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Un piloto analizará los pros y contras de los prospectos electrónicos

CARLOS ARGANDA  |    16.11.2021 - 12:36

La Agencia Española de Medicamentos, la vocalía de Farmacia Hospitalaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y algunas compañías farmacéuticas van a iniciar un proyecto piloto para sustituir el prospecto en papel en medicamentos de uso exclusivo hospitalario por uno electrónico.

El piloto, que dará comienzo el próximo enero, buscar evaluar lo que sucede al sustituir el prospecto en papel por un código datamatrix, impreso en el acondicionamiento primario, que permita acceder al prospecto a través de cualquier dispositivo electrónico. De momento, solo se probaría en una selección de medicamentos hospitalarios y se trataría de apostar por “un sistema regulatorio sólido pero flexible”, tal y como señaló la directora asociada del Departamento Técnico de Farmaindustria, Ana Lopez de la Rica, durante su intervención en el XVII Seminario ‘Industria Farmacéutica y Medios de Comunicación’ organizado por Farmaindustria.

De la Rica explicó que se está trabajando en un formato estándar de las fichas técnicas y el prospecto electrónico, así como en una herramienta capaz de transformar todos los prospectos actuales a un formato electrónico “en lenguaje común, interoperable con las páginas web que difundan las fichas técnicas y prospectos para profesionales y pacientes”. Actualmente, el 80% de los prospectos y fichas técnicas incluidos en CIMA, la base de datos de medicamentos de la Aemps, “ya está en ese formato estructurado”.

Beneficios

Toda esta actualización presenta una serie de beneficios que redundan en los pacientes, el sistema sanitario y la industria.

Desde el punto de vista del paciente, queda claro que va a poder acceder en cada momento a un prospecto actualizado, incluso después de haber sido dispensado el medicamento y hacerlo en el idioma que prefiera. Cabe señalar que, en la actualidad, prácticamente todos los ciudadanos cuentan ya en su poder con equipos y habilidades que les permiten una navegación básica por Internet. No obstante, De la Rica apuntó que, en caso necesario, habría que buscar mecanismos que hicieran posible que el paciente accediera. Por ejemplo, las compañías podrían remitírselo impreso o se podría alcanzar un acuerdo con “las oficinas de farmacia, que podrían imprimir el prospecto” a los pacientes que lo necesitaran.

Con respecto a los beneficios sanitarios, la codificación de las fichas técnicas “facilitará la explotación de datos a través de inteligencia artificial para la búsqueda de tendencias, efectos adversos, etc.”, explicó la directora asociada del Departamento Técnico de Farmaindustria. Esto redundaría en un mejor análisis de resultados en salud, interacciones, etc.

Además, la ausencia de prospecto físico tiene unos beneficios importantes en materia de disponibilidad de medicamentos en caso de desabastecimiento puntual en un país europeo ya que no se pierde tiempo ni se dedican recursos para reetiquetar e imprimir los prospectos. Es una situación similar a la que se produjo cuando se decidió prescindir del precio en los envases de los medicamentos que suponía un problema logístico inmenso cada vez que había un cambio de precio.

Este mismo beneficio logístico lo obtienen las compañías que tienen que reservar unidades para concursos públicos que a lo mejor no ganan y que, para destinarlos a otros mercados, tienen que incurrir en costes, además de perder tiempo en hacerlo. A este respecto, también es necesario señalar que el ahorro de costes que tendría la industria también puede ser significativo.

Por último, indicar también el beneficio ecológico al evitar la impresión de millones de prospectos al año, con lo que eso supone.

 


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