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‘El valor del medicamento’, o cómo la innovación farmacéutica mejora el paradigma de la sociedad moderna

F. SAN ROMÁN  |    24.03.2021 - 18:21

Farmaindustria y la Fundación Weber han presentado el documento ‘El Valor del medicamento desde una perspectiva social’, un informe que analiza el papel de los fármacos desde la triple visión social, económica y sanitaria y demuestra que la innovación farmacéutica tiene un papel insustituible en la mejora social.

Ambas instituciones han participado este miércoles en la presentación on-line de este estudio que tiene  por objeto clarificar “la contribución de la industria farmacéutica como sector económico, la contribución de los medicamentos en los resultados de salud y el papel de éstos a la hora de reducir el impacto de las enfermedades sobre la actividad económica”.

De esta manera, el informe indica cuestiones como que “cada euro invertido en medicamentos ahorra entre dos y siete en otros gastos sanitarios y suma ahorros indirectos en productividad y costes sociales”. Igualmente, aporta una mejora evidente en la calidad de vida de los ciudadanos y supone además un motor de empleo y de futuro para el conjunto de la sociedad.

En  ese sentido el medicamento “es uno de los bienes más valiosos que tienen las sociedades modernas” y sus beneficios “se extienden más allá de la salud de los pacientes a los que se dirigen”.

En el encuentro, el presidente de la Fundación Weber, Álvaro Hidalgo, asegura que “la industria farmacéutica es un activo clave de la economía y para la vida social”. Hidalgo ejemplificó sus palabras recodando que en España la industria farmacéutica emplea a 45.000 personas, la mayoría de ellas con estudios universitarios y alta cualificación y, como sector, es el más intenso en I+D, con una cifra de inversión de 153.800 millones al año. “Los medicamentos han cambiado el paradigma de las sociedades modernas, permitiendo que vivamos más y mejor” y mejor, explica.

Visión de los agentes del sector

En el mismo sentido se manifestó Andoni Lorenzo, presidente del Foro Español de Pacientes, para quien los mejores conocedores de la evolución de la innovación farmacéutica son los pacientes. “Nadie mejor que ellos saben cómo estaban y cómo la innovación ha mejorado su calidad de vida”. A pesar de ello, el responsable del foro de pacientes considera que “gran parte de la sociedad no lo percibe”.

Por eso apuesta por “hacer un gran esfuerzo de análisis y de los datos y de la vida real de los pacientes para que se conozca”. Igualmente, Lorenzo indicó que “el gran problema” que tienen los pacientes, en especial los casos de los enfermos crónicos, son los problemas en el acceso a los mismo. “Tenemos innovación, pero no acceso a los medicamentos que mejorarían nuestra calidad de vida”.

En el mismo sentido se manifiesta también, José María Álvaro-Gracia, presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Aunque este experto defiende que el acceso a los nuevos medicamentos en España “es razonable”, en el país es necesario hacer un esfuerzo en la educación de los pacientes, algo que indicó, “es esfuerzo de todos”.

Néboa Zozaya, Health Economics Manager en Weber también recordó la visión economicista que existe sobre el medicamento e indicó que “muchas veces nos olvidamos de lo que suponen los medicamentos y sólo nos acordamos de lo que cuestan”. Zozaya indicó que es preciso incrementar los sistemas de información y evaluación para “conocer la realidad de la influencia de los medicamentos en las vida del paciente”.

Por su parte, Juan López-Belmonte, presidente de Farmaindustria, clausuró la presentación, trasladando que la innovación en medicamentos “no es un gasto, sino una inversión”. Esta idea debe “estar en la base de la estrategia de un país moderno como España". Belmonte indicó también que “ la capacidad de respuesta” del sector a la actual crisis “no tiene precedentes”.

Eficiencia demostrada

El informe hace un repaso de la realidad marcado por los expertos. Entre otras cuestiones, el documento analiza 17 patologías distintas en las que se muestra su capacidad de generar eficiencias.  A modo de ejemplo, “el consumo medicamentos cardiovasculares, que puede llegar a ahorrar en hospitalizaciones 3,7 veces más que lo invertido en fármacos”.

El uso de medicamentos innovadores, asegura el informe “también puede generar ahorros a través de la menor carga de cuidados personales, formales o informales, que requieren los pacientes, gracias al mejor estado de salud que consiguen estos fármacos innovadores”. Los beneficios pueden ser especialmente relevantes en patologías relacionadas con las edades avanzadas, como la demencia, la enfermedad de Alzheimer o el Parkinson. “Se ha estimado que, si estas partidas se incluyeran en las evaluaciones económicas, el 85% de las ratios de coste-efectividad obtenidos tenderían a ser más favorables o pasarían incluso a demostrar ahorros netos de costes”, indica el documento.

En el ámbito laboral, según un estudio estadounidense concluye que el uso de nuevos medicamentos entre 1997-2000 y 2006-2010 redujo en un 6,3% la proporción de enfermedades que causan pérdidas laborales y el número de días de trabajo perdidos. Se estima que el valor de la mayor capacidad de trabajar atribuible a los nuevos medicamentos se sitúa entre 2,3 y 8,1 veces por encima del gasto en nuevos medicamentos.

Hidalgo subraya el caso de las vacunas como ejemplo paradigmático de ahorro de costes indirectos, ya que son una de las intervenciones de salud pública más coste-efectivas, “con unos beneficios que normalmente superan con creces a sus costes”. Por ejemplo, en España, por cada euro invertido en vacunación infantil se ahorran 22 euros en gastos directos e indirectos.

Hidalgo indicaba también en su presentación que “no hay mejor ejemplo que el coronavirus para poner de manifiesto el valor social de encontrar una cura para el causante de la mayor pandemia global de los últimos cien años, que está teniendo y tendrá un impacto económico y social sin precedentes”, ha afirmado Hidalgo.

Mejora de la supervivencia

Otro de los pilares del informe es el análisis de cómo los medicamentos innovadores han logrado, en las últimas décadas y junto con los avances médicos y las medidas de salud pública, cumplir cada vez mejor con su objetivo principal, que es mejorar la salud. Así, han proporcionado avances relevantes en los niveles de salud de la población, permitiendo no sólo alargar la supervivencia, sino la calidad de vida, algo muy valorado por los pacientes.

La esperanza de vida ha aumentado a lo largo de los años hasta situarse actualmente en España en los 83,2 años. Entre 2000 y 2009 se ganaron en los países desarrollados 1,74 años de esperanza de vida, de los cuales en torno a tres cuartas partes (73%) se atribuyen al efecto de los nuevos fármacos.

En los últimos 25 años se han aprobado más de 140 nuevos principios activos para tumores sólidos, y la supervivencia no ha dejado de crecer. Un 70% de la mejora en supervivencia por cáncer es atribuible a los nuevos tratamientos. En los últimos años se han aprobado terapias dirigidas a mutaciones específicas y los primeros fármacos producidos a partir de las propias células del paciente.

Asimismo, los tratamientos para las enfermedades cardiovasculares desarrollados en las últimas décadas han reducido significativamente la incidencia de eventos cardiovasculares y su mortalidad asociada, aunque siguen siendo la primera causa de muerte a nivel mundial. El 47% de las muertes evitadas se deben al beneficio terapéutico de los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos.

Y son significativos los avances en enfermedades raras. En las últimas décadas se han introducido en el mercado opciones terapéuticas para dolencias raras y graves que carecían de tratamiento específico, como la esclerosis lateral amiotrófica, la atrofia muscular espinal, la distrofia muscular de Duchenne o el angioedema hereditario, entre otras muchas. Se estima que entre 2000 y 2017 más de 7 millones de pacientes europeos se han beneficiado de los medicamentos huérfanos aprobados.

 El tercer ámbito que analiza el informe es el papel de la industria farmacéutica como uno de los principales sectores generadores de valor añadido, empleo de calidad y competitividad de las economías desarrolladas. Es un sector líder en I+D, con casi 154.000 millones de euros de inversión en todo el mundo -una inversión que no ha dejado de crecer en los últimos 25 años-. En España, el 19% de toda la inversión industrial en I+D procede la industria farmacéutica.

Asimismo, es una fuente de empleo de calidad: indefinido, cualificado y diverso. En nuestro país, la industria farmacéutica da empleo a 45.000 personas, dos de cada tres con estudios superiores y un 52% son mujeres. Se trata del sector de alta tecnología que más empleo genera (47%).

Y, por último, es un sector tractor para la economía: cada euro en producción genera entre 1 y 2 adicionales en otros sectores, y cada empleo directo genera hasta 4 indirectos e inducidos. En España las empresas farmacéuticas representan solo el 0,2% de las empresas industriales del país, pero aportan el 2% del empleo, el 2,2% de la cifra de negocios, el 3,3% del valor añadido, el 4,2% de las exportaciones y el 18,9% de la inversión en investigación y desarrollo de los sectores industriales.

 


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