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“Las vacunas de la covid son el claro ejemplo de que es mentira que haya que elegir entre público y privado”

El diputado Guillermo Diaz, autor de la iniciativa

JOSÉ MARÍA LÓPEZ ALEMANY  |    14.12.2020 - 13:32

Guillermo Díaz se tuvo que hacer cargo de la portavocía de Ciudadanos en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados en esta legislatura y, sin tener experiencia previa en el sector sanitario, ha sabido hacerse con la situación, no solo de la pandemia de la covid-19, sino también de la generalidad de los asuntos sanitarios. Díaz ha concedido una entrevista a Diariofarma en la que se aborda la situación creada en la pandemia, su gestión y otras cuestiones de interés

Pregunta. ¿Cómo cree que ha respondido a la pandemia el sistema sanitario español?

Respuesta. Diferenciaría tres niveles. Por un lado, los profesionales, que han hecho todo lo que podían hacer y más allá en preparación y entrega. Por otro, la industria farmacéutica ha respondido muy bien, lo que denota la importancia de tener una industria capaz en el territorio. Y, por último, en cuanto a las infraestructuras y el esqueleto legislativo, jurídico y competencial de la sanidad, creo que ha sacado un aprobado raspado porque ha quedado claro que era totalmente obsoleto.

P. ¿Obsoleto en qué sentido?

R. Se había confundido la descentralización con el desmantelamiento del Ministerio de Sanidad y ha habido que acometer la pandemia con un Ministerio vacío, sin medios ni competencias.

P. ¿Cree que se ha revertido ese desmantelamiento del Ministerio durante la pandemia o cree que hay que avanzar más y dotarlo de más medios?

R. Se ha revertido la tendencia, pero no se ha hecho todo lo que se tiene que hacer ya que los partidos nacionalistas aspiran a tener sanidades propias y esto al final lo paga la ciudadanía. El PSOE y Podemos se han dado cuenta, a la fuerza, de que esto había que revertirlo. Como muestra, la creación de la Secretaría de Estado de Sanidad. ¿Me pueden decir qué materias hay más importantes que la sanidad y la educación de un país? Otra prueba del desmantelamiento del Ministerio de Sanidad es que se ha estado trabajando con pdf y Excel en la traslación de datos.

P. Sí, la disponibilidad de datos no ha sido la mejor… bueno, y todavía se trabaja con pdf

R. En esta pandemia, frente a otras anteriores, la mejor ventaja que tenemos contra el virus no es solo científica, la información es clave. Tenemos la capacidad de saber a tiempo real lo que está pasando en nuestras antípodas. Y lo sabíamos, pero no se decidía qué hacer con ello porque había que poner de acuerdo a las 17 administraciones sanitarias para que todos hablasen el mismo idioma en lenguaje de datos. Se ha perdido mucho tiempo precioso solo por ser un poco diferentes en algo en lo que había que ser iguales.

P. ¿Cree que se debería haber aprovechado esta situación para crear fuentes de datos adecuadas, abiertas para que más allá de la necesaria transparencia hacia los ciudadanos, para que científicos independientes pudieran tomar esos datos y colaborar en su análisis?

R. La queja constante de los epidemiólogos durante la pandemia ha sido que no podían acceder a los datos de forma clara con el objetivo de evaluar la efectividad de decisiones. Esto hubiera sido mucho más fácil si hubiera habido un sistema de análisis de datos uniforme. En relación con la transparencia, mi grupo parlamentario tiene una opinión en relación con la pandemia. Lejos de teorías de la conspiración, ya que nadie quería que la pandemia avanzara, creo que infravaloraron absolutamente el peligro del virus y la trataron como una crisis de comunicación, lo trataron como un bache comunicativo a superar. Por eso se metió tanto la pata en marzo ya que pensaban que el coste de imagen sería mejor. Dejaron las decisiones en manos de expertos en comunicación y no en manos de expertos sanitarios. Cuando quisieron rectificar quisieron que no nos diéramos cuenta y esto creó una niebla de propaganda que se veía en las frases y eslóganes.

“El Gobierno infravaloró absolutamente el virus y lo trató como una crisis de comunicación”


“Desde el Gobierno se ha estado más pendiente de quien hacía que y han sido mucho más duros con Madrid”

P. Ha comentado que PSOE y Podemos se habían dado cuenta de que había que reforzar el Ministerio de Sanidad, pero en el Real Decreto-ley de Nueva Normalidad renunciaron a hacer vinculantes las decisiones del Consejo Interterritorial, aunque ahora el ministro Illa insiste en que sus decisiones son de obligado cumplimiento.

R. Los portavoces de los partidos independentistas a lo largo de los últimos meses han estado más pendientes de ver quien hacía qué, más que de qué se hacía. Se trata de un gobierno que depende, voluntariamente, de partidos independentistas y tiene muchos problemas a la hora de potenciar una autoridad central porque estos partidos trabajan para que no exista. Es una contradicción en origen muy difícil de superar, pero al final los hechos se imponen y se ha visto que hace falta una coordinación. También desde el Gobierno se ha estado más pendiente de quien hacía que y han sido mucho más duros con Madrid que con otras comunidades autónomas. Es decir, que sigue pesando el criterio político y la batalla de la comunicación, aunque menos que al principio, afortunadamente. Por eso era tan importante dar la garantía a la ciudadanía de que las decisiones las tomaban los expertos para no tenga dudas.

P. Con esto que comenta, ha habido muchos vaivenes, como por ejemplo con las mascarillas…

R. En ese caso mandaron criterios estéticos. No hicieron obligatoria la mascarilla porque no había. A la gente hay que hablarle claro, decirle la verdad y hay que tratarla como personas adultas. España es una sociedad muy madura, enormemente cumplidora y solidaria. Di la verdad, y ponte a buscar mascarillas. Eso hubiera sido muy honesto. Las estamos buscando y quien la tenga, que se la ponga.

P. Entonces, ¿considera que las decisiones se han tomado más desde el ámbito de la comunicación y el partidismo, más que desde la ciencia?

R. Sí, pero sobre todo en los primeros compases de la pandemia. Luego se ha mejorado algunas cuestiones y nosotros hemos intentado ejercer de puente entre el Partido Popular y el Gobierno, como se ha visto también en la Comunidad de Madrid. Francisco Igea e Ignacio Aguado han estado liderando el entendimiento.

P. Dejamos la cuestión más política y pasamos a otros aspectos sanitarios. ¿Qué medidas ha echado en falta en estos meses?

R. Más allá de las medidas económicas, que son muy importantes, pero no las vamos a tratar en esta entrevista, nosotros propusimos que el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) tuviera más fuerza. Esto hubiera sido fundamental y no se habría estado en un pulso de ver quien hace qué, no se habrían discutido los instrumentos jurídicos y las herramientas y los juzgados habrían ayudado al no haber temor a la hora de tomar decisiones. Propusimos que hubiera traslado entre UCI en distintos hospitales e incluso comunidades autónomas próximas en caso de colapso. Esto hubiera aliviado la situación…

“Sigue pesando el criterio político y la batalla de la comunicación, aunque menos que al principio”


“No se puede querer superar la pandemia y a la vez estar en contra de la vacuna”

P. …Pero si llegó a haber críticas porque una comunidad cediera respiradores a otras….

R. Es que hemos perdido el norte. El narcisismo de la diferencia, como decía Freud, no puede costar la salud a la gente. Se han normalizado cosas que no son en absoluto normales. Otras cuestiones que propusimos, cuando se colapsó la capacidad de hacer test, que ahora ya está bien, propusimos que las farmacias pudieran colaborar y hay una negativa que nadie puede entender. Hace unos días el ministro me dijo que esperaba a que las farmacias le dieran un plan, cuando debe ser el propio Ministerio el que diga a las farmacias, como estructura sanitaria que son, qué deben hacer. También planteamos para el futuro una reserva de material, que ya se ha hecho, pero también de personal, como los reservistas del ejército. Si se hace en Defensa, por qué no en Sanidad. Igualmente, por qué en las embajadas no tenemos agregados científicos, al igual que se tiene uno cultural o comercial. Su función sería recibir y dar información científica.

P. Y de cara al futuro, ¿en qué aspectos crees que debería evolucionar el sistema sanitario?

R. Hay que reforzar el papel del Ministerio de Sanidad, que no se nos pasen las ganas de reforzarlo tras la pandemia, al igual que la sanidad exterior. También desarrollar mucho más su capacidad tecnológica. Creo también que la tarjeta sanitaria única es muy importante porque supone cambiar la manera en la que el sistema ve al paciente. Otro aspecto muy importante es la salud mental porque estas pandemias tienen un impacto sobre la salud mental indubitado. Es muy importante, defender a la industria farmacéutica y no demonizar al sector privado. Parece mentira que haya que decir esto, pero escuchamos tesis muy preocupantes, desde un partido del Gobierno, desde Podemos, que denota no solo una ideología muy antigua sino también un desconocimiento tremendo de dónde vienen la mayoría de las soluciones.

P. …como por ejemplo ahora con las vacunas

R. Es que las vacunas son el claro ejemplo de que es mentira que haya que elegir entre lo público y lo privado. Nos va estupendamente cuando lo público y privado van de la mano. Es una falacia del falso dilema. No hay que elegir entre público y privado. Son dos patas necesarias.

P. También parece claro que en estos meses ha habido una reducción del diagnóstico y el tratamiento en muchos pacientes. ¿Cómo recuperar el tiempo perdido?

R. Ha habido retrasos en oncología, también en el ámbito cardiovascular está siendo bastante devastadora. Nosotros hemos estado muy pendientes, por ejemplo, en los pacientes anticoagulados para que se les exima del visado. Pero hablando de futuro y ya que en los próximos años va a haber mucho dinero para la Sanidad, se debería hacer por ejemplo un plan de cáncer para intentar que estos enfermos que llegarán más tarde al sistema por este retraso, que tengan una atención mejor que la previa.

P. ¿Qué otras propuestas habéis planteado?

R. Pese a algunas provocaciones que hemos recibido constantemente, creo que ha sido muy importante nuestra participación en la negociación de los estados de alarma, por ejemplo, eliminando la vinculación de los ERTE. En materia sanitaria, se cambió la calificación de riesgo de las farmacias para considerar la covid una enfermedad profesional o la tarjeta sanitaria. No era momento de denuncia constante y decir siempre no ya que pierdes oportunidad de plantear soluciones.

P. Mencionaba a las farmacias, ¿cuál es la visión que tiene Ciudadanos que puede jugar en colaboración con las farmacias?

R. Las farmacias están infrautilizadas. Los farmacéuticos se ofrecen continuamente, están preparados y tienen ganas. Pueden colaborar en la salud comunitaria y para ello sería muy útil acceder a la historia clínica de los pacientes, son profesionales sanitarios. Terminar de integrar a la farmacia en el circuito sanitario y que la población lo contemple como parte del equipo.

P. ¿Cómo valoras que desde enfermería se diga que cualquier actividad que pueda realizar la farmacia en relación con el sistema sea privatizar la sanidad?

R. Se utilizan muchas veces conceptos gruesos para acciones concretas. Nosotros defendemos que la enfermería tenga más competencias de las actuales. Hay también quien se enfada por eso. Nosotros lo que queremos es sentar a dos partes y llegar a acuerdos. Los compartimentos estancos no son buenos cuando todos queremos mejorar la salud de los ciudadanos. Habría que sentar a los representantes de todos estos colectivos y seguro que de ahí saldrían acuerdos.

“En esta pandemia, frente a otras anteriores, la mejor ventaja que tenemos contra el virus no es solo científica, la información es clave”


“Se trata de un gobierno que depende, voluntariamente, de partidos independentistas y tiene muchos problemas a la hora de potenciar una autoridad central”

P. ¿Qué aporta la tarjeta única que habéis conseguido, más allá de la interoperabilidad?

R. Con la interoperabilidad se te consideraba desplazado si estabas fuera de tu comunidad autónoma. Con esta tarjeta esa figura desaparece y, además, se garantiza la interoperabilidad tanto de la tarjeta sanitaria como de la historia clínica. Es darle la vuelta a la situación actual y avanzar en la integración total del sistema sanitario en torno al paciente.

P. ¿Y esa interoperabilidad se llevaría también hasta la sanidad privada?

R. Eso se podría hacer a base de convenios y conciertos y habilitarlo siempre que el paciente quiera. Es mucho más útil.

P. Otro tema de actualidad es la tramitación de la Ley de eutanasia. ¿Qué visión tiene Ciudadanos?

R. Nosotros hemos votado favorable a la tramitación del proyecto. Creemos que la Ley de eutanasia, debe estar perfectamente engranada con una Ley de Cuidados Paliativos, como la que nosotros registramos, ya que se debe garantizar que la eutanasia es la última alternativa. El sistema debe poner encima de la mesa todos los medios para soportar los procesos finales de algunas enfermedades. También es importante que, con todas las garantías, todas las personas que tienen una situación incurable puedan decidir poner fin a su vida. Nadie puede ser obligado a seguir adelante. Eso sí, hay que poner muchas garantías.

P. ¿Qué opina del posicionamiento del Comité de Bioética, que rechazó el proyecto?

R. Creo que deberían esperar al proceso de enmiendas. Es una ley suficientemente importante y serio como para intentar que esté integrada cuanta más gente.

P. ¿No cree que la tramitación en este momento, en el que la preocupación social e incluso político está en otros temas, con la covid-19, y con el estado de alarma, pasará desapercibida la tramitación?

R. El problema es que la admisión a trámite de la ley se votó antes de la covid y paralizar la tramitación de una ley puede tener consecuencias muy negativas.

P. Pasamos a otros asuntos. ¿Cuál es su visión en relación con la fijación de precios de los medicamentos, que también es un asunto del que se trata de hacer polémica con frecuencia?

R. Creo que hay que ser muy transparentes, muy serios, no demonizar a nadie y tener en cuenta a todas las partes y circunstancias. En la mesa de la reconstrucción Podemos introdujo un apartado en contra de la formación por parte de la industria a profesionales y a asociaciones de pacientes. Todo se puede hablar, pero nunca contra nadie.

P. ¿Pero cree que se valora suficientemente lo que aporta la industria?

P. Creo que no. ¿Cuánta gente tiene un tratamiento experimental en España? Eso no pasa en todos los países. Eso ocurre porque mucha industria está aquí y beneficia a nuestros pacientes porque genera esperanzas, muchas veces mayor prolongación de la vida y un ahorro porque no suponen un coste. ¿Esto se cuenta? Yo creo que no. No se le dice a la gente los beneficios de que la industria farmacéutica esté en nuestro país. Igual que con la pandemia, que no hemos tenido desabastecimientos. Hay que hablar claro y explicar los beneficios de que la industria esté en nuestro país. No es solo que alguien gane dinero en un ámbito determinado. La cuestión trascendental es la transparencia y así se evitarían este tipo de discursos.

P. Comentaba el tema de los desabastecimientos durante la pandemia. ¿Cree deberíamos aprovechar la situación para que España pudiera convertirse en un clúster europeo de la industria farmacéutica para reducir la dependencia de países como China o India?

R. Yo creo que eso se hará. La industria en España es muy buena y creo que podemos y debemos aspirar a hacerlo. El empleo que se genera y su cualificación es una oportunidad y no podemos perder lo único bueno que puede haber traído esta pandemia. Eso sí, hay que ponerse las pilas.

P. ¿Y cómo ve que desde los partidos del Gobierno se quiera restringir la participación de la industria en la formación de profesionales y ayuda de las organizaciones de pacientes?

R. Creo que esto es una concepción muy antigua del mundo. Sembrar la sombra de sospecha permanente de que lo privado es malo y lo público es bueno, como si hubiera que elegir, es un tremendo error. Pon mecanismos para que la formación sea más transparente. Se puede saber qué se hace y cómo, pon mecanismos para saberlo, pon luz, pero no lo prohíbas. Hay muchas de las cuestiones que se solucionan con información y con transparencia. Es el antídoto para muchas cuestiones, también para planteamientos trasnochados. Lo que hay detrás de esto es que se trata de un sector privado.

P. ¿Cómo valora las vacunas de la covid-19? ¿Cómo ve las iniciativas negacionistas y antivacunas que están surgiendo?

R. No solo es que haya que confiar. Es la única salida. La vacuna no es una opción, es la opción. No existe otra. Estos movimientos ‘anti-ilustrados’, en contra del conocimiento científico, a lo único que llevan es a una etapa sombría de la humanidad en la que se creía en el pensamiento mágico, la mitología y la superstición. Entre la vacuna y la no vacuna, está la ciencia y la salida o las tinieblas. No se puede querer superar la pandemia y a la vez estar en contra de la vacuna.

 


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