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La dispensación colaborativa debe perdurar tras la covid y extenderse a otras CCAA, según los expertos

OLGA VILANOVA  |    27.11.2021 - 20:17

Un impacto de más de 500 millones de euros al año por la productividad perdida, así como el gasto en traslados de más de un millón de pacientes afectados son elementos suficientes, más allá de los riesgos asociados a la covid, como para plantear cambios en la dispensación ambulatoria de medicamentos hospitalarios.

Analizar el impacto de las iniciativas de dispensación colaborativa entre servicios de Farmacia Hospitalaria y las farmacias comunitarias, mediante las que se acercaba la medicación hospitalaria a los pacientes durante la pandemia en comunidades como Cantabria, Navarra, La Rioja, Aragón, Cataluña y Andalucía, así como conocer en detalle las valoraciones de los diferentes agentes del sector, ha sido el objeto de un coloquio online organizado por Diariofarma con la colaboración del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos( CGCOF), bajo el título ‘Buenas experiencias de colaboración en la prestación farmacéutica en la era covid-19’.

El encuentro que ha sido moderado por el director de Diariofarma, Jose María López Alemany, ha contado con la participación de Jordi De Dalmases, vicepresidente del CGCOF; Ana Herranz, vocal Nacional de Farmacia Hospitalaria del CGCOF, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), Antonio López, subdirector de Farmacia de Navarra, Jesús María Fernández, director general de Hiris y Antonio Pérez Ostos, presidente de Bidafarma.

Uno de los aspectos que fueron destacados por los expertos y que debe ser tenido en cuenta para apostar por la continuidad de iniciativas de este tipo, fue la alta valoración positiva otorgada tanto por los profesionales participantes (farmacéuticos comunitarios y de hospital), así como de los propios pacientes que participaron e incluso la Administración. En este sentido, el vicepresidente de la institución colegial expuso que la experiencia “ha sido todo un éxito”. Otro aspecto clave ha sido la continuidad de la custodia de los medicamentos por parte de un farmacéutico en todo momento, lo que ofrece garantías a los pacientes. Por ambas cuestiones, entre otras, los participantes consideran necesario mantener estas iniciativa más allá de la covid-19 y extenderlas a otras comunidades autónomas. 


La visión de la administración fue aportada por el subdirector de Farmacia de Navarra quien señaló que en su comunidad “ya habían visualizado esta necesidad”. Según él, con la pandemia se ha comprobado que se pueden articular formas de acceso o acercamiento del medicamento al paciente. En este contexto, López aseguró que ha llegado el tiempo de facilitar a los pacientes una accesibilidad “mucho mayor de la que tiene actualmente”, por lo que aseguró que la administración a la que representa “apostará por este modelo”. Además, se mostró convencido de que la covid-19 ha sido un punto de inflexión ya que “existe un antes y un después de la pandemia”. En este sentido, aseguró que el “paciente ha visto la accesibilidad próxima y no quiere volver atrás”. Y, por ello, destacó que “se tiene que explotar la capilaridad de la red de farmacias”. 

Por su parte, Carina Escobar en representación de los pacientes, valoró positivamente estas iniciativas y destacó del proyecto que diferentes profesionales “fueron capaces de trabajar junto con el resto de los agentes implicados de manera colaborativa, y con el fin de proteger a las personas más vulnerables”. La representante de los pacientes insistió en que “la dispensación debe ir acompañada de algo más” en referencia al consejo farmacéutico y el asesoramiento en caso necesario. Por ese motivo, para Escobar, es esencial buscar soluciones más cercanas ya que cuando se conoce más al paciente “se le puede acompañar mucho mejor”.

De Dalmases destacó que el farmacéutico comunitario y hospitalario tienen que crecer en eficiencia y utilidad respecto a la enfermedad del paciente. Por ello, considera esencial continuar con esta colaboración, que hay que hacerla “sí o sí”. Además, según explicó, las distintas herramientas digitales que se están poniendo en marcha “lo facilitan de una forma muy importante”. 

El director de Hiris apuntó que las encuestas que han realizado en un estudio encargado por el CGCOF para analizar el impacto de estas iniciativas de dispensación colaborativa arrojan una satisfacción del 9,8 por parte de los pacientes, entre otros motivos por la seguridad, por la proximidad de la farmacia y el ahorro en el gasto. Respecto a los profesionales, la valoración también fue satisfactoria. Además, Fernández destacó que en la evaluación realizada se preguntó cuál sería la opción más deseable para la prestación del servicio, y tanto farmacéuticos comunitarios como de hospital optaron por la dispensación en la oficina de farmacia. No obstante, ambos colectivos profesionales demandan una mejora en la comunicación, así como la digitalización de los sistemas.

A este respecto, Ana Herranz consideró necesario seguir avanzando en la dispensación colaborativa, sin olvidar que lo que se necesita es el mejor resultado en los pacientes y con la mayor seguridad y eficacia. Por ello insistió en la necesidad de realizar protocolos consensuados que realmente fijen la actividad de cada uno, promuevan seguridad y eficiencia, y establezcan sistemas de comunicación, además de trabajar en la estratificación y priorización de los pacientes, puesto que no sería un servicio generalizable para todas las situaciones. El subdirector de farmacia de Navarra secundó la necesidad de contar con protocolos consensuados y añadió que “estos, deben ser dirigidos y capitaneados por los servicios de Farmacia de hospital”.

En los procedimientos de envío de la medicación se contaba con la distribución farmacéutica para efectuar de puente entre los hospitales y las farmacias. Así, el presidente de Bidafarma destacó el papel importante que ha tenido este agente en la implantación de estas iniciativas ya que han realizado el transporte de los medicamentos con las máximas garantías. Además, recordó que se creó un software de trazabilidad que posibilitó que el fármaco estuviera controlado en todo momento no solamente por la distribución, sino también por parte de los farmacéuticos de hospital. 

Custodia permanente por un farmacéutico

Uno de los valores principales que tiene esta dispensación colaborativa es que la custodia por parte de un farmacéutico de los medicamentos no se rompe en ningún momento hasta llegar al paciente. De Dalmases destacó que en el modelo puesto en marcha, el medicamento “está siempre bajo la garantía de un director técnico farmacéutico”, desde la distribución hasta que el farmacéutico termina esa dispensación y tiene el último contacto con el paciente incluso con la posibilidad de “establecer un diálogo si el paciente tiene alguna problemática”. Todo ello, es “una diferencia esencial que aporta muchísimo valor añadido”, aseguró el vicepresidente del CGCOF. Pérez Ostos coincidió con De Dalmases y puso de manifiesto que todo el trabajo que realizan en las distribuidoras está “controlado por un sistema de calidad”, y supervisado por farmacéuticos.

Por su parte, el subdirector de Farmacia navarro también valoró de forma positiva lo que supone la custodia de medicamentos por parte de un farmacéutico hasta llegar al paciente. Él aseguró que, de hecho, “es uno de los motivos que condiciona que elijamos un modelo determinado”.

Los expertos también apostaron no sólo por la continuidad de esta colaboración sino sobre la conveniencia de trasladar este modelo al resto de las comunidades autónomas. El vicepresidente del CGCOF consideró que “se debe trabajar para que sea una actividad más de colaboración entre farmacia hospitalaria y comunitaria”. Además, señaló que desde la institución colegial, se encuentran abiertos a analizar las características propias de los distintos sistemas autonómicos para su implantación, con el objetivo de que “sea un éxito en beneficio del paciente”.

Por su parte, Jesús María Fernández aseguró que, con la pandemia, “se ha demostrado que hay muchas cosas que se pueden hacer, y, además se deben hacer de forma diferente”. Para este experto, “es la gran oportunidad” ya que “la necesidad sigue estando ahí”, puesto que continúa habiendo una gran demanda de asistencia sanitaria porque el covid no ha desaparecido. Pese a ello, este experto ha echado en falta, tal y como se indica en las conclusiones del informe que elaboró para el CGCOF, que las comunidades autónomas hayan realizado evaluaciones de los proyectos puestos en marcha con el fin de valorar realmente el “nivel de incidencias y satisfacción” que tienen en relación con otras alternativas. 

Antonio Pérez, en sintonía con el resto de ponentes, señaló como “fundamental” trasladar esta colaboración al resto de comunidades por la importancia que tiene el acercar este tipo de medicamentos. Eso sí, el director general de Hiris consideró que debería ser un asunto liderado por el Ministerio de Sanidad para que exista una homologación de procedimientos a nivel de Sistema Nacional de Salud (SNS), para “evitar la dispersión y diferencias” de accesibilidad a los medicamentos que podrían darse dependiendo del domicilio o territorio en donde residan los pacientes.

Con respecto a la posible remuneración, Fernández explicó que es necesaria una evaluación económica y “conocer cuál es el coste de este servicio”, algo necesario para definir el modelo económico de esta prestación y que hasta ahora se ha realizado de forma altruista por parte de los farmacéuticos. En este sentido, De Dalmases señaló que estos profesionales deben cobrar por los servicios que presten al sistema, cuestión que el subdirector de Farmacia también consideró necesario analizar y valorar.  

Reservas singulares 

Otra de las cuestiones clave que fueron abordadas en el encuentro fue analizar si es importante cambiar la tendencia actual de generalizar las reservas singulares de los nuevos medicamentos que implican su dispensación en hospital. 

El subdirector de farmacia de Navarra señaló que “es necesario repensar este tema, donde el aspecto económico es fundamental en la toma de decisiones”. En este sentido, incidió que a pesar de que existen otros componentes y se producen situaciones “variopintas”, reconoció que “la innovación sistemáticamente va directamente al hospital”. Según su parecer “muchos de estos fármacos se podrían dispensar en el nivel asistencial de la oficina de farmacia”. No obstante, insistió en que la vertiente económica cuenta con mucho peso en este tipo de decisiones. Por ello, consideró necesario “ser imaginativo en la forma de remuneración” a las farmacias comunitarias o pensar “si queremos entablar sistemas logísticos en los que sistemáticamente podamos acercar el medicamento al paciente”. 

Por su parte, Herranz señaló que “no todos los medicamentos deben ser dispensados en hospitales” y consideró necesario que las decisiones se tomen en base a “otras causas más allá de las económicas”. Toda esta situación, según dijo, refuerza que es necesario lograr un entendimiento entre farmacéuticos de hospital y comunitarios por el beneficio del paciente y alcanzando un “equilibrio” en la participación de todas y cada una de las partes, aseguró Herranz. 

A este respecto, De Dalmases destacó que el sistema idóneo sería hacer una evaluación de seguridad clínica en la aplicación de los fármacos novedosos de cara a decidir el lugar de dispensación. El vicepresidente del CGCOF hizo hincapié en esta solución, y en la necesidad de “poner imaginación, en aquellos medicamentos que cuentan con un alto impacto presupuestario”. Según él, es necesario buscar soluciones de acceso que vayan más allá de imponer reservas singulares. Además, señaló que desde el punto de vista de la salud y de los pacientes, estos tienen que ser iguales cuando acceden por el sistema público o por el privado, manifestando que en muchas ocasiones esas reservas solo afectan al ámbito público, algo en lo que Fernández también insistió y reclamó solventar.

Durante el encuentro se destacaron otras cuestiones que ponen en valor esta dispensación colaborativa para acercar el medicamento al paciente. En este sentido, Herranz señaló que los farmacéuticos comunitarios “pueden ser aliados para detectar efectos adversos precozmente, resultados negativos en salud, así como la identificación de riesgos de no adherencia”. Los medicamentos cada vez son más complejos y requieren más seguimientos, pero la realidad es que los farmacéuticos son muy pocos para trabajar en esta línea, destacó Herranz.

La intervención de Escobar fue clave para dejar patente que es esencial tener en cuenta que “los recursos de los pacientes son limitados”. Por ello, Escobar insistió en la necesidad de “trabajar más para acompañar a los pacientes en su medicación”. Y, apuntó que los pacientes necesitan más información sobre aspectos de seguridad farmacológica y ser formados en adherencia. Según dijo, “hay un camino que recorrer y analizar cómo se debe acompañar a los pacientes”, ya que insistió en que el paciente requiere algo más, que la simple dispensación, necesita y demanda información.

 


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