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“Hay que reforzar el sistema sanitario estatal de manera consensuada”

Modesto Pose, presidente de la Comisión de Sanidad del Senado

JOSÉ MARÍA LÓPEZ ALEMANY  |    03.07.2021 - 14:11

Una vez que la pandemia parece dar un respiro y que es posible hablar de otros asuntos ajenos a la covid-19, Diariofarma ha querido conocer la visión que tiene el presidente de la Comisión de Sanidad del Senado, Modesto Pose, sobre la política sanitaria general y sus objetivos y sensaciones al frente de dicha comisión.

Pregunta. ¿Cuáles son los objetivos que se planteó al inicio de la legislatura como presidente de la Comisión de Sanidad?

Respuesta. Más allá de los objetivos generales, compartidos con el grupo al que perteneces; el Gobierno; Congreso, para la actuación coordinada de las dos comisiones, leyes y planes estratégicos, más específicamente como presidente quería trabajar más cerca del mundo profesional, sanitario y científico, así como los pacientes. Los políticos a veces están a otras cosas que no interesan a los profesionales.

P. ¿Y en cuanto a la forma de trabajar?

R. Los objetivos eran intentar que la comisión trabajara con rigor, alejando la política sanitaria de los populismos e intentar llegar a consensos ya que así es más probable que todos veamos viendo razonablemente un marco común para todos. Esto es difícil en un país complejo como España, que además tiene continuamente elecciones y donde los que están en oposición, hacen oposición con todos los temas. Eso es un hándicap.

P. ¿Cree que la pandemia ha afectado a esto?

R. La pandemia limita, como por los temas de presencia física, pero hay cuestiones estructurales que dificultan el trabajo. Algunas opciones políticas no están a lo concreto sino a lo global y se trabaja con consignas, lo que es incompatible con trabajar con seriedad y rigor.

P. Ud. es senador desde 2015. ¿Qué papel cree que tiene que jugar esta institución en el ámbito de la Sanidad?

R. En el ámbito sanitario las competencias de gestión están transferidas, y la labor propia de la comisión es controlar la labor del gobierno y su impulso político. Creo que cada vez vamos más a un sistema de cogobernanza, como se ve en el Consejo Interterritorial del SNS (CISNS), con acierto. Trasladar esa cogobernanza a los legislativos de las comunidades autónomas y central es más complejo, aunque el Senado debe tener liderazgo en ese impulso.

P. Nunca como ahora se ha visto la importancia de la Sanidad para la salud, la sociedad o la economía de todo el Planeta. ¿Cómo lo valora? ¿Y cómo asume la responsabilidad que desde su puesto eso supone?

R. Creo que fue Schopenhauer quien dijo que la salud no lo es todo, pero sin salud no hay nada. Al principio de la pandemia nos planteábamos qué priorizábamos, si las medidas sanitarias o las económicas. Ahora está claro que, si no atendemos primero a la salud, lo demás es absolutamente secundario y, además, no existe. Si la salud falla, falla todo. La pandemia nos ha hecho ser conscientes de cuestiones que tenemos que repensar, como en la autonomía de Europa en cuestiones esenciales, por lo que tenemos que tener estrategias productivas. Afortunadamente, estamos en la Unión Europea, que nos da más solvencia en este punto, pero tenemos que reflexionar sobre este asunto.

P. ¿Y cree que se avanzará en esa preparación para una próxima pandemia?

R. Es probable que tengamos otra pandemia en 10 años y no nos puede coger sin preverlo. Hay veces que tienes un gasto en prevención que luego no se tiene que utilizar, como pasó en la gripe A, pero eso no es un despilfarro. Lo que parece claro es que tenemos un sistema que, en todos los ámbitos, es mucho más frágil que lo que suponíamos. En el marco de la UE es donde podemos afrontar, con incertidumbres, que existirán, pero procurar que con los científicos se puedan ir tomando decisiones como reforzar Salud Pública y sus sistemas de control.

P. ¿Cómo valora ahora la situación actual en la política sanitaria? ¿Se está calmando?

R. Tengo la impresión de que no se está calmando. El sistema democrático, que tiene sus ineficacias aunque es el mejor de los modelos. Está basado en que unos ganan y tienen la responsabilidad de gobernar y otros tienen que hacer oposición. Los problemas de la gente se deben afrontar con rigor, conocimiento y estudio y, cuando es necesario, tenemos que ir todos de la mano a resolverlo.

P. ¿Cree que la pandemia ha podido afectar a los posibles acuerdos y consensos que son tan necesarios en esta materia? ¿Cómo valora el tan mencionado Pacto de Estado por la Sanidad?

R. Todos hablamos del pacto sanitario; pero, aunque no quiero ser pesimista, no se puede falsear la realidad. Hasta ahora, solo hay entendimientos en sanidad cuando el clima general político es aceptable, si hay un clima de tensión máxima, de lo que estamos de acuerdo no se habla y en lo que se está en desacuerdo, se magnifica. En la pandemia sufrimos situaciones esperpénticas, con la oposición criticando una medida y haciéndolo más fuerte cuando se cambia.

P. ¿Cuáles cree que deben ser las claves de la política sanitaria para los próximos años?

R. La reflexión que tenemos que hacer es que es muy importante la ciencia. No es la verdad, pero es el método que nos acerca a ella. La ciencia no es solo una acumulación de datos, sino una forma de pensar y afrontar los retos. Desde la política sanitaria hay que estar mucho más en contacto con el conocimiento. Las preocupaciones de los políticos que se dedican a la sanidad tienen que estar en línea con las de los profesionales y los pacientes. Trabajar codo con codo. Hay que repensar algunas cosas.

P. ¿Cómo cuáles?

R. Sin negar ninguna competencia a nadie, que parece que es tabú hablar de recuperar competencias transferidas, debería tratarse con seriedad y de manera consensuada que hace falta una estructura potente también en el Estado, el Ministerio de Sanidad, que coordine los sistemas sanitarios de las comunidades autónomas. Además, hay que ceder competencias a Europa ya que en este nivel se van a tomar decisiones estratégicas muy relevantes en asuntos como la política del medicamento, la de inversión en investigación, etc. Puede ser que se reduzcan algo las competencias de las autonomías, pero la economía de escala existe. Y hay cuestiones que no se pueden abordar a nivel local y que se tienen que hacer a un nivel más amplio.

P. ¿Y cómo se debe hacer esa estructura de coordinación?

R. La estrategia pasa por reforzar el sistema sanitario estatal de manera consensuada. No es tanto una cuestión de competencias sino de la forma de trabajar. El sistema público podría ser estatal y potente pero formado por profesionales sanitarios de las comunidades autónomas.

P. ¿Cree que se ha ido demasiado lejos en la distribución y asunción de competencias?

R. No lo estoy criticando porque, en general, el balance es positivo. Los sistemas de salud de las comunidades autónomas han funcionado bien y han acercado la gestión al ciudadano. Pero todo eso, tiene que estar disponible y ser coordinado para tomar decisiones conjuntas, para referenciar y con una flexibilidad de traslado de los pacientes, con una interoperabilidad. No discuto que los servicios transferidos, pero no tiene sentido que se apruebe un proyecto de investigación y que se repita en otro sitio duplicando los gastos. Hace falta estructurarlo muy bien y ahí el Senado podría tener un papel.

P. ¿Cree que el Consejo Interterritorial debería ser más ejecutivo y coordinador?

R. Sí, ese es el camino. Hay un ejemplo que muy poca gente discute. La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) fue creada con la coordinación suficiente para llevar a cabo sus objetivos. Para que esto funcione las CCAA se tienen que creer que no son menos vasco, andaluz o catalán porque se coordinen las actividades con otras autonomías. Y, por otro lado, tienen que haber un liderazgo de quien coordina. El que coordina no tiene que ser el que menos hable porque no tiene competencias, no, tiene que ser el que lidere. No vislumbro desmontar este sistema. No tendría sentido. Creo que funcionan los sistemas autonómicos. Se mejoró la gestión sobre lo que había en la época del Insalud y han puesto en marcha servicios porque están más cerca de la realidad

P. Pero sí que habla de reforzar el Ministerio de Sanidad, ¿en qué sentido?

R. Especialmente en coordinación de la política sanitaria y en la gestión de la salud pública. No tiene sentido reforzar en gestión sanitaria, que está transferencia, pero en coordinación creo que es imprescindible.

 


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