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La planificación en vacunas exige de mayor diálogo con la industria y ampliar la visión de la Ponencia

BELÉN DIEGO  |    07.06.2021 - 19:18

La planificación estratégica en materia de vacunas requiere de un contacto continuo entre la administración y las compañías farmacéuticas, además de tener en cuenta una visión más amplia de la que se tiene actualmente por parte de la administración, incorporando nuevas disciplinas y profesionales a la conformación de la Ponencia de Vacunas. Estas son dos de las conclusiones más relevantes alcanzadas por los expertos participantes en un encuentro organizado por Diariofarma con el objetivo de reflexionar sobre la planificación en materia de Salud Pública a partir de las lecciones de la pandemia.

Este encuentro, denominado ‘las Ventajas de la planificación presupuestaria en Salud Pública y vacunas’ y que forma parte del ciclo ‘Planificación de los recursos en salud pública y vacunas’, que se ha celebrado de forma virtual, ha contado con la participación de Remedios Martel, ex directora general de Salud Pública de Andalucía, Agustín Álvarez Nogal, ex director general de Salud Pública de Castilla y León, Francisco J. Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP), y Pedro Alsina, director de asuntos públicos de Sanofi Pasteur.

La jornada arrancaba con una ronda de reflexiones sobre la importancia de planificar la llegada de nuevas vacunas para su incorporación al calendario, a petición de José María López, director de Diariofarma, que ejerció de moderador.

“La pandemia ha hecho que tengamos que reflexionar con mayor intensidad sobre la necesidad de planificar, porque en el pasado -y no me refiero exclusivamente al nuevo coronavirus- hemos visto hasta qué situaciones críticas puede llevarnos la falta de previsión. Sin planificación de los expedientes de compra nos hemos visto en situaciones muy difíciles. Ahora tenemos que cambiar y queremos afrontar la etapa de gripe con más fuerza, queremos aumentar el número de personas inmunizadas”, ha explicado en primer lugar Remedios Martel. La ex directora general reaccionaba de este modo al hecho de que a primeros de junio aún no se hayan publicado los pliegos de la compra centralizadas de vacunas de gripe que está organizando el Ministerio de Sanidad.

Desde el punto de vista de Agustín Álvarez, la planificación tiene en contra la ‘mala reputación’ de la comunicación con los proveedores, a pesar de que ellos pueden facilitar información clave para poder ser previsor. Según ha explicado, está muy mal visto que los responsables de Salud Pública contacten con las compañías farmacéuticas para conocer más sobre las vacunas que llegarán en un futuro con el objetivo de iniciar su planificación. Álvarez también ha expuesto que su experiencia en materia de presupuesto fue positiva ya que el presupuesto asignado, pese a mejorar las condiciones de compra, nunca fue reducido, lo que le permitió introducir en el calendario vacunas adicionales al calendario común del Ministerio gracias a ese remanente.

Por su parte, Francisco J. Álvarez ha apuntado que el calendario vacunal español ha mejorado, pero lamenta que sigan existiendo en él carencias “de difícil justificación” por la evidencia científica a favor y por su contribución a la sostenibilidad del sistema, como la vacuna del rotavirus. El representante del CAV-AEP ha reclamado de los responsables de Salud Pública que reclamen más recursos para vacunación ya que solo alcanza el 0,25% del gasto sanitario ya que esta dificultad presupuestaria puede ser la razón a los retrasos de incorporación de nuevas vacunas. Además, como el resto de los participantes, ha considerado “sintomático” de la falta de planificación que aún no se cuente con el acuerdo marco necesario para adquirir vacunas tan cerca de la próxima temporada de gripe.

En esa línea, el representante de Sanofi-Pasteur, compañía que ha colaborado para la organización de este encuentro, ha añadido que en algunos países se están decidiendo sus pedidos con prácticamente un año de antelación, lo cual les asegura el suministro de “un bien muy demandado”, que la industria no puede producir de un día para otro. A este respecto, Alsina ha puesto encima de la mesa los largos plazos que pasan desde la planificación de la elaboración de una vacuna hasta que esta está disponible para su administración.

Tareas pendientes

Remedios Martel se ha mostrado de acuerdo respecto a que falta de información necesaria para planificar. Eso se traduce en una importante limitación debida al clima de desconfianza respecto a los contactos entre gestores y fabricantes, apuntando a un problema de reputación de la industria que espera que se supere al apreciarse su valiosa aportación durante la pandemia. Agustín Álvarez ha añadido que la falta de una orientación hacia la planificación es una cuestión de inercia que se aprecia hace años y es claramente un punto para la mejora en instituciones como la propia ponencia de vacunas del Ministerio, a la que encomienda además una mayor labor de coordinación entre las comunidades autónomas.

En esa misma línea, Francisco J. Álvarez ha declarado que la cuestión de la coordinación entre autonomías es una demanda aún sin respuesta que se ha reiterado a la ponencia de vacunas. A este respecto, también ha recordado la propuesta de la AEP de crear un Comité Nacional de Inmunización “que incluya a todo el mundo que está relacionado con las vacunas desde hace 10 años”, y cuyas decisiones tendrían un mayor consenso.

Agustín Álvarez: “Si en lugar de vacunas habláramos de medicamentos convencionales, esa partida se consideraría calderilla. Es una cantidad ridícula” | “La ponencia de vacunas es la responsable de planificar la entrada de vacunas y tiene que actuar como organismo de coordinación”


Remedios Martel: “Hay cierta desconfianza de que los gestores contactaran con los productores de vacunas y eso es una limitación muy grande” | “La salud pública tiene que fortalecerse y debe estar fuera del color político de los territorios por encima de todo”

Los ponentes se mostraron de acuerdo en que la entrada de nuevos agentes en la Ponencia de Vacunas, que aporten otras visiones y perspectivas para mejorar las decisiones en materia de inmunizaciones es una necesidad imperiosa y no es producto de la pandemia, sino una cuestión pendiente durante años.

A este respecto, Pedro Alsina ha roto una lanza a favor de la ponencia elogiando la planificación que se realizó de cara a la implantación de la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH). En relación con esta cuestión, Álvarez recordó que la planificación de esta vacuna fue previa incluso a la autorización de comercialización de la misma y que llevó aparejada una serie de críticas a la Ponencia, que pueden haber sido la causa del excesivo conservadurismo que ha mostrado en los últimos años.

Alsina ha coincidido con sus compañeros de mesa al estimar que hay espacios para la mejora, y precisamente para darle solución al problema, reclama espacios de diálogo para autoridades, sociedades científicas e industria, con la idea de que “todas las partes tienen sus propios intereses, aunque legítimos”.

En este punto, y vinculando con la posible creación de una Agencia de Salud Pública, tanto Agustín Álvarez como Remedios Martel han matizado que la creación de ese espacio no debería traducirse en un órgano añadido al ya de por sí complejo entramado de instituciones a la cuales es necesario coordinar para alcanzar el objetivo de planificar la adquisición de vacunas.

También Francisco J. Álvarez ha manifestado el acierto de la ponencia en la publicación del protocolo de vacunación frente al herpes zóster, aunque ha declarado no comprender por qué este tipo de modelos de vacunación no se hayan replicado en las vacunas de pediatría, sobre las cuales la evidencia científica es sólida y abundante, tanto en materia de efectividad, como muy especialmente de eficiencia, como es el caso de las vacunas de la meningitis B y del rotavirus, especialmente.

En cuanto a la injusta “demonización” de los contactos con la industria, e incluso con los pediatras, la propuesta para superarla fue la transparencia. De hecho, transparencia y fundamentación de las decisiones en la ciencia son las dos mejoras que se consideran claves en la ponencia de vacunas. A este respecto se puso como ejemplo el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) de Estados Unidos, donde participan todos los agentes y hay transparencia total en las discusiones y las decisiones que se alcanzan.

Los 'monstruos' de la burocracia y la política

También se ha abordado como reto para la planificación la maquinaria administrativa, con especial hincapié en la lentitud de los expedientes de compras, que llegaron a calificarse de “mortales”. A esta dificultad se suma “que en España se ha hecho política con la inclusión de vacunas, lo cual es un riesgo para la ciudadanía”. Así, todos se mostraron de acuerdo en que la Salud Pública no debe tener color.

La planificación sería, según se ha planteado en el encuentro, una herramienta para contrarrestar esa tendencia. Como paradoja, Agustín Álvarez ha señalado que la definición de un esquema de planificación requiere voluntad política. La metáfora de la pescadilla que se muerde la cola fue una figura elegida por varios participantes para ilustrar este problema.

Pedro Alsina ha propuesto que se haga un ejercicio, similar al de las simulaciones que realizan algunas compañías, para intentar describir cuál será el escenario para la adquisición de vacunas en un plazo de diez años. Asimismo, ha señalado como “problemática” la obligación de encajar las vacunas en un esquema legal (el de la contratación pública) propio de otros bienes “completamente diferentes”. Remedios Martel ha declarado que “la ley de contratos entorpece toda la tramitación de compras”.

Argumentos técnicos para incrementar la dotación

Tras haber compartido Agustín Álvarez su positiva experiencia en la compra de vacunas para la comunidad, en parte debido al apoyo del consejero al mando en su momento, Francisco J. Álvarez ha dado un paso más en ese planteamiento diciendo que la estructura debe ser tal que el éxito en la adquisición de vacunas no debe depender de que una persona a título individual sea más sensible a este tema.

Uno de los argumentos más sólidos a favor de la planificación y la agilidad en la incorporación de las vacunas que han probado su eficacia es, según Pedro Alsina, los resultados en reducción de costes. Es la impresión de todos los participantes que las vacunas siguen siendo percibidas como un gasto, en lugar de una inversión. Agustín Álvarez lo ha ilustrado con estas palabras: “Si en lugar de vacunas habláramos de medicamentos convencionales, esa partida se consideraría calderilla. Es una cantidad ridícula”. A este respecto, los participantes han destacado que la inversión en vacunas no llega a 300 millones de euros de los más de 85.000 de gasto sanitario público.

Fran Álvarez: “Llevamos reclamando un Comité Nacional de Inmunización que incluya a todo el mundo que está relacionado con las vacunas desde hace 10 años” | “Si todos los años se tropieza con la misma piedra en la gestión de las vacunas, denota una falta de planificación”


Pedro Alsina: “Si las vacunas son estratégicas, como acabamos de ver, para la salud y para la economía global, habrá que modificar las estructuras para facilitar la planificación” | “Las vacunas están clasificadas como medicamentos especiales, pero tienen peculiaridades que tienen que ser tenidas en cuenta para los procesos administrativos con diálogo”

De esta reflexión ha surgido la idea de proponer que las vacunas pasen en términos contables a considerarse un medicamento más de la factura de farmacia. Si no se hiciera, al menos habría que incrementar los recursos dedicados a Salud Pública y, con ellos, los destinados a la financiación de vacunas. Para hacerlo posible, no obstante, habría que cambiar la legislación básica en materia de vacunas ya que están en el catálogo de prestaciones de Salud Pública y no en la Cartera Común del Sistema Nacional de Salud. Esto provoca que las vacunas que no se incluyen en calendario no tengan ningún tipo de financiación parcial por parte del SNS.

Pedro Alsina ha manifestado que la tarea de planificar descansa en gran medida en la empresa privada, lógico cuando rigen los criterios accionariales. Por eso considera aún más importante la planificación en el sistema nacional de salud, ya que se habla de Salud Pública y salud global. “Si las vacunas son estratégicas, como acabamos de ver, para la salud y para la economía global, habrá que modificar las estructuras para facilitar la planificación”, ha declarado. A su modo de ver es imprescindible definir las líneas estratégicas en este campo y hacer un ejercicio de horizon scanning, más aún cuando la covid-19 ha demostrado que es posible hacerlo.

Aunque los ex directores generales de Salud Pública sí consideran que existe planificación de este tipo, a preguntas del moderador, Francisco J. Álvarez considera que, aunque planificar en general es perfectamente posible, en el entorno actual sin cambios “es ciencia ficción”.

Agustín Álvarez ha recordado que Salud Pública, además de vacunas, es el cuidado del medio ambiente, los hábitos… el concepto de OneHealth.

Otro año sin previsión

Con los plazos y las exigencias de planificación que exige la producción de vacunas, planificar es imperativo, de acuerdo con el panel de expertos. Ignorar esto o actuar como si se ignorara pone en riesgo a la población. En el caso de la vacuna de la gripe, la previsión es que se incremente la demanda en la temporada que se avecina.

Los cálculos actuales, especulativos, esbozan una campaña no tan intensa como la de 2020, en la que se pasó de 8 millones de dosis a 14, pero sí superior a las anteriores.

En relación con la vacunación de la gripe y su planificación futura, Francisco J. Álvarez ha desvelado que desde la AEP se ha solicitado al Ministerio la consideración de los niños pequeños entre los grupos de riesgo de cara a las campañas de vacunación de la gripe. Tal y como explicó, además de vulnerables son importantes transmisores del patógeno. Hace cuatro meses que esperan una respuesta.

Como otra conclusión general, todo el panel ha insistido en la necesidad de fomentar un diálogo multidisciplinar basado en la confianza y en la transparencia.

 


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