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FEFE atribuye la subida del consumo en anticoagulantes, trastornos intestinales y antidepresivos al sedentarismo

DIARIOFARMA  |    09.03.2021 - 13:34

El análisis del Observatorio del Medicamento sobre los cambios en la terapéutica de 2020 señala que se incrementan los anticoagulantes, los antidepresivos y los fármacos para el estreñimiento y la obesidad, pero disminuyen los anticonceptivos y hormonas.

"La explicación fisiológica es que el aumento del sedentarismo ha proporcionado el aumento de estos grupos terapéuticos" señala Enrique Granda, el editor del observatorio del medicamento, correspondiente al mes de enero 2021, en el que se aportan datos significativos de las nuevas tendencias del consumo de fármacos, como consecuencia de la pandemia.

Se detecta un aumento en las ventas de todos los medicamentos que actúan sobre la coagulación que actúan como preventivos de enfermedades cardiovasculares tan graves como el ictus. En su gran mayoría son de estricta prescripción médica. Su aumento estaría justificado “en una pandemia que cursa con problemas de coagulación”.

Por el contrario, presentan “descensos sorprendentes” los que se utilizan en Cardioterapia y Vasoterapia cerebral y periférica, solo aumentan los que actúan sobre el colesterol y los nuevos productos que permiten agrupar en una dosis varios medicamentos de uso común, en enfermedades cardiovasculares.

Igualmente se produce un descenso considerable de los medicamentos usados para problemas dermatológicos, “quizá como consecuencia del confinamiento, distanciamiento y haber extremado la limpieza”.

Granda califica de “sorprendente” la caída de los Antiinfecciosos ginecológicos, y también de los anticonceptivos, los urológicos y los utilizados en la disfunción eréctil. Contrasta, explica “con las bajas previsiones de natalidad del año 2020, y solo se explica por el distanciamiento social”.

Se produce también una caída en el consumo de todo tipo de hormonas, incluidas las utilizadas para los procesos asmáticos, lo cual “es un hecho sorprendente desde el punto de vista terapéutico” ya que “nunca se había producido un descenso de (-9%) en este tipo de productos, imprescindibles para tratar procesos alérgicos, inflamatorios y otros”.

De la misma manera Granda indica que “nunca se podría haber imaginado una caída tan espectacular del consumo de antibióticos que caen un (-16%) o de vacunas en general que caen un (-11%) lo que viene a corroborar nuestra afirmación sobre la falta de vacunas en las farmacias y pone de manifiesto el mal funcionamiento durante la pandemia de los servicios de pediatría en atención primaria”.

Se han dispensado en las farmacias 2,3 millones de unidades, “sin que haya datos fiables de las que han podido administrar en las campañas de vacunación”.

Por otro lado, el estudio indica la evolución positiva del uso de antipsicóticos y antidepresivos, que “ha despertado una gran curiosidad en los medios de comunicación”.

Una reciente encuesta del CIS sobre la salud mental durante la pandemia, indica que los problemas de sueño o ansiedad quizá superen al discreto crecimiento de la medicación empleada en estos trastornos cuyo aumento ha sido del 4%, “aunque sabemos que en 2019 había aumentado un 2%”.

La encuesta del CIS preguntó desde que empezó la epidemia: ¿se han sentido mal por algún motivo? Un 41,9% “ha tenido problemas de sueño”, un 51,9% ha reconocido “sentirse cansado o con pocas energías” y un 38,7% ha tenido “dolores de cabeza”, entre otros problemas como taquicardias, mareos o desmayos.

Es destacable, sin embargo, “el fuerte crecimiento que ha experimentado la medicación usada en la deshabituación tabáquica, que comenzó a financiarse a principios del año 2020”.

“No se había producido nunca una caída del consumo de antitusivos y, en general, de los medicamentos para el aparato respiratorio. Tampoco de los utilizados para afecciones oculares y otológicas. Los descensos que se han producido hay que atribuirlos al uso de mascarillas y al distanciamiento social”, indica el Observatorio.

Estos cambios, “tan bruscos, del mercado farmacéutico es posible que tengan consecuencias y, aunque se produzca en el futuro una normalización, pueden dejar secuelas como el incremento de ciertas patologías infecciosas, sobre el sistema respiratorio, el cardiovascular y otras, quizá más graves que las que se han puesto de manifiesto en los trastornos psicológicos”.

 


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