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Los tratamientos biológicos, a debate

Un momento de la reunión.

DIARIOFARMA  |    28.03.2022 - 12:16

La I edición de InSummit, encuentro multidisciplinar impulsado por GSK, ha reunido a cuarenta ponentes de prestigio y a más de cuatrocientos asistentes, procedentes de las especialidades de reumatología, medicina interna, neumología, alergología, otorrinolaringología, enfermedades infecciosas y microbiología, urgencias y nefrología, con el objetivo de abordar las últimas actualizaciones con respecto al uso de los fármacos biológicos en enfermedades autoinmunes, inflamatorias, infecciosas y renales.

Los fármacos biológicos y, en concreto, los anticuerpos monoclonales llevan revolucionando la medicina, la práctica clínica y el tratamiento de las enfermedades inflamatorias, autoinmunes e infecciosas desde su primera comercialización hace más de 20 años. La reunión InSummit ha servido para poner en valor los beneficios derivados del uso de los anticuerpos monoclonales en el tratamiento de enfermedades con un componente inmunitario complejo, como por ejemplo la granulomatosis eosinofílica con poliangeitis (GEPA o síndrome de Churg-Strauss), el síndrome hipereosinofílico, el lupus eritematoso sistémico, la nefritis lúpica y la covid-19. Además, InSummit ha permitido reflexionar sobre el cambio de paradigma que ha supuesto la irrupción de este tipo de fármacos en la medicina.

El encuentro organizado por GSK se ha apoyado en un programa científico de 15 horas de duración, repartidas en diferentes talleres: enfermedades eosinofílicas como asma grave y poliposis nasal (entre otras), lupus eritematoso sistémico, nefritis lúpica y covid-19, en los que se ha profundizado en el manejo interdisciplinar de las distintas patologías. Asimismo, en ellos se han compartido las últimas novedades científicas, revisado las guías más recientes de práctica clínica y abierto un foro de discusión para compartir experiencias sobre estas enfermedades y su abordaje para, en última instancia, mejorar la atención de los pacientes.

Las enfermedades inflamatorias entrañan a menudo grandes desafíos a la hora de elegir los mejores tratamientos, dada la heterogeneidad de cada fisiopatología. En el área de las enfermedades eosinofílicas, entre las que se incluye una amplia gama de patologías inflamatorias de tipo 2 –como el asma grave, la poliposis nasal, el síndrome hipereosinofílico y la granulomatosis eosinofílica con poliangeitis-, los tratamientos estándar incluyen todavía el uso de corticosteroides orales (OCS) y/o de terapias inmunes citotóxicas, y están asociados a efectos secundarios no deseados.

“Entre los potenciales efectos secundarios de los corticoides orales figuran la hipertensión arterial, la diabetes, las cataratas o la osteoporosis. Además, tanto los corticoides como los inmunosupresores incrementan el riesgo de infecciones”, ha explicado Marina Blanco, neumóloga en el Hospital Universitario de A Coruña y coordinadora del Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Como alternativa a estos tratamientos tradicionales, “hoy en día existen ya tratamientos biológicos que mejoran los síntomas clínicos, reducen la inflamación, ayudan a controlar la enfermedad, disminuyen las descompensaciones y los brotes allí donde no lo consiguen otros fármacos y, en definitiva, consiguen mejorar la calidad de vida de los pacientes”, ha añadido la Dra. Blanco.

El lupus eritematoso sistémico (LES) y la nefritis lúpica (NL), una de las manifestaciones más graves del LES caracterizada por afectar a los riñones, son también patologías que ya se están tratando con anticuerpos monoclonales. En un estudio de la Sociedad Española de Reumatología (SER) de 2016, la prevalencia del LES observada en la población española era de 210 casos por 100.000 habitantes.  El lupus es una enfermedad crónica, poco frecuente, de origen aún desconocido, a pesar de que múltiples factores (hormonales, genéticos, inmunitarios y medioambientales) juegan un papel importante en su aparición. Suele afectar en mayor grado a las mujeres, en edad fértil, y sus principales síntomas son los dolores articulares, la fatiga debilitante, y las erupciones faciales en forma de mariposa. Se estima que alrededor de un 30,5% de los pacientes con LES pueden desarrollar nefritis lúpica, de los cuales hasta un 20% terminan en Terapia Renal Sustitutiva en los 10 años posteriores al diagnóstico.

En relación al abordaje del LES con anticuerpos monoclonales, José Andrés Román Ivorra, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia, ha afirmado que “los resultados obtenidos en los ensayos clínicos han sido ratificados e incluso mejorados por los resultados de la práctica clínica diaria”. Según ha explicado, se ha demostrado que “el uso de Belimumab (único fármaco biológico aprobado para tratar el lupus eritematoso sistémico en España) tiene efectos positivos a nivel articular, hematológico y renal, al tiempo que permite reducir la administración de corticoides, unos fármacos claramente relacionados con el aumento de la comorbilidad y la mortalidad en estos pacientes”.

De la reunión InSummit se desprende también que los anticuerpos monoclonales están demostrando un gran papel en el abordaje de la pandemia de covid-19, con un enorme impacto epidemiológico a nivel mundial, desde su aparición a finales de 2019. En España se han contabilizado hasta la fecha más de 11 millones de casos, 503.254 hospitalizaciones y 100.677 fallecidos4. A pesar de la llegada de las vacunas y de la alta tasa de vacunación alcanzada en nuestro país, siguen produciéndose casos graves, hospitalizaciones y fallecimientos, por lo que se hace necesario contar con alternativas terapéuticas que puedan venir a complementar la labor de la vacunación. En este sentido, los tratamientos con anticuerpos monoclonales neutralizantes se están convirtiendo en una herramienta fundamental en la lucha contra la covid-19 y en evitar la progresión de esta patología en aquellos pacientes que presentan un mayor riesgo de desarrollar formas más graves de la enfermedad.

“La estrategia de tratamiento con anticuerpos monoclonales dirigidos contra el virus SARS-CoV-2, especialmente frente a distintos dominios moleculares de la proteína S (spike), supone un auténtico cambio de paradigma, una novedad de valor incuestionable, y permite avanzar a la virología e infectología moderna en la prevención y tratamiento de enfermedades potencialmente muy graves y ocasionalmente letales, como la covid-19”, ha asegurado Miguel Salavert, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia. Refiriéndose a su funcionamiento, ha explicado que “los anticuerpos monoclonales se comportan como auténticas "balas mágicas", van dirigidos específicamente frente al virus, siendo capaces de bloquearlo y neutralizarlo, así como de impedir su ciclo vital y evitar su replicación y extensión, para poder eliminarlo con el concurso y apoyo de la propia inmunidad del enfermo”.

Salavert ha subrayado la necesidad de aplicar el principio de precocidad en la administración de este tipo de fármacos: “la administración de anticuerpos monoclonales debe ocurrir de forma muy precoz, de manera que los enfermos con formas leves de covid-19, aún poco sintomáticos, pero con condiciones de alto riesgo de progresión a formas moderadas o graves (debido a su edad, comorbilidades, inmunosupresión, trasplantes, tratamientos biológicos, etc.) no acaben ingresando en el hospital por estas causas y se frene el avance de la enfermedad”.

“El momento es muy estimulante y el futuro, muy atractivo”, ha asegurado Salavert. Además, ha recalcado que “todo este camino sigue hacia adelante y va hacia la cobertura de un mayor número de enfermedades, al tratarse de herramientas terapéuticas que se pueden combinar con otros tipos de fármacos y estrategias, favoreciendo esta sinergia con un nivel de seguridad y grado de tolerancia generalmente muy favorables para los enfermos”. “Los tratamientos con anticuerpos monoclonales suponen un auténtico giro copernicano que no podíamos ni imaginar hace tres o cuatro décadas”, ha afirmado el Salavert.

Las conclusiones del encuentro multidisciplinar InSummit ponen de manifiesto una realidad innegable y un cambio de paradigma en la práctica clínica: los medicamentos biológicos y, en particular, los tratamientos con anticuerpos monoclonales han llegado para quedarse. Entre las muchas ventajas que presentan este tipo de fármacos, Joaquín Borrás, especialista en Farmacia Hospitalaria del Hospital de Sagunto, ha destacado su tipo de administración, por vía intravenosa o subcutánea, ya que “una sola dosis permite mantener concentraciones de fármaco estables durante largos periodos de tiempo, como mínimo una semana, mientras que la administración oral de medicamentos obliga a los pacientes a realizar varias tomas diarias”.  “La primera”, ha proseguido, “tiene la ventaja de que, al realizarse bajo supervisión médica, permite una adherencia al tratamiento del 100%”.

En cuanto a la administración subcutánea, “es una técnica poco agresiva, de fácil manejo y segura para el paciente, lo que le dota de autonomía y movilidad”. La aparición de las terapias biológicas ha supuesto una revolución para el tratamiento de las enfermedades inmunomediadas, pero la lista de patologías subsidiarias es cada vez más amplia. “En las dos últimas décadas hemos asistido a un progresivo aumento de los medicamentos biológicos, en múltiples áreas terapéuticas; este proceso va a continuar en el futuro, abarcando más allá de las enfermedades inmunomediadas inflamatorias, como ya estamos viendo en el caso de la covid-19”, ha asegurado Borrás.

Por su parte, Cristina Henríquez de Luna, presidenta y consejera delegada de GSK en España, que ha participado en la apertura de la reunión, ha destacado que uno de los principales objetivos perseguidos con la organización de InSummit es “visibilizar la importancia de fomentar diferentes formas innovadoras y multidisciplinares de avanzar en la investigación y tratamiento con fármacos biológicos”. Además, ha añadido que "la innovación responsable guía nuestro trabajo en GSK y, por ello, es prioritario para nosotros contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes a través del desarrollo de novedosos tratamientos biológicos como son los anticuerpos monoclonales".

 


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