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La variabilidad en la introducción de los biosimilares y sus causas, a debate

Fina Lladós, directora general de Amgen Iberia, Jaume Ribera director del CRHIM del IESE y Patricia Lacruz, directora general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia.

CARLOS ARGANDA  |    27.11.2019 - 17:37

La introducción de los biosimilares en la terapéutica es muy diferente en nuestro país. Los registros y datos oficiales muestran importantes variaciones entre comunidades autónomas, entre medicamentos o incluso entre hospitales próximos.

Analizar las causas de esta variabilidad en la introducción de los biosimilares ha sido el objetivo de un estudio elaborado por el IESE, en colaboración con Amgen, estudio que ha servido de base para la celebración de una jornada de debate.

Durante la presentación de la jornada, la directora general de Amgen, Fina Lladós, explicó que “los biosimilares son una pieza clave para la sostenibilidad”, no obstante, tan importante como el hecho de que se introduzcan “cómo se implantan también es determinante”. En palabras de la directora general de Amgen, “es necesaria una correcta implantación para que los biosimilares sean sostenibles ellos mismos a corto-medio y largo plazo”, por lo que estos productos necesitan de unas condiciones que hagan posible su introducción, su mantenimiento en el tiempo, así como una rentabilidad que permita lanzar en el futuro nuevas versiones biosimilares.

Lladós también destacó que la importancia de los biosimilares, además de incrementar el acceso a terapias innovadoras, por lo que son “una necesidad para los pacientes”, radica en que “pueden ayudar a la sostenibilidad del sistema y a crear un hueco para la innovación y, por tanto, son clave para el SNS”. Con ella coincidió la directora general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, Patricia Lacruz, quien consideró que, además, “a partir de la introducción del biosimilar en la prestación se fomenta la competencia y hace que se fomente la innovación y la investigación de nuevas moléculas”.

Lacruz aprovechó para exponer algunas de las líneas generales del ‘Plan de acción para fomentar la utilización de los medicamentos reguladores del mercado en el SNS: medicamentos genéricos y biosimilares’, cuyos objetivos coinciden con los de la jornada. A este respecto, explicó que “el plan tiene como objetivo reducir las barreras de entrada y generar competentica”, por lo que se busca “imprimir es una visión a medio y largo plazo para garantizar la sostenibilidad del SNS, algo que vela por el interés general y es un pilar fundamental del estado del bienestar”.

En relación con el estudio elaborado por el IESE, Lacruz dio la bienvenida a “todas las iniciativas que nos ayuden a mejorar la introducción de los biosimilares” ya que, según ella “son apuestas decididas en la implementación del plan y de compartir la visión del SNS hacia estos medicamentos”.

Estudio sobre variabilidad

La presentación de los resultados preliminares del estudio sobre Variabilidad en la adopción de biosimilares fue realizada por Carlos Crespo, economista de la salud, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y colaborador del IESE.

El objetivo del estudio era identificar y desarrollar modelos de excelencia para gestionar el acceso sostenible de biosimilares con el objetivo de ayudar a las comunidades autónomas.

Se han identificado cuatro pilares estratégicos que van a definir la incorporación de los biosimilares. Estos pilares son los incentivos a prescriptores y centros; las políticas de compras, concursos; las políticas de intercambiabilidad y las iniciativas educativas.

A este respecto, Crespo mostró datos sobre la puesta en marcha en diferentes países de iniciativas como el establecimiento de cuotas de prescripción, los países que han puesto en marcha planteamientos de gain sharing que puede ir dirigido a beneficiar a los departamentos implicados en el incremento de cuota de biosimilares, así como de intercambiabilidad, en algunos casos obligatorias y totales.

Según señaló Crespo, las iniciativas puestas en marcha en España “se han mostrado insuficientes para alcanzar cuotas de penetración más elevadas registradas en otras geografías”. Los datos que maneja sitúan a España con un 58% de penetración en las moléculas con biosimilar, mientras que en la EU-4 alcanza un 73% y en toda la Unión Europea, un 74%.

Carlos Crespo, economista de la salud, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y colaborador del IESE.

El estudio ha propuesto una serie de iniciativas relativas a cada uno de los pilares estratégicos identificados. A este respecto, por ejemplo, en el ámbito de los incentivos a los profesionales y centros se incluyen, además, el establecimiento de cuotas mínimas de biosimilares o el establecimiento de presupuestos máximos para un principio activo o área terapéutica donde existen biosimilares.

En cuanto a las políticas de cambio se proponen la modificación de los sistemas electrónicos de prescripción; la petición a los médicos que revisen la prescripción para identificar a pacientes susceptibles o el desarrollo de herramientas de seguimiento de resultados en salud con datos del mundo real.

En lo que se refiere a la formación, las propuestas van desde la incorporación de los biosimilares a las guías de práctica clínica como la organización de sesiones educativas para los distintos stakeholders, el trabajo en equipo de todos los interlocutores, la creación de unidades multidisciplinares de biológicos o terapias complejas para mejorar el análisis y la toma de decisiones en el manejo del paciente, así como la comunicación con asociaciones de pacientes para inculcar los valores asistenciales, sociales del uso de los biosimilares y aumentar su adherencia.

Por último, en el ámbito de los concursos se propone, entre otras cuestiones, facilitar los trámites administrativos de compra.

Lecciones aprendidas

Crespo explicó que se han realizado análisis de las actuaciones de las comunidades autónomas en relación con la introducción de los biosimilares. A este respecto, explicó que las estrategias planteadas “son muy variables” y tienden a ser “poco intervencionistas, sin necesariamente beneficiar a la mayoría de stakeholders”.

Más allá, entre las conclusiones del estudio se encuentra que el sistema de precios “necesita diferenciarse entre biosimilares y los medicamentos originales” ya que de otro modo se crea “confusión a la hora de entender la aportación de los biosimilares”. Además, se considera que “la cultura de los biosimilares debería ir más allá del precio, puesto que, si no se apoya su uso, el desarrollo de los mismos puede peligrar”.

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