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Un experto estima que en España había cuatro millones de casos el 31 de marzo

BELÉN DIEGO  |    07.04.2020 - 13:40

En el marco de la última actividad formativa de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), Adolfo García Sastre, del Icahn School of Medicine at Mount Sinai en Nueva York, compartía su estimación: dos millones de infectados en España el 17 marzo y cuatro millones el último día del mes, con la cautela de que es una cifra especulativa.

La tasa de mortalidad varía dado que no se llevado a cabo el diagnóstico en el mismo grado en todas partes, razonaba. Así, la tasa de mortalidad del 3,4% según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se queda en un 1,6% de acuerdo con los datos recopilados en Corea del Sur. “Sin embargo, incluso ese país hay más personas infectadas que casos diagnosticados”, ha apuntado.

Inmunidad de grupo

A su modo de ver, el número de casos es probablemente 10 veces mayor que el de diagnósticos, lo cual reduciría la mortalidad a un 0,4%. En perspectiva, el número de infecciones fatales por coronavirus equivaldría a la acumulación de cuatro temporadas de gripe.

Partiendo de esa tasa de mortalidad -de nuevo, estimada-, el número de infectados en España habría sido de dos millones a mediados de marzo y de cuatro millones el día 31. “Ya rozamos el 10 por ciento de la población, que si es correcto, ya permitiría empezar a pensar en inmunidad de grupo”.

Sobre las infecciones en la población pediátrica, de hecho, duda que sean menos, y considera más probable que sencillamente no se estén diagnosticando, lo cual explicaría esa discrepancia.  

En la búsqueda de una terapia para la infección, García Sastre aboga por evitar crear expectativas de momento, ya que los datos de los cuales se dispone sobre distintos compuestos son aún preliminares. Sobre las vacunas, también aboga por una evaluación concienzuda, que lógicamente retrasa su desarrollo y aprobación.

A preguntas de las personas que presenciaron el encuentro, el experto considera que podría haberse evitado la pandemia con el control del primer brote si se confirma que su origen fue el reservorio animal que actualmente es la hipótesis más extendida, el murciélago. “Ya sabemos cómo se comportan este tipo de virus. Si se detectan murciélagos en un mercado con animales vivos, donde este tipo de virus puede proliferar, debe monitorizarse ese mercado. Si se hubiera hecho, podría haberse prevenido el salto a la infección en humanos”, afirmó.

Asimismo, añadió que en los modelos animales sí se ha observado la posibilidad de que se desarrolle inmunidad tras la exposición al virus. La cuestión es si esa inmunidad protege frente a la enfermedad o no. Parece que sí podría haber cierto nivel de protección, parcial o total. Eso incluye desarrollo de enfermedad más leve y menor probabilidad de contagio, concluía.

Sin protección los casos se multiplican por 51, 92 y 125

Desde la Universidad de Southampton se conectó Shengijie Lai, cuyo equipo ha realizado un análisis de las medidas no farmacológicas para la contención de Covid-19.

Como todos los participantes, Lai matizó que los datos completos de su estudio no estarán completos hasta dentro de un tiempo, en su caso dos meses.

En su evaluación se utilizaron datos de Wuhan, Hubei o otras regiones de China. Las medidas no farmacológicas contempladas incluyen distanciamiento social, limitaciones a la movilidad, manejo precoz de casos y contactos, elementos de protección personal (como mascarillas) y medidas ambientales para la contención del virus. 

Sin esas medidas, el número de contagios habría aumentado de manera vertiginosa. Una semana de retraso se asocia con un número de contagios multiplicado por 51 los casos en Wuhan, en otras ciudades se multiplican por 92 y en otras provincias habría que multiplicar por 125.

De haber puesto en marcha medidas una, dos o tres semanas antes, los casos se habrían reducido en un 66%, 85% y 95%, respectivamente. Si se hubieran puesto en marcha una, dos o tres semanas más tarde, los casos se habrían triplicado, multiplicado por siete o por 18, en proporción al retraso en la adopción de medidas de este tipo.  

En su modelo, la previsión de cara a la recuperación de la normalidad es paulatina, manteniendo el distanciamiento social durante meses para prevenir un repunte. 

El efecto las medidas es diferente. La detección y aislamiento precoz de los casos es una de las más eficaces, pero la cuestión es, según este experto, utilizarlas todas de forma combinada surte un efecto mucho mayor y más rápido. Por eso considera que es crucial implementarlas “tan rápido como sea posible”. El reto -añadía- será detectar casos importados e infecciones subclínicas cuando se haya superado la fase de contención. 

También expresó sus dudas sobre que sea posible acabar con el aislamiento social en China el 8 de abril, la fecha prevista. 

“Sé que las mascarillas han sido objeto de debate, desde mi punto de vista, es muy importante utilizarlas, sobre todo si no queda más remedio que compartir un espacio con otras personas. Además, no siempre es posible mantener las distancias”, terminó.

 


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