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Farmaindustria: la Estrategia de la UE puede servir para recuperar el terreno perdido en investigación

Investigación en AstraZeneca.

DIARIOFARMA  |    29.04.2021 - 19:42

Aunque el texto presenta algunas dudas, la nueva Estrategia Farmacéutica de la UE puede ser según considera Farmaindustria un instrumento adecuado para permitir que la industria farmacéutica siga innovando en nuestro continente y recuperar el terreno perdido frente a Estados Unidos y China.

La participación de Europa en la inversión mundial en investigación biomédica está disminuyendo en los últimos años, dado el mayor número de centros de investigación creados en otras zonas, principalmente a Estados Unidos y más recientemente a China.

Esto ha propiciado que nuestro continente haya cedido a Estados Unidos el liderazgo que en I+D de medicamentos ostentaba a final del pasado siglo. Y no es que la inversión en Europa no haya crecido, sino que la apuesta estadounidense ha sido aún mayor.

“Entre 1990 y 2017, la inversión en I+D en nuestro continente creció 4,5 veces, mientras que en Estados Unidos se multiplicó por 9. Eso ha propiciado que actualmente la Unión Europea sea el origen de sólo el 23% de los nuevos medicamentos, frente al 47% de Estados Unidos”, apuntó Iciar Sanz de Madrid, directora del Departamento Internacional de Farmaindustria, en un encuentro informativo con motivo de la presidencia portuguesa de la UE organizado este jueves por la Embajada de Portugal en España.

Ahora, la Comisión Europa está impulsando una nueva Estrategia Farmacéutica Europea, una serie de propuestas con las que Bruselas pretende dar un impulso al nivel de competitividad en materia de innovación biofarmacéutica en el continente y mejorar aspectos como el acceso de los pacientes al medicamento.

“Esta Estrategia, presentada a final de noviembre y que debe concretarse y desarrollarse a lo largo de este año, debe crear las condiciones adecuadas para que Europa vuelva a ser el líder mundial en innovación biomédica y recupere el terreno perdido frente a Estados Unidos y Asia”, aseguró Sanz de Madrid. “Sin embargo -señaló-, el texto presentado por la Comisión Europea genera algunas dudas, puesto que plantea reducir una serie de incentivos a la I+D que han sido claves para el despegue de la innovación en algunos ámbitos como el de los medicamentos huérfanos (los que combaten las enfermedades raras o poco frecuentes) o los tratamientos pediátricos”.

Farmaindustria ve necesario que Europa “apueste por preservar la estabilidad y predictibilidad del actual marco europeo de incentivos a la investigación para atraer la inversión y permitir que la industria farmacéutica siga innovando en nuestro continente”. “La industria farmacéutica ha tendido su mano a la Comisión Europea para desarrollar un marco regulatorio europeo más ágil y competitivo, lo que no implica realizar cambios profundos en la legislación actual, sino aplicar las políticas adecuadas”, añadió la experta.

Acceso rápido y equitativo

Además de proteger la I+D de medicamentos, también es capital que las políticas europeas garanticen que el acceso de los pacientes a los tratamientos sea rápido, equitativo y sostenible, aseguró la directora del Departamento Internacional de Farmaindustria.

“La industria farmacéutica está comprometida con la salud y el acceso equitativo y sin retrasos de los pacientes a los nuevos tratamientos. La solución a los problemas de acceso de los pacientes a los nuevos tratamientos requiere una reflexión conjunta de todos los agentes concernidos sobre el actual marco regulatorio y las causas de la no disponibilidad y los retrasos. Con este objetivo, es necesario identificar las barreras regulatorias y abordar los efectos del sistema de referencia internacional de precios, promoviendo soluciones colaborativas que no pongan en peligro el necesario equilibrio entre innovación, acceso y sostenibilidad”.

Este nuevo marco que prepara la Comisión Europea debe servir, según apuntó, para establecer unos principios generales que permitan a posteriori una adaptación de las políticas, sin necesidad de acudir a revisiones legislativas adicionales. Así, algunas de las medidas que, según la industria farmacéutica europea, debería recoger la Estrategia Farmacéutica pasan por estimular el uso de nuevos diseños en ensayos clínicos que permitan agilizar procedimientos y autorizaciones; garantizar el diálogo científico temprano y durante el desarrollo del medicamento; mejorar la seguridad y transparencia de las cadenas de suministro mediante el uso de datos almacenados en los repositorios nacionales, o apoyar iniciativas para la sostenibilidad medioambiental durante el ciclo de vida de los productos farmacéuticos.

Para poder desarrollar esta Estrategia de la manera más adecuada, desde Farmaindustria se propone la creación de un Foro del Alto Nivel en el que, junto a las autoridades políticas, participen también la industria y otros agentes, como profesionales sanitarios, comunidad científica y pacientes, para definir las medidas más adecuadas. “Este foro debe servir para identificar conjuntamente las causas de los actuales problemas de acceso y, a partir de ese análisis, confeccionar un modelo que permita a los pacientes disponer de las nuevas terapias mientras se garantiza la sostenibilidad de los sistemas sanitarios”.

Este marco -explicó Sanz de Madrid- debe propiciar que Europa se convierta en un polo de atracción de inversiones en investigación biomédica. “Una adecuada política de fomento de la I+D, además de los avances que puede conseguir para muchas enfermedades aún sin tratamiento, puede contribuir a situar a Europa en una posición de ventaja en la economía global y crear nuevas oportunidades de empleo y crecimiento”.

“Europa se juega mucho con esta Estrategia -subrayó-. Es crítico que la nueva política revierta la tendencia que amenaza con dejar a Europa fuertemente dependiente de Estados Unidos y China en materia farmacéutica. Elegir las políticas adecuadas para abordar estos desafíos será fundamental para evitar una mayor pérdida de competitividad. Como hemos visto durante esta pandemia, para hacer frente a eventuales crisis sanitarias y a las necesidades médicas no cubiertas, se requiere una cierta soberanía estratégica de nuestro continente, que solo puede lograrse con un impulso a la I+D a través de nuevos incentivos adaptados a estos retos”.

 


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