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El sector 'biotech' presenta datos de actividad y postula a la ciencia y la innovación como motores económicos

Presentación del Informe Asebio 2019.

FRAN ROSA  |    17.06.2020 - 14:11

La Asociación Española de Bioempresas (Asebio) ha presentado los resultados más destacados de su informe anual de actividad, el Informe Asebio 2019. El encargado de ofrecer las cifras ha sido Ion Arocena, director general de la Asociación, quien se se ha destacado, entre otras, la del incremento del 13% en la inversión en I+D. Aseguró que son, a día de hoy, "el sector que más invierte" en nuestro país en términos relativos.

Arocena puso el énfasis también, en los datos que reflejan la capacidad del sector para captar inversiones. A este respecto, cuantificó en 103 las ampliaciones de capital privado, la obtención de 10 millones euros a través de iniciativas de crowdfunding, o el compromiso de nuevas inversiones por valor de 74 millones arrancado a fondos de capital riesgo.

El director de Asebio se refirió también a las 751 (frente a 713 en 2018) empresas puramente biotecnológicas que se reparten por el territorio español, especialmente en Cataluña, Madrid, Andalucía y País Vasco, a lo que sumó la actividad de las compañías, algunas de ellas multinacionales, con alguna actividad biotecnológica. En total, toda esa actividad tuvo una repercusión en generación de riqueza situada en el entorno del 0,7% del PIB y en empleo, con más de 105.000 empleos entre directos, indirectos e inducidos.

Sobre la base de estas cifras, y otras que presentó, Arocena puso en valor, en primer lugar, la "capacidad innovadora" del sector, que, a su juicio, se habría puesto "especialmente de relieve ante emergencias sanitarias, como la Covid-19", y que también ofrece perspectivas de solución para retos como el envejecimiento de la población, las enfermedades emergentes, la seguridad alimentaria, la agricultura sostenible y el cuidado medioambiental.

En esta misma línea se expresó Ana Polanco, presidenta de Asebio, quien combinó la defensa de la participación de las empresas biotech en la respuesta a la pandemia, con el énfasis en su "capacidad transformadora y para dar respuesta a otros desafíos, como es la respuesta a enfermedades graves, promover crecimiento económico sostenido".

En relación con esa respuesta a las enfermedades para las que la humanidad aún no tiene respuestas definitivas, Isabel Sánchez, directora del Departamento Médico de Merck, se refirió a los avances de compañías como la suya en el desarrollo de enfermedades para, junto al desarrollo de tratamientos de nueva generación, como los inmunooncológicos, avanzar hacia "una medicina personalizada".

Otro ejemplo lo centró en el desarrollo de técnicas de edición genética, como la que permite la tecnología CRISPR, una herramienta que, dijo, "puede llegar a ser revolucionaria para la medicina y el conocimiento científico".

Tanto Sánchez como Polanco incidieron durante sus discursos en que el futuro pospandémico debe pasar por la ciencia, lo que convierte al de la biotecnología en uno de los sectores "estratégicos". Así lo considera, al menos, Nicholas Negroponte, fundador del MIT Media Lab, quien hizo varias referencias, como ejemplo, a los avances que permite vislumbrar la nanotecnología.

En opinión del científico estadounidense, la base para convertir a la ciencia en el eje del crecimiento es "la colaboración". Se mostró convencido de que es preciso que los distintos actores "trabajen juntos, aprovechando los conocimientos que entre todos vamos generando". Aprovechó para lanzar varios dardos a la actual Administración estadounidense y sus comportamientos más competitivos y aversivos que colaborativos.

Para Carlos Moedas, ex comisario de Ciencia, Investigación e Innovación, esta apuesta por la ciencia estaría avalado por los resultados de la anterior crisis financiera. "Los que más invertían en I+D antes de 2008, fueron los que mejor salieron de la crisis. Y ahora va a pasar lo mismo. La única salida de esta crisis pasa por la ciencia", subrayó.

En este sentido, planteó una diferencia sustancial con respecto a las oportunidades de aquella y esta ocasión. La principal, según ha planteado, es que el Banco Central Europeo ha reaccionado en cuestión de "semanas" desde la declaración de la pandemia, mientras que en la crisis financiera tardó "cuatro años". Además, aludió al Plan de Recuperación, al que calificó de "histórico y excepcional" y ha puesto a la altura del Plan Marshall de Estados Unidos a finales de los 40 y principios de los 50. "El eje franco-alemán ha vuelto a funcionar, logrando este Plan de Recuperación dotado con 750.000 millones, en torno al 5% del PIB europeo, una proporción similar a la que supuso el Plan Marshall en su tiempo".

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, cerró el encuentro virtual destacando el potencial del sector innovador, en general, y el biotecnológico, en particular, como potenciales aliados frente a la nueva situación. Opinó, como Moedas, que "no podemos repetir lo ocurrido en la anterior crisis" y que es momento de que España optimice su inversión "hasta situarnos, al menos, en la media de la UE, que está en el 2%".

Opinó que esa apuesta por la inversión pública en I+D puede ser motor de expansión del tejido industrial, ya que, explicó, "donde se genera el conocimiento es siempre donde quieren estar las industrias". "Si queremos una economía con más empleo cualificado y un Estado del Bienestar, hay que apostar por la ciencia y la innovación", concluyó el ministro.

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