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Segunda dosis de la vacuna del covid-19: ¿hay alguien al volante?

DIARIOFARMA  |    21.05.2021 - 14:36

Artículo de opinión de Fernando Ribot, tesorero de Asprofa.

La gestión de la crisis del coronavirus en este último año nos deja varias reflexiones al respecto. Las decisiones de nuestros dirigentes en materia sanitaria deberían apoyarse en todo momento en la evidencia científica. Pero desde el inicio de esta pandemia, los ciudadanos hemos asistido sorprendidos a una especie de pulso entre la opinión de los expertos científicos y la opinión de nuestros dirigentes políticos. Parece ser que se debatía todo con la ayuda de un comité de expertos, el cual aún no sabemos si ha llegado a existir o no.

Los sanitarios, que somos los profesionales que hemos tenido un contacto más cercano con el virus, no hemos dejado de reclamar a nuestros dirigentes que escuchen a los expertos, y actúen según sus directrices, para una gestión más eficaz de la pandemia.

No ha habido una estrategia conjunta. Cada comunidad ha tenido una manera de actuar diferente, en parte porque el Gobierno se ha lavado las manos, consiguiendo que hubiera 17 estrategias para hacer frente a esta pandemia, además de rechazar nuestra ayuda cada vez que nos hemos ofrecido desinteresadamente a colaborar.

Para nosotros, la gota que colma el vaso ha sido la gestión de la vacunación a los grupos esenciales.

En el mes de febrero se dejó sin vacunar de covid-19, sin motivo aparente, al grupo de edad más vulnerable del grupo 3B. Ahora nos encontramos con la decisión del Ministerio de Sanidad para administrar la segunda dosis de Pfizer a este colectivo cuando ha recibido la primera de AstraZeneca.

No entendemos cómo unos dirigentes políticos pueden hacer caso omiso a la opinión de una abrumadora mayoría de expertos científicos, así como a la de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

Se ha actuado priorizando un estudio, (el estudio Combivacs, del Instituto de Salud Carlos III) que no se sostiene por ningún lado, y más que un estudio parece una auténtica perogrullada, de la que se desprende que vacunar con Pfizer protege más que no vacunar con nada.

Además, después de eso, se ha llegado a concluir que lo mejor es que cada uno decida por sí mismo qué vacuna prefiere que le administren como segunda dosis.

Sólo se me ocurre pensar que esta decisión pueda ser fruto de intereses políticos y no esté basada en la evidencia científica.

En vista de estas actuaciones, la situación creada nos genera mucha impotencia y solo podemos pensar que nuestra ministra o su Ministerio está jugando con nuestra salud, y después de todo lo que hemos pasado, creo que no nos lo merecemos.


Fernando Ribot, es tesorero de la Asociación de Profesionales de la Farmacia (Asprofa).

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Antonio Colmenarejo Rubioi
Antonio Colmenarejo Rubioi
22 días

Completamente de acuerdo. Si fuera posible, y aunque quizas no sea este el metodo mas adecuado, me gustaria hacer una pregunta . ¿ Alguien me puede contestar si hay responsabilidad penal por el hecho de no tratar a las personas de manera correcta , segun la ficha tecnica, aunque de esta actuacion no se deriven consecuencias clinicas ?