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La oposición exige concreción en los PGE del ‘inicio de la recuperación’

Silvia Calzón, secretaria de Estado de Sanidad.

F. SAN ROMÁN  |    09.11.2020 - 13:47

Los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados, a excepción del socialista, recibieron con escepticismo las cuentas públicas que el Ministerio de Sanidad para 2021, que presentó la nueva secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón a la Comisión de Salud del Congreso.

Los denominados Presupuestos del ‘inicio de la recuperación’, multiplican su dotación en el ámbito sanitario prácticamente por 10, con respecto a los de 2020 (327 millones por 3.421), gracias fundamentalmente a los fondos que el Gobierno espera recibir de la UE (2.690 millones). Sin embargo, son recogidos por la oposición con dudas por la ausencia de medidas concretas en mejoras del personal sanitario, políticas de prevención y cohesión.

Guillermo Díaz, del grupo Ciudadanos, expresaba sus primeras dudas al calificar el crecimiento exponencial de los presupuestos, como una “posible hipoteca”, para futuros presupuestos, al ver como diversas políticas en cuestiones como la salud bucodental (47 millones), la mejora de Atención Primaria (1.088 millones) el desarrollo tecnológico (400 millones) y la dotación del Depósito Estratégico de Medicamentos Críticos (20 millones) con el que va a contar la Aemps para hacer frente a nuevas situaciones de emergencia, van a hacerse con cargo a esas dotaciones especiales de la Unión Europea. “¿Cómo se va a garantizar su continuidad una vez que finalice la ayuda europea?”, se preguntaba el diputado.

Igualmente, Díaz criticó el nuevo Plan de Renovación de Tecnología sanitaria, no tenga en cuenta “la principal demanda” que han realizado los sanitarios en esta pandemia, como es el acceso a la información. “No puede ser que en la época del big-data, nuestros médicos reciban documentos en pdf”, ha señalado.

El portavoz de Ciudadanos también se ha mostrado de acuerdo en que las oficinas de farmacia participen en el cribado de población y ha solicitado que “el Gobierno lo tome en cuenta”, sobre todo “por los buenos resultados que han ofrecido las experiencias que se han realizado en diversos territorios”.

En los mismos términos se manifestaba la diputada del Grupo Popular Elvira Velasco, que calificaba el incremento presupuestario de “preocupante” y echaba en falta una mayor visión “de las cuestiones estructurales de los problemas de la sanidad española”. Velasco criticó entre otras cuestiones  que no se hayan asumido “los planteamientos que se hicieron desde la Comisión de Recuperación del Congreso de los Diputados” en materia sanitaria.

La diputada popular que aseguró que “estos Presupuestos serán realidad cuando las ayudas lleguen y eso no sabemos cuándo va a ser”, siguen sin asumir la equiparación de las plantillas de los sanitarios a la media europea, olvidan la formación, la medicina rural y la investigación”.

Velasco indicó igualmente, la ausencia de medidas concretas en el ámbito de la cohesión y criticó la escasa dotación del Fondo de Cohesión (30 millones según sus palabras), cuando “el Partido Socialista pedía más de 100”. Igualmente, expresó sus dudas con respecto a la ausencia de referencias sobre acciones concretas en terapias CAR-T y la medicina personalizada, y criticó el plan de salud bucondental, que depende de fondos europeos, señalando que no se sabe qué va a hacer el Gobierno con todas estas cuestiones “cuando no exista la ayuda europea”.

Por su parte, el portavoz de Vox, Juan Luis Steegmann indicó que su grupo “no confía en este Gobierno” y aseguro que los Presupuestos de Sanidad, “vuelven otra vez a pasar la pelota a las comunidades autónomas”.

Steegman ha asegurado que echa en falta “auténticas políticas de prevención y sistemas que indiquen la trazabilidad de las infecciones de la pandemia de Covid-19”.

Josune Gorospe, del grupo Vasco, expresó las dudas de su grupo sobre la falta de herramientas para la “coordinar de forma adecuada la llegada de las ayudas europeas”, “mientras se siguen creando organismos y estructuras dentro de la propia sanidad cuya eficacia no la conocemos”.

Gorospe, exigió también al Ministerio de Sanidad que “haga lo necesario” para reducir el IVA de las mascarillas.

Por su parte, la diputada del Grupo Socialista, Ana Prieto, valoró positivamente “unos presupuestos que quedarán para la historia” y reprocho al Partido Popular “su intención de hacer política de oposición, por encima del bien común”.

Prieto felicitó al gobierno por las medidas ante el copago farmacéutico, valoró positivamente las medidas previstas en Atención Primaria y vacunas y aseguró que las cuentas públicas, “son el inicio de la recuperación”.

Calzón: Sanidad, punta de lanza de desarrollo social.

La Secretaria de Estado, Silvia Calzón ha asegurado que los presupuestos del Ministerio de Sanidad para 2021 son “una punta de lanza de desarrollo social”. Calzón en su primera intervención en el Congreso tras su reciente nombramiento indicó que “los Presupuestos son una primera etapa de un plan de inversiones que pretende aportar soluciones a corto, medio y largo plazo”. Sus ejes fundamentales son “hacer frente a la pandemia, garantizar la atención al resto de pacientes y modernizar el sistema sanitario a través de la prevención la promoción".

Los Presupuestos prácticamente “se multiplican por diez”, según ha indicado Calzón, ya que pasan de los 326 de 2020 a 3.107 en 2021, de los cuales 2.690 son con cargo a los diferentes planes de reconstrucción de la UE.

Las principales partidas del presupuesto, según recalcó Calzón, giran en torno a la adquisición de la vacuna para el Covid-19 en 2021, “cuando se esté en condiciones de adquirirla con seguridad”, con una dotación de 1.011 millones de euros, incluidas las campañas de promoción e información, las transferencias por importe de 1.088 millones de euros que el Ministerio realizará a las comunidades para el desarrollo del Marco Estratégico para el Desarrollo de la Atención Primaria y Comunitaria, que fue aprobado en abril de 2019 por las Comunidades Autónomas.

Además Calzón anunció también la dotación de 400 millones para el Plan de Renovación de Tecnología Sanitaria, que serán transferidos a las Comunidades, para avanzar en proyectos que permitan a España “situarnos en la media europea tanto en la dotación como en la obsolescencia de equipos de altas tecnologías”.

El departamento que dirige Salvador Illa también ha decidido cumplir en este presupuesto con algunos objetivos que se marcó la actual administración, como volver a asignar una dotación al Fondo de Cohesión del Sistema Nacional de Salud, 30 millones, que no contaba con partida presupuestaria propia desde 2013.

Igualmente, el Ministerio anunció para 2021 la eliminación del copago farmacéutico. Esta eliminación, aunque con objetivos más modestos que los en su momento anunciaron las exministras Carcedo y Montón, afectará a unos seis millones de personas, de ellos 3,6 pensionistas con una renta inferior a 5.635 euros anuales, o si no están obligados a declarar, de 11.200 y otros 2,4 millones de personas con hijos o menores a su cargo.

Calzón calificó esta actuación de “obligación mayor” y aseguró que existe “abundante evidencia científica del impacto negativo que ha ejercido el copago sobre la salud de las personas”.

20 millones para el Depósito de Medicamentos Críticos de la Aemps

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) contará con una dotación adicional de 20 millones de euros para consolidar en nuestro país el denominado Depósito Estratégico de Medicamentos Críticos, que permita garantizar una adecuada provisión de medicamentos ante casos y situaciones de emergencia, como la actual crisis sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19.

Así lo anunció ayer la Secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón en su comparecencia ante la Comisión de Salud del Congreso de los Diputados, donde dio a conocer las principales cifras del presupuesto del Ministerio de Sanidad para 2021.

Calzón aseguró que la necesidad de contar con una reserva de medicamentos “es una lección fundamental aprendida”, e indicó que estos fondos se destinarán en primer lugar a la adquisición de medicamentos para las Unidades de Cuidados Intensivos, tales como propofol (sedante) y midazolam (ansiolítico), que permitan garantizar el funcionamiento de las UCIs durante 14 días a un ritmo normal, o una continuidad de siete días funcionando al doble de su capacidad.

 


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