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La innovación que aporta valor, la competencia postpatente y el uso racional, recetas eficientes de la Efpia

Nathalie Moll, directora general de la Efpia.

FRAN ROSA  |    16.10.2020 - 12:19

La patronal europea de la industria de medicamentos originales (Efpia) ha publicado un documento, titulado 'Reforzar los sistemas sanitarios a través de un gasto inteligente', en el que incluye algunas ideas para realizar un gasto eficiente del que se excluyan aquellos que no aportan valor, medidas que deben complementar al aumento de la inversión pública en salud en aquellos países, como España (aunque no lo citan explícitamente, donde ésta se mantiene por debajo de la media europea.

Entre esas acciones, destacan la medición y publicación de resultados en salud, para poder redireccionar las intervenciones que no están siendo eficientes; la mejora de la coordinación asistencial aprovechando las herramientas digitales; fomentar la prevención y la detección temprana, y también aplicando algunas medidas en el ámbito farmacéutico que contribuyan a generar ahorros y que puedan reinvertirse después en la introducción de innovaciones terapéuticas que aporten valor real, sin olvidar la necesidad de transitar hacia modelos de pago basados en resultados y de compartir buenas prácticas en el ámbito de la gestión de los recursos.

En el apartado farmacéutico, comienzan poniendo el foco en aspectos como la ganancia de vida obtenida en el área de cáncer, o la cura de la hepatitis C, como grandes hitos logrados gracias a la innovación terapéutica, con importantes repercusiones en términos de gasto, por evitación de complicaciones. Por eso, entienden que "la falta de acceso o la infrautilización de determinadas innovaciones puede implicar ineficiencias a largo plazo". Como ejemplo, usan también el de la diabetes, área que consumiría un 9% de los recursos de los sistemas sanitarios, y que podría elevarse al 12% en los próximos 25 años. Con el uso de los nuevos antidiabéticos, calculan que se podrían evitar el 75% de las complicaciones, con los gastos que éstas generan.

Otras acciones que podrían ayudar a generar eficiencias se darían en el mercado de los medicamentos que pierden patentes. La Efpia considera que "una mayor penetración de genéricos, sin más, no genera por sí misma ahorros, a menos que se apliquen políticas que estimulen la competencia". Ponen como ejemplo a Suecia, donde se da la sustitución automática por el genérico de menor precio en el mes siguiente a la caída de la patente, lo que ha resultado, dicen, en una caída de los precios del 42% en comparación con la media europea. El 60% de los productos comercializados están dentro de ese régimen, y solo representan el 20% de todo el gasto.

En opinión de la patronal europea, los ahorros que se generen con este tipo de modelos competitivos deben "ser reinvertidos en la financiación de la innovación y de otros productos y servicios sanitarios".

En lo que respecta a los biológicos y biosimilares, afirman también que el impulso de una competencia efectiva "puede generar importantes ahorros". Calculan que de esa competición se podrían desprender unos ahorros de 50.000 millones euros para finales de 2020 en Estados Unidos. "La mera entrada del biosimlar ya supone una caída sustancial de precios, no solo del original, sino de todos los productos de su clase", afirman, y hacen referencia a cómo la entrada de la epoetina alfa biosimilar en Portugal hizo que bajaran un 66%.

No obstante, consideran que no todas las políticas favorecen la comercialización de los biosimilares, y aseguran que hay países en los que siguen teniendo dificultades de acceso a estos productos dos años después de su lanzamiento. "Las políticas que consideren la especificidad de los biosimilares y concedan que sean los clínicos los que decidan sobre la sustitución conseguirán un mayor acceso y mayores ahorros", concluyen.

Finalmente, el informe alude a la necesidad aplicar un uso racional de los medicamentos y apuntan, directamente, a evitar la "polimedicación inapropiada", sobre todo en las personas mayores. En este sentido, aunque no consideran que la polifarmacia sea un problema en sí misma, ya que hay pacientes que la necesitan para el control de las comorbilidades, admiten que se precisa un control más estrecho sobre las posibles interacciones, que podrían resultar en efectos adversos, hospitalizaciones e incluso un aumento del riesgo de perder calidad de vida y hasta de muerte.

Apuntan, en este sentido, que mientras que la toma de dos medicaciones aumenta un 13% la aparición de eventos adversos, esta cifra aumenta hasta el 52% cuando son cinco, y hasta el 82% cuando son siete. Además, la polimedicación sigue estando muy asociada a la falta de adherencia, que podría ser causante a su vez de un 4% de las ineficiencias en el gasto farmacéutico en Estados Unidos.

 


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