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Contenidos de salud en Internet ¿A qué se enfrenta el público en general?

DIARIOFARMA  |    10.02.2020 - 18:22

Artículo de opinión de Óscar Esteban, director Científico en MKmedia, agencia perteneciente a AEAPS

Óscar Esteban

Estamos bombardeados por la información. Todos los días llegan a nuestros ojos y oídos innumerables noticias referentes a los distintos ámbitos de nuestras vidas: noticias verdaderas, no tan verdaderas, sesgadas, falsas, opiniones con aspecto de noticia; prescripciones que parecen noticias. Y esto también ocurre en las noticias relacionadas con la salud.

Pero en nuestro ámbito las fuentes de información son claves para seleccionar una información veraz, ya que todas las decisiones que tomemos pueden tener consecuencias, en algunos casos graves, para nuestro bienestar.

Distintas encuestas indican que las búsquedas de salud directamente en Google (“doctor Google”, le llamamos) recibe un número cada vez más creciente de consultas relacionadas con la salud, y se estima que 1 de cada 2 europeos utiliza este medio para consultar sus síntomas, contrastar la información obtenida en la consulta del médico o para solucionar las dudas sobre enfermedades o medicamentos. Pero además de Google, en la red podemos encontrar todo tipo de canales que ofrecen información de salud: desde las webs oficiales de sociedades científicas o asociaciones de pacientes, hospitales o instituciones públicas, pasando por fuentes no oficiales como Wikipedia, e infinidad de foros, blogs, y redes sociales. Así, una persona profana en nuestro sector, que realiza una búsqueda relacionada con su salud en Internet, se enfrenta a una cantidad abrumadora de información con apariencia de ser información seria y fiable, y a foros donde personas expresan sus experiencias subjetivas; y todo ordenado según el posicionamiento orgánico de la web, que no tiene por qué tener en cuenta la veracidad o validez de los contenidos. Toda una invitación a ser víctima de las fake news en salud.

Esto se agrava con los hábitos actuales respecto a la búsqueda de soluciones. Queremos encontrar siempre respuestas rápidas y soluciones inmediatas ante nuestros problemas. En este criterio incluimos también la información sobre lo que juzgamos como dolencias o síntomas – con la ansiedad que generan los pensamientos de que podemos estar sufriendo una enfermedad grave – para las que buscamos rápidamente coincidencias, y nos generamos opiniones diagnósticas, sin ningún tipo de base científica o técnica.

Es por tanto responsabilidad de todos los actores que estamos en este sector el suministrar contenidos fundamentados en las evidencias y en profesionales sanitarios acreditados, y dotarles de visibilidad, para que las búsquedas de información de Internet se conviertan en una guía fiable. También es nuestra responsabilidad dotar a toda esta información con llamadas de atención claras que expliquen a las personas que consultan que esa información no permite realizar juicios diagnósticos, y remitirle a su profesional sanitario de confianza. En este sentido, también son interesantes iniciativas como #SaludsinBulos, en las que profesionales cualificados se dedican a desmontar las afirmaciones pseudocientíficas que pululan por la red, y que corren como la pólvora gracias a las tendencias alarmistas y conspiranoicas que empapan las redes sociales.

¿Cuál es nuestro aporte como agencias especializadas en salud? Primero, el reproducir en nuestras redes sociales únicamente noticias contrastadas procedentes de fuentes que, como expertos, consideremos fiables. También a la hora de realizar nuestros contenidos, dotándoles de rigor científico. Y, por último, alertando de cualquier contenido que nos parezca falso, engañoso o peligroso.


Artículo de opinión de Óscar Esteban, director Científico en MKmedia

 


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