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“El futuro de la FH pasa por integrar al farmacéutico como piedra angular en la toma de decisiones terapéuticas”

Olga Delgado, presidenta de la SEFH

DAVID MARTÍN  |    10.06.2021 - 10:03

A lo largo de los últimos meses, diferentes farmacéuticos hospitalarios, junto con expertos en diversos ámbitos, han analizado aspectos clave de su profesión en el marco del proyecto ‘Cumbres’. A través de una serie de encuentros virtuales un ascenso simbólico a los picos más emblemáticos de nuestro país se ha reflexionado sobre los retos que definirán el futuro de la Farmacia Hospitalaria. Una vez finalizada la ascensión a las seis cumbres iniciales, la presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), Olga Delgado, hace balance de este proyecto impulsado en colaboración con Sanofi.

Pregunta. En diciembre de 2020 la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), en colaboración con Sanofi, inició un proyecto dirigido a identificar las claves que definirán el futuro de la Farmacia Hospitalaria. ¿Cuáles son las claves de este proyecto y por qué lo pusisteis en marcha?

Respuesta. Cumbres es una iniciativa digital con la que hemos podido encontrar un punto de encuentro entre farmacéuticos hospitalarios y profesionales de diferentes ámbitos para reflexionar sobre los retos de futuro de la profesión. El proyecto ha permitido ir más allá de los aspectos más técnicos del sector y las cuestiones relativas a los medicamentos para ahondar en las claves de la Farmacia Hospitalaria desde una perspectiva centrada en el diálogo y los valores, y desde una visión multidisciplinar. Además, el formato de encuentros virtuales nos ha permitido tratar diferentes temas y profundizar en cada uno de ellos, de la mano de personas referentes en sus respectivos ámbitos. Por todo ello, consideramos que el proyecto Cumbres planteaba un formato diferente e interesante y decidimos apoyar la propuesta presentada por Sanofi y la consultora Petri Laboratorio de Ideas.

P. La pandemia fue y sigue siendo la primera de esas cumbres y, probablemente, la más importante que haya tenido que superar el farmacéutico, ¿ha sido este el detonante para volver a pensar en el futuro de la Farmacia Hospitalaria?

R. Yo creo que no ha sido el detonante. Dentro del colectivo de farmacéuticos hospitalarios encontramos dos tipos de profesionales: los que están más centrados en la resolución del presente y los que tienen una visión más enfocada al futuro, esto no ha venido condicionado por la pandemia, sino que está presente en todas las profesiones. Lo que sí que ha hecho la pandemia es traer muchos aspectos que estaban en el futuro al presente de una manera radical e inmediata. 

P. En las travesías que se hacen en cada una de las cumbres se dividen en dos. La primera de ellas siempre va un farmacéutico hospitalario acompañado por un experto en la materia que se va a abordar en cada una de ellas, y la segunda sesión son dos farmacéuticos. ¿Qué valor aporta apoyarse en la visión de expertos ajenos a la profesión?, y, ¿cómo valora ese ascenso de cumbres colaborativas?

R. Contar con la visión de otros profesionales es enriquecedor y nos ayuda a crecer y a contar con nuevas fuentes de inspiración. Además, nos permite entender cómo se percibe nuestra profesión, de qué manera trabajan otros colectivos y buscar nuevos ángulos o formas de abordar diferentes temas inherentes a nuestra profesión para continuar avanzando.

P. La primera cumbre que se ascendió fue al Mulhacén. Tuvo como aspecto central las personas y la humanización. ¿Por qué es importante la humanización para la farmacia hospitalaria?

R. La humanización es una rama más de nuestra profesión, que complementa todo lo que hacemos. El cuidado de las personas va mucho más allá de la propia enfermedad y debemos darle de una dimensión propia. La pandemia ha puesto de manifiesto que cuando no tenemos la posibilidad de curar -porque no existen tratamientos - siempre contamos con la posibilidad de cuidar o, al menos, de acompañar a los pacientes. Por ello, estos tres pilares: curar, cuidar y acompañar deben estar muy presentes en nuestro día a día como profesionales. Para ello, también es imprescindible dar mayor protagonismo al paciente, debemos tener en cuenta su opinión y aprender a escucharle.

P. La segunda cumbre que se ascendió fue al Almanzor y el tema fue hacernos visibles. Con la covid-19 el farmacéutico hospitalario ha ganado mucha visibilidad en su colaboración con otros especialistas del hospital y también de fuera. ¿Qué tiene que hacer la farmacia para hacerse aún más visible?

R. El trabajo en equipo, sin duda, es fundamental. Debemos potenciarlo, compartir más conocimiento y participar siempre en las acciones colectivas. Gracias al trabajo en equipo llega el reconocimiento interno y, por ende, el reconocimiento a la labor que llevamos a cabo cada uno de los profesionales sanitarios que nos dedicamos a esta profesión. Además, a esta labor de visibilidad también contribuyen los medios de comunicación y, por ello, es importante que estemos dispuestos a colaborar y trabajar de la mano con los periodistas para que tengan en cuenta nuestro criterio y transmitan la visión de la farmacia hospitalaria.

P. En febrero la travesía nos llevó al Teide para abordar la necesidad de estar enfocados en aportar valor para mejorar los procesos y ofrecer una mejor asistencia a los pacientes. ¿Qué aspectos clave hay que tener en cuenta para optimizar esa relación con los pacientes?

R. La relación con los pacientes se debe institucionalizar, debemos tener en cuenta su opinión, darles mayor protagonismo y fomentar su participación en las estructuras de decisión. Para ello, es importante que las organizaciones de pacientes empiecen a formar parte de las comisiones de farmacia, de decisión y de protocolización.

P. ¿Y en cuanto a mejorar la obtención de resultados en salud?

R. Es necesario que nos sobrepongamos a la tiranía de los sistemas informáticos, llevamos décadas recogiendo información y ahora tenemos que empezar a exigir que nos devuelvan todo lo que han aprendido sobre nosotros, el manejo terapéutico y el valor que se da a todo lo que hacemos para sacarle el máximo potencial.

P. Ya en marzo se abordó el Naranjo de Bulnes con el objetivo de analizar cómo ser el motor del cambio, ¿que tiene el farmacéutico hospitalario que puede ser clave para ese cambio en el sistema sanitario?

R. Los farmacéuticos hospitalarios cada vez somos más importantes dentro del sistema sanitario, pero es necesario ir un paso más allá para que se nos implique en la toma de decisiones terapéuticas. Debemos pasar de tener un rol centrado en validar las decisiones a tener un rol activo en la toma de estas decisiones. Para ello, es imprescindible fomentar una mayor especialización y formación, además de formar parte de los equipos clínicos, este debe ser el ámbito de trabajo de la Farmacia Hospitalaria.

P. En abril, otra ascensión, en este caso al Aneto, nos hizo valorar sobre equipos eficientes. ¿Hacia dónde hay que avanzar para ganar en eficiencia?

R. La eficiencia es un aspecto inherente a la farmacia hospitalaria, forma parte de nuestro core profesional. Ganar en eficiencia implica también tener en cuenta el plano económico y utilizar los sistemas de información a nuestro favor, tanto en el ámbito asistencial como para conocer qué costes se derivan de nuestra actividad. De esta forma, podremos hacer una valoración conjunta de ambas cosas.

P. La última escalada fue al Monte Perdido y en ella se abordó la necesidad de investigar para avanzar, analizando el impacto de la investigación que tienen en el ecosistema sanitario. ¿Qué aportaciones ha realizado la farmacia hospitalaria a la investigación del hospital a lo largo de la pandemia y qué puede hacer en el futuro para impulsar esa investigación?

R. La investigación es uno de los principales motores de crecimiento, tanto para fomentar el desarrollo de las personas como para impulsar el conocimiento y el prestigio de la profesión: sin investigación no es posible crecer. Por ello, desde la SEFH estamos tratando de fomentar la investigación con todas las herramientas que tenemos. Durante la pandemia se pusieron en marcha actuaciones ejemplares por parte de los farmacéuticos a las que hemos dado apoyo desde la sociedad científica. Por ejemplo, el impulso de un registro de resultados nacional con datos de 16.000 pacientes que se ha utilizado por parte de la Universidad de Valencia y de Florida para determinadas investigaciones que están llevando a cabo; además de otros ensayos entre los que se encuentra un estudio fase II actualmente en marcha sobre inhalación de etanol en pacientes en fase precoz de la infección por SARS-CoV2. Ha sido un orgullo que en este momento de gran tensión asistencial hubiera una necesidad de contribuir en materia de investigación por parte de todos los farmacéuticos de hospital.

P. Una vez visto lo abordado en estas cumbres, ¿qué balance realiza de todo el proyecto?

R. El balance ha sido muy positivo. El proyecto Cumbres nos ha animado a salir de nuestro campo base y elevar ciertas cuestiones sobre el futuro de nuestra profesión. Las personas que han colaborado en cada uno de los encuentros han recibido una valoración positiva y los resultados han sido muy buenos en cuanto a visibilidad, además espero que el contenido haya gustado a las personas que lo han visto.

P. ¿Qué utilidad y aplicación práctica tendrá todo lo aprendido a lo largo de estas cumbres?

R. Tener la oportunidad de escuchar a personas que son referentes en sus ámbitos e intercambiar ideas es muy enriquecedor y nos hace pensar en el futuro y en las próximas acciones que podríamos llevar a cabo en el campo de la farmacia hospitalaria. 

 


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