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El modelo de ganancias compartidas es positivo si se basa en la eficiencia y no sólo en el ahorro

Un momento del encuentro organizado por el Consorcio de Salud y Social de Catalunya (CSC) y la Asociación Española de Medicamentos Biosimilares (Biosim).

DIARIOFARMA  |    17.03.2022 - 11:41

El modelo de ganancias compartidas puede ser un incentivo adecuado a las nuevas formas de gestión, si es capaz de aunar un enfoque basado en la eficiencia y no solo en el ahorro. Así se ha puesto de relieve por un grupo de expertos reunidos en la sesión de trabajo ‘Ganancias compartidas: el incentivo compartido orientado a la eficiencia’ organizado por el Consorcio de Salud y Social de Catalunya (CSC) y la Asociación Española de Medicamentos Biosimilares (Biosim).

Las ganancias compartidas son un tipo de incentivo basado en un modelo colaborativo y multidisciplinar en el que parte de los ahorros derivados de un cambio de patrón, ya sea en la prescripción, en el recorrido del paciente o en el uso de otros recursos materiales, revierten en los profesionales implicados para destinarse a aquellas áreas de mejora que ellos identifiquen. Los asistentes eran mayoritariamente directivos sanitarios de los centros asociados al CSC.

El acto fue inaugurado por Toni Gilabert, director de Innovación y Partenariado del CSC, que resaltó la importancia de formarse y avanzar en modelos innovadores de gestión en que los profesionales se sientan parte de todo el proceso. En su opinión, estos modelos han de alinearse también con el cambio de mentalidad de que no se realiza un gasto en Sanidad sino una inversión, y en se sentido toda medida que redunde en la eficiencia puede y debe explorarse.

Por su parte, Encarnación Cruz, directora general de Biosim, agradeció al CSC la confianza depositada en BioSim para la organización de esta sesión, pues los incentivos y en concreto las ganancias compartidas han sido objeto de análisis de varios estudios de la Asociación, y celebró que el CSC fuera pionero en la formación de sus directivos sobre este modelo.

La sesión fue iniciada por Félix Lobo, profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid y Funcas. Lobo ofreció una visión general sobre los incentivos en la economía de la salud. Algunos de los aspectos en que incidió fueron la importancia de alinear los incentivos con los objetivos de la organización y de los profesionales y tener en cuenta otros incentivos más allá de los puramente económicos, y que son de especial relevancia en el ámbito sanitario, como son el prestigio profesional o la satisfacción del paciente.

Por su parte, Isabel del Río, subdirectora de Biosim, recogió los casos de países europeos que han puesto en marcha iniciativas de ganancias compartidas, normalmente centradas en medicamentos biosimilares. Destacó la gran aceptación de un modelo en que los beneficios derivados se reparten entre las partes implicadas, la importancia de que gestores, clínicos y pacientes visualicen la mejora que van a conseguir a través de un modelo de ganancias compartidas y la necesidad de que cada institución adapte el modelo a sus características y necesidades.

Por último, el consultor Ignacio Riesgo, presentó la hoja de ruta para implementar un proyecto de ganancias compartidas en el CSC, destacando el papel impulsor y coordinador que el Consorci puede ejercer entre los hospitales.

A continuación, Toni Gilabert arrancó el debate entre los presentes con un enfoque eminentemente práctico. Los asistentes coincidieron en las posibilidades que abrían estos modelos y destacaron algunas ventajas como compartir el beneficio para que redunde en la mejora de la calidad asistencial. Algunas cuestiones que afloraron estaban relacionadas con la importancia de no concebir las ganancias compartidas como un reparto basado en la disminución del gasto, pues en Sanidad, por la tendencia deficitaria de los presupuestos y el mayor uso del sistema, el gasto siempre excede lo previsto. Sin embargo, se considera más apropiado poner de manifiesto que la puesta en marcha de acuerdos de ganancias compartidas supone ser más eficiente, luego el mensaje de “gastar más eficientemente” puede ser mejor percibido por administraciones, profesionales y pacientes.

También se puso sobre la mesa la importancia de conocer qué percibe el paciente como valor añadido antes de poner en marcha cualquier iniciativa de este estilo; conocer lo que el paciente valora como positivo y que eso se convierta también en un objetivo del programa, ayudará a alinear los incentivos entre todas las partes.

En definitiva, a cada nivel (gerente, director económico financiero, prescriptores, farmacéuticos, enfermeras,  pacientes, etc.) todos han de plantear sus necesidades y visualizar qué les reportará la apuesta por un modelo de ganancias compartidas. De esta forma, su compromiso con todo el proceso será mayor y ello redundará en el éxito de la iniciativa.

 


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