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El Comité de Salud Pública del PE propone una batería de medidas para "recuperar la soberanía" farmacéutica

Imagen de una sesión plenaria del Parlamento Europeo en octubre de 2018.

FRAN ROSA  |    17.07.2020 - 11:03

El Comité de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo ha aprobado el borrador de un Informe sobre el desabastecimiento de los medicamentos y sobre cómo gestionar este problema emergente, en el que reclaman una estrategia farmacéutica europea que permita a la Unión "recuperar su soberanía" en lo que respecta a la disponibilidad de fármacos, fomentando la producción local, especialmente de las medicinas consideradas esenciales y/o estratégicas, e invirtiendo también en I+D+i, reduciendo así la dependencia del exterior. También proponen una mejor coordinación entre los Estados miembros. El documento será llevado al Pleno de la Eurocámara el próximo mes de septiembre, para su primera lectura.

En el documento se argumenta esa pérdida de legitimidad con algunos datos. Éstos indica que el 40% de los productos farmacéuticos comercializado en la UE proceden de terceros países. Explican este hecho con el desplazamiento de la producción a países asiáticos para ahorrar costes laborales y de producción. En cuanto a la fabricación del principio activo de los fármacos, el 80% se estaría realizando en China y la India.

Apuntan también la concentración de la producción en manos de unos pocos fabricantes, por cuestión de competitividad en precios, así como a "los stocks inadecuados" de productos estratégicos, con existencias muy limitadas cuando los productos son baratos, sencillos de producir, y sobre todo cuando cuentan con la patente vencida. "En estos casos, las compañías van al día con su producción", apuntan, haciendo referencia a la falta de reservas.

Otros problemas son los que tienen que ver con "la falta de armonización en los precios", que fomenta la exportación paralela de los productos a países en los que los fármacos se pagan más caros, o "el acaparamiento" por parte de algunos Estados, que produce desequilibrios entre la oferta y la demanda.

Como soluciones para esa recuperación de soberanía farmacéutica, cuya necesidad se ha hecho más patente, si cabe, con la pandemia por Covid-19, plantean a la Comisión que haga una planificación de potenciales lugares de producción en la UE, y acometa, en el marco de las futuras estrategias farmacéutica e industrial, el reto de reducir la dependencia de terceros países.

A los Estados miembros les piden "incentivos fiscales y financieros para los fabricantes que se implanten en Europa para realizar labores de producción, envasado y distribución", y remarcan la importancia de "invertir en compañías europeas".

Criterios de contratación

Más allá de esto, llaman a introducir la garantía de suministro en los contratos con los proveedores, e incorporar también como criterio favorable para la adjudicación la inversión en fabricación de principio activo y producto acabado en suelo europeo. El informe incluye también la defensa de procedimientos de contratación con múltiples adjudicatarios, ya que los de adjudicatario único podrían, argumentan, "incrementar la vulnerabilidad a los desabastecimientos y dificultar la garantía de acceso a medicamentos de calidad".

Asimismo, proponen la creación de empresas farmacéuticas sin ánimo de lucro que operen exclusivamente de acuerdo "al interés público", fabricando medicamentos de importancia estratégica para la salud pública.

Finalmente, proponen una batería de medidas que requieren la cooperación de las instituciones europeas y de los Estados miembros entre sí. Los campos en los que esa cooperación podría ser beneficiosa serían el de la distribución, para garantizar el acceso en toda la unión; los precios de determinados productos; el desarrollo de una reserva común de medicamentos estratégicos; el intercambio de buenas prácticas; el desarrollo de una plataforma común con información sobre problemas de suministro, o la flexibilización de las normas para circulación de medicamentos entre países, entre otras medidas.

Concluyen proponiendo la aplicación de test de estrés para probar la capacidad de los sistemas de salud para dar respuesta e indentificar los principales factores de riesgo que podrían derivar en desabastecimientos.

La encargada de liderar esta propuesta, aprobada con 79 votos a favor, 1 en contra y ninguna abstención, ha sido la eurodiputada popular Nathalie Colin‑Oesterlé. Para su elaboración, se ha contado con la aportación de varias decenas de expertos individuales, organizaciones profesionales y patronales, así compañías farmacéuticas a título individual.

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