que cerca del 50% de los pacientes presenta dudas sobre el tratamiento que tienen que llevar en esa primera llamada de control que realizan los FH.

Sobre la actuación de las farmacias, confirman que han recurrido a ellas unas 11 veces desde que se puso en marcha el proyecto (en febrero de 2018 comenzaron con las intervenciones al ingreso, y en mayo de ese año con las que realizan al alta). "Siempre que llamamos a una farmacia, el farmacéutico muestra una actitud colaboradora. Para el SPD, siempre están dispuestos. Se ve que conocen al paciente… Nos gustaría aumentar esas intervenciones", concluye Ortega, que también considera un objetivo más a largo plazo ampliar el estudio sobre el valor de las intervenciones y la satisfacción de los pacientes.

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Innovación en Farmacia Hospitalaria

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