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¿Aporta alguna novedad el documento ‘Las recomendaciones sanitarias para la estrategia de transición’?

CARLOS ARGANDA  |    26.04.2020 - 15:54

El documento ‘Las recomendaciones sanitarias para la estrategia de transición’, elaborado por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y que ha sido presentado por su director, Fernando Simón, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, este domingo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no contiene prácticamente ninguna innovación ni ninguna medida que no debería haber estado puesta en marcha desde hace bastante tiempo.

Se trata de un compendio de recomendaciones de las que se ha hablado habitualmente a lo largo de las últimas semanas, que han sido puestas en marcha por algún país, especialmente Corea del Sur o que, simplemente, se justifican en el sentido común.

El documento presentado divide las recomendaciones en cuarto ámbitos: Asistencia sanitaria; vigilancia epidemiológica; identificación y contención precoz de fuentes de contagio y medidas de protección colectiva.

Según se indica en el documento, la toma de decisiones y la “estrategia de transición a hacia la nueva normalidad debe guiarse por criterios epidemiológicos y de salud pública”. A este respecto, el informe indica que “una vez que las cuatro capacidades estratégicas se hayan desarrollado suficientemente, se podrán tomar decisiones que permitan un progresivo aumento de la movilidad y de la actividad laboral”.

Con respecto a la asistencia sanitaria reforzadas, el documento explica que el “objetivo a corto plazo es garantizar una expansión neta de camas para pacientes agudos y de UCI que no continúe desplazando recursos de tratamiento de no Covid-19 a Covid-19”. Además, se anima a las comunidades autónomas a consolidar el reforzamiento iniciado en las últimas semanas y a “garantizar la posibilidad de desplegar capacidades adicionales que estén operativas en un breve espacio de tiempo”. A este respecto, se insta a tener capacidad de duplicar de forma inmediata el número de camas de UCI con respecto a la capacidad pre covid-19, e incluso tener prevista la posibilidad de incrementar hasta el triple.

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Por otro lado, en materia de hospitales, se insta a prevenir las infecciones intrahospitalarias , entre otras cuestiones con la “disponibilidad suficiente de equipos de protección individual (EPIs), así como con un cribado universal con PCR de pacientes antes del ingreso. Por otro lado se señala la necesidad de recursos para pacientes agudos y críticos. En este mismo ámbito también se señala la necesidad de consultas de atención al personal sanitario para cribado, diagnóstico y seguimiento y apoyo psicológico.

En lo que se refiere a la Atención Primaria se explica que “debe garantizarse la implementación de medidas de prevención y control de la infección en todas las áreas y la disponibilidad suficiente de EPIs”. Asimismo, debe garantizarse la capacidad de diagnóstico precoz y el aislamiento de todos los casos de infección por SARSCoV-2, minimizando los riesgos para el personal sanitario y el resto de la población. Para conseguirlo lista una serie de actuaciones a realizar en este ámbito.

Vigilancia epidemiólógica

La vigilancia epidemiológica que diseña el informe se parece mucho a lo que se ha estado aplicando en otros países desde el inicio de la pandemia y se resume en la identificación precoz de los casos, testeo a sus contactos y aislamiento de los mismos para evitar la transmisión.

Así, el CCAES explica que para “monitorizar la transición de forma efectiva y segura exige sistemas de información epidemiológica que proporcionen indicadores diarios para vigilancia”. Para lograrlo “se establecerán indicadores y protocolos de vigilancia que irán dirigidos a la monitorización y caracterización de los casos sospechosos y confirmados de forma precoz” y se establecerán mecanismos de información que permitan una “alerta y respuesta tempranas”. También se monitorizarán otras posibles fuentes de información que puedan alertar de un incremento de los casos, como puedan ser “bases de datos de defunciones, bajas laborales, vigilancia sindrómica, llamadas a teléfonos de urgencias y similares, etc.”.

En cuanto a la identificación y contención de las fuentes de contagio, se establece el diagnóstico de todas las personas sintomáticas con PCR u otras pruebas diagnósticas; el aislamiento precoz de casos; la identificación y cuarentena de contactos o la identificación de posibles focos de transmisión en colectivos específicos (residencias, centros socio-sanitarios, penitenciarías y otros).

El documento también pone el foco en las medidas de protección colectiva en las que se ha estado insistiendo en los últimos tiempos: mantener distancias interpersonales idealmente de dos metros; lavado frecuente de manos con agua y jabón o geles / soluciones hidroacohólicas; observar la etiqueta respiratoria cuando se tose o se estornuda; mantener una higiene y limpieza adecuadas en entornos domésticos y laborales; reforzar el uso de las mascarillas en la población general de acuerdo con las recomendaciones establecidas por el Ministerio de Sanidad, y especialmente en los colectivos más vulnerables y asegurar el cumplimiento de las medidas específicas de protección, higiene y desinfección en espacios sanitarios, socio-sanitarios y laborales, conforme a los criterios de los servicios de prevención de riesgos y a los procedimientos aprobados en el marco del Consejo Interterritorial.

Según el CCAES, la toma de decisiones en la etapa de transición se basará en la evolución de los indicadores específicos acordados en los foros técnicos del Consejo Interterritorial que permitan una alerta y respuesta tempranas. Además, “estos indicadores se deberán valorar de forma conjunta y con la suficiente flexibilidad, dada su interdependencia”.

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