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Los expertos señalan la necesidad de impulsar la telemonitorización en DM

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: José María López; Javier Escalada, Francisco Pomares; Mercedes García, Juan José Gorgojo y Pilar Saura.

OLGA VILANOVA  |    11.11.2020 - 19:32

El impulso a la telemedicina, la necesidad de establecer nuevos procesos asistenciales en materia de diabetes para la implantación de esta actividad, la homogeneización de los sistemas, una mayor formación de profesionales y pacientes y avanzar para implantar la telemonitorización a pacientes con diabetes II por los beneficios que conlleva han sido algunas de las conclusiones de los expertos que participaron en un coloquio online organizado por Diariofarma.

El encuentro, bajo el título ‘la Telemedicina y el control de pacientes crónicos: el caso de la diabetes’, se organizó con el objetivo de analizar la situación de la telemedicina e impulsarla en todo lo posible, ya que, hoy en día, a consecuencia de la covid-19, se ha convertido casi en una obligación. La telemedicina, sin ser algo nuevo, ya que existía, estaba infrautilizada a pesar de que se trata de una herramienta que es, según los expertos necesaria, efectiva, eficiente y además de mejorar la accesibilidad tiene un componente educativo muy importante. Con la pandemia de la covid-19 su utilización se ha extendido, aunque aún queda mucho por hacer en patologías que, como la diabetes tienen ya disponible la tecnología para poder llevar a cabo esta práctica de manera eficiente y segura.

El coloquio, moderado por el director de Diariofarma, José María López Alemany, ha contado con la participación del presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Javier Escalada; el jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón, Juan José Gorgojo; la enfermera educadora en Diabetes y Nutrición del Servicio de Endocrinología del Hospital Gregorio Marañón, Mercedes García; el coordinador del Plan de Asistencia Integral al Paciente Diabético de la Comunitat Valenciana, Francisco Pomares; la directora general de Planificació en Salut del Departamento de Salut de Cataluña, Pilar Saura.

La telemedicina ha llegado para quedarse

Una de las cuestiones claves abordadas en este coloquio, que ha contado con la colaboración de Abbott, fue si la telemedicina ha llegado para quedarse. En este sentido, los expertos coincidieron en afirmar positivamente a la cuestión y explicaron la importancia de consolidar la telemedicina como herramienta esencial para mejorar la salud de los pacientes.

El presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Javier Escalada, señaló que, respecto a la telemedicina interactiva, es decir, aquella en la que tanto el paciente como el médico tienen una comunicación en tiempo real, es una nueva modalidad asistencial que estábamos un poco reacios a incorporar a nuestra práctica clínica. No obstante, para Escalada, la situación actual del covid-19 les “ha obligado a hacerlo, un poco a la fuerza y con una serie de situaciones legales que están un poco por desarrollar y que hace que nos encontremos en un área de incertidumbre”.


Por su parte, el jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón, Juan José Gorgojo, explicó, concretando en la diabetes tipo I, que la gran cantidad de datos generados por los dispositivos como sensores de monitorización de glucosa en líquido intersticial o bombas hace prácticamente casi inviable que no se utilice la telemedicina como elemento integrador de todos estos datos para poder trasladárselos al propio facultativo, que este lo interprete y devuelva su respuesta en forma de recomendaciones al paciente. En este sentido, Gorgojo profundizó en la efectividad de la telemedicina ya que “se ha visto en múltiples estudios que los pacientes con telemedicina en diabetes tienen mejor control glucémico que los que no tienen este soporte”. Por todo ello, para este experto “hay razones suficientes para introducir e implementar la telemedicina” en diabetes.

En su primera intervención, la enfermera y educadora en Diabetes y Nutrición del Servicio de Endocrinología del Hospital Gregorio Marañón, Mercedes García, explicó que durante los meses más duros de la pandemia de la covid-19, la introducción de la telemedicina “ha hecho posible el acercamiento y el seguimiento del paciente, a la vez que se ha minimizado el riesgo de contagio por ser pacientes muy vulnerables”. Desde su punto de vista, para los pacientes ha sido también una buena experiencia para tomar contacto con los profesionales y ha sido posible cubrir todas las demandas asistenciales. Pese a ello, García quiso dejar claro que esta tecnología “por supuesto, no sustituye a la consulta presencial, pero es una buenísima alternativa. Y puede ser una buena herramienta tanto para el profesional y el paciente”.

Pilar Saura: “La telemedicina ofrece muchas oportunidades y es un paso adelante que se acerca a la personalización de la medicina, es un paso más para adaptarnos y acercarnos más al paciente”.


Javier Escalada: “La aparición en el mercado del sistema flash ha democratizado la autorización de este tipo de tecnología”.

Francisco Pomares, coordinador del Plan de Asistencia Integral al Paciente Diabético de la Comunidad Valenciana, señaló en su intervención que “sin duda” la telemedicina es un gran paso que muchos pacientes y profesionales “estaban deseando que llegara”, especialmente los más jóvenes, que “no entienden que para hacer algo relacionado con la sanidad siempre haya colas y sentarse delante de una mesa con un profesional sanitario”. No obstante, según explicó hace unos pocos meses “no se creía que este tipo de soluciones iba a sustituir los actos asistenciales”. Pomares hizo hincapié, en que a partir de ahora “se abre un mundo de posibilidades en cuanto a que se pueden realizar consultas telemáticas que no van a ser sustituidas por las presenciales, pero van a poderse definir qué pacientes podrán beneficiarse”. En cualquier caso, Pomares considera que, de cara al futuro hay que pensar en “reorganizar el sistema asistencial para que se puedan dar soluciones a los pacientes sin necesidad de desplazamiento cada vez que hay un acto clínico”.

La visión de la administración fue aportada por la directora general de Planificación en Salud del Departamento de Salut de Cataluña, que fue determinante para concluir que la telemedicina ha llegado para quedarse ya que “ofrece muchas oportunidades y es un paso adelante que se acerca a la personalización de la medicina, es un paso más para adaptarnos y acercarnos más al paciente”. En este sentido, Saura señaló que “la telemedicina aporta la capacidad de tomar decisiones en tiempo real y aporta autonomía del paciente, por ello “tiene un gran potencial”. Y, especialmente en relación con la diabetes, esta experta piensa que el uso de esta herramienta “tiene que ser un proceso asistencial pionero”. En este sentido, explicó que “la transformación digital se está llevando a cabo de forma elaborada dentro del Plan de Salud, consultando a la sociedad civil, profesionales sanitarios, ciudadanos y gestores sanitarios”

Además, en relación con lo vivido durante la pandemia de la covid-19, Saura explicó que con el confinamiento se ha perdido el miedo al uso de la telemedicina, sobre todo a las personas mayores incluso a profesionales que “tenían una cierta resistencia”.

Nuevos procesos asistenciales

Otra de las cuestiones clave abordadas en el coloquio fue la necesidad de establecer nuevos procesos asistenciales en la era post covid-19 para la población diabética. A este respecto, Saura consideró que aún falta maduración en los sistemas, pero que más adelante podrán ofrecer pautas de decisión para los pacientes que mejoren el manejo de sus enfermedades. Respecto a esta cuestión, Gorgojo indicó que es importante determinar si realmente queremos un nuevo proceso asistencial o si, por el contrario, es mejor hacer una modificación del existente. Según dijo, tenemos una forma tradicional de trabajar que posiblemente tenga que cambiar. Para este experto, “esto no quita que parte del proceso sea presencial, pero en muchos procesos influye la tecnología, y la telemedicina ocupará un papel fundamental”. No obstante, indicó que es necesaria la homogeneización en todos los territorios y en todos los centros.

Juan José Gorgojo: “La telemonitorización de pacientes con diabetes tipo II insulinizados es absolutamente necesaria. Cada vez hay más datos que muestran el beneficio de la monitorización continua de glucosa”.


Francisco Pomares: “De cara al futuro hay que pensar en reorganizar el sistema asistencial para que se puedan dar soluciones a los pacientes sin necesidad de desplazamiento cada vez que hay un acto clínico”.

Además, el jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación de Alcorcón señaló que cuando no exista la necesidad actual motivada por la covid-19, “se verá si hay un compromiso de la administración, profesionales e incluso los centros y pacientes”. Por ese motivo, este experto mostró sus dudas acerca de que, aunque se repita que la telemedicina ha llegado para quedarse y es cierto que ciertos procesos lo van a demandar, “habrá que verlo”.

Por su parte, Pomares está convencido de que en la actualidad se dan las circunstancias para acelerar la puesta en marcha de proyectos vinculados a la telemedicina y, en este sentido, indicó que “el desarrollo de estos proyectos tendrán un beneficio en el momento actual, ya que se despejaran las consultas, centros sanitarios y se podrá dar la prestación sanitaria a pacientes que precisamente se están quejando que los tiempos de respuesta de la asistencia en primaria es complicada muchas veces”.

Monitorización para pacientes

En relación con la evolución que ha tenido la monitorización de la glucosa en pacientes diabéticos tipo I, Escalada señaló que este sistema apareció en 2014, aunque no fue hasta su financiación en 2018 cuando se produjo la “democratización” de su uso. En este sentido, explicó que los planes, previos a la covid-19, eran que a 31 de diciembre de 2020 todos los pacientes que cumplieran con los requisitos “deberían” tener acceso al mismo. No obstante, este experto explicó que más allá de la influencia de la pandemia, para la extensión de estos sistemas “se necesita una estructura de educadores en diabetes y hospitales de día que no tenemos”. Además, hizo hincapié en que “no puedes dar una tecnología a alguien si después no le enseñas cómo tiene que funcionar y qué provecho puede sacar de ella”.

Por su parte, Gorgojo abordó los beneficios de que esta monitorización se implantara para los pacientes con diabetes tipo II insulinizados. Tal y como explicó, este endocrinólogo considera “absolutamente” necesaria su extensión a estos pacientes ya que, según dijo, cada vez hay más datos que muestran el beneficio de la monitorización continua de glucosa. Como ejemplo, recordó que en el último Congreso Americano de Diabetes se presentaron datos sobre los ingresos por complicaciones agudas de pacientes con diabetes tipo II y que estaban en tratamiento con insulina. Según los resultados obtenidos, en estos pacientes, a los seis meses posteriores de utilizar el sistema flash de glucosa había una reducción de ingresos “importantísima, en torno al 60% en agudas y el 30% por el resto” de las causas. “Estos datos dan una idea del beneficio para los pacientes y para el propio sistema de la monitorización continúa” y señaló que gracias a que los pacientes son advertidos de las hipoglucemias e hiperglucemias se “van a evitar ingresos”, aseguró.  Gorgojo también explicó que durante los últimos meses de covid-19 ha visto pacientes con eventos hipoglucémicos graves, en muchos casos a consecuencia de que el paciente no tenía acceso a su médico de atención primaria o a su endocrinólogo. Además, para el presidente de la SEEN, la monitorización continua es muy necesaria ya que “los controles puntuales a veces no muestran la realidad, por el contrario, la monitorización continua de glucosa, te enseña de verdad cómo es el control del paciente”.

En este sentido, Pomares afirmó rotundamente que es importante avanzar en la telemonitorización para otros colectivos que se puede beneficiar, y especialmente en estos tiempos de covid-19. Para el coordinador del Plan de Asistencia Integral al Paciente Diabético de la Comunitat Valenciana, “disponer de recursos tecnológicos, y que el dato se integre directamente en la historia clínica del paciente es fundamental”. Igualmente, este experto destacó las posibilidades que ofrece la incorporación de esta información a la historia clínica, así como la posterior explotación a través del big data. Con él, también coincidió Saura quien señaló que la forma de avanzar es que la monitorización sirva al final para tomar decisiones en tiempo real y al lado del paciente, se encuentre donde se encuentre, y este debe ser “el objetivo final”.

Mercedes García: “La telemedicina no sustituye a la consulta presencial, pero es una excelente alternativa y puede ser una buena herramienta tanto para el profesional y el paciente”.


Pilar Saura: “En Cataluña la transformación digital se está llevando a cabo de forma elaborada dentro del Plan de Salud, consultando a la sociedad civil, profesionales sanitarios, ciudadanos y gestores sanitarios”.

Además, Saura fue muy clara al matizar que es esencial que “no sea el paciente el que tenga que aportar” la información, y en que hay que insistir en los pacientes mayores, ya que, si no lo acompañamos de automatización y de elementos que ayuden a tomar decisiones, en tiempo real y con mayor autonomía del paciente, no verán el beneficio y no tendrán adherencia a los sistemas. “Tenemos que intentar aportar siempre valor y es esencial que los pacientes lo perciban”, aseguró.

La implicación de pacientes y profesionales es clave para el buen funcionamiento

Los expertos también abordaron la necesidad de contar con los pacientes y formarlos adecuadamente para utilizar todas las posibilidades de la telemedicina. En este sentido, Mercedes García explicó que los usuarios deben saber responder ante las diferentes situaciones de las que le adviertan los sistemas de telemonitorización que utilice. Además, esta enfermera reclamó que el paciente asuma la “autorresponsabilidad de la reflexión de los resultados”, con el fin de que no se convierta en un autoanálisis, sino que sea un autocontrol. “Es imprescindible utilizar la información, el autoanálisis por sí mismo no sirve”, aseguró.

Coincidiendo con García, Gorgojo indicó que la irrupción de una tecnología plantea desafíos para los pacientes, pero también para los médicos. En este sentido, señaló que “los médicos también son responsables, y no todos los médicos están dispuestos a embarcarse en el análisis exhaustivo de los datos que proporciona la telemedicina”. Por este motivo, aseguró que “además de convencer a los pacientes que la herramienta no funciona por sí sola, debemos también concienciar a los profesionales”. Para este experto es esencial exigir responsabilidad tanto al paciente como a los médicos, y “si responden ambas partes, se podrá llevar a buen puerto”.

En este contexto, Escalada quiso matizar que no se puede “negar” que muchos de sus compañeros a veces son “reacios a incorporar los cambios, lo que dificulta la puesta en marcha”. Según explicó, hay falta de conocimiento de tecnología y de la comunicación en parte de la población y, además, en lo referente a aspectos legales en cuanto a la telemedicina, faltan políticas claras que lo regulen, insistió. Por último, Escalada hizo referencia al hecho de tener 17 comunidades autónomas con diecisiete sistemas de salud. sistemas informáticos distintos dificultan la integración de datos y que los pacientes puedan cambiar de una comunidad a otra y que esto no suponga un problema.

Retos y oportunidades de la telemedicina

Los ponentes también desgranaron durante sus intervenciones las ventajas que aporta la telemedicina y los retos que hay que afrontar. Entre las primeras citaron el ahorro de tiempo, evitar los desplazamientos, reducir las listas de espera, la desaparición de la brecha geográfica, permitir acercar al especialista al paciente, ayudar a pacientes crónicos y de edad avanzada, disminuir el flujo de pacientes a los centros en las salas de espera y la posibilidad de infección por covid, así como la utilización como herramienta educativa tanto a pacientes como profesionales.

Por otro lado, aportaron desde su perspectiva los retos a los que se tendrá que enfrentar para avanzar e implantarla de forma definitiva y como una herramienta útil, eficaz y eficiente.

Javier Escalada: “Los controles puntuales a veces no muestran la realidad. Por el contrario, la monitorización continua de glucosa te enseña de verdad cómo es el control del paciente”.


Francisco Pomares: “La telemedicina es un gran paso que estaban deseando que llegara muchos profesionales y pacientes, especialmente, los más jóvenes que no entienden que para hacer algo relacionado con la sanidad siempre haya colas y sentarse delante de una mesa con un profesional sanitario”.

Pomares señaló que es necesario conocer las necesidades y posibilidades tecnológicas y a partir de ese momento construir el marco en cual sea posible, tanto profesionales como pacientes, intervenir. Además, hizo hincapié en “el hecho de poder trasladar a la atención primaria parte de esta gestión”, ya que considera que será muy beneficioso para los pacientes.

Escalada también apuntó como retos la educación y formación. Además, consideró que “el paciente tiene que saber que va a sacar de una consulta de estas características”. Y, coincidiendo con Pomares, señaló que es necesaria la implicación de las sociedades científicas en esa conexión con la atención primaria.

García también quiso dejar claro que una consulta por telemedicina no ahorra tiempo de atención al sistema ni es más rápida. Tal y como explicó, hay que prepararla bien y tanto el profesional como el paciente debe tener clara la documentación que van a compartir para tenerla preparada.

 


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