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“La LOAF es buena y necesaria, pero hay que estar atentos al texto final” 

Manuel Martínez del Peral, candidato a la presidencia del COFM

CARLOS ARGANDA  |    31.03.2022 - 22:08

Entrevista a Manuel Martínez del Peral con motivo de las elecciones a la presidencia del Colegio de Farmacéuticos de Madrid (COFM) del próximo 3 de abril.

Pregunta. ¿Cuáles son los motivos para presentarse a las elecciones al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid?

Respuesta. Tomé la decisión a la vista de las opciones que estaban empezando a perfilarse y porque creo que hay que asegurar la independencia del colegio para que esté exento de interferencias. Hace falta un equipo con experiencia, renovado, independiente y acompañado por un grupo de profesionales que estén a pie de calle, como es el caso de nuestra candidatura, que cuenta con siete delegados de zona, además de profesionales de primer nivel como la jefa de servicio de Farmacia de La Paz.

P. Hace mucho hincapié en ese aspecto de la independencia, ¿por qué es tan relevante?

R. Yo siempre he defendido la coherencia y creo que desde una Junta de Gobierno se debe intentar evitar los conflictos de intereses. No es un ataque personal, pero creo que nunca ha ocurrido que un directivo de una cooperativa, sea la que sea, o un presidente de la patronal, ocupen puestos de responsabilidad en el colegio. La patronal, la parte profesional y la distribución debemos colaborar de una manera fluida, obviamente en las vocalías. Si evitamos tener personas con conflictos de intereses en la permanente, que es el núcleo del colegio, todos ganamos.

P. Pero entonces…¿Cree que pueden existir intereses tan diferentes que generen un conflicto?

R. Hay una colaboración continua y contratos de colaboración con las distribuidoras a diario, pero, por ejemplo, puede darse un conflicto laboral con los adjuntos que salpique al colegio con la renovación del convenio laboral. El colegio debe velar por los intereses profesionales e intentar evitar otros problemas que puedan surgir.

P. ¿Cómo valora la actividad que se ha desarrollado en el colegio en estos últimos años?

R. Estoy orgulloso de haber pertenecido a esta Junta. Tuvimos una primera etapa que fue fluida y fácil y todo salió fenomenal y una segunda marcada de una forma importante por la pandemia. Suscribo la totalidad de lo que se ha hecho, prácticamente. Como todo en esta vida, no puedo estar de acuerdo con todo, pero creo que ha sido una Junta que ha defendido intereses que han sido positivos para la profesión.

P. Desde algunos ámbitos de la farmacia, se critica que en muchos casos se utiliza la farmacia, de forma no remunerada, para la realización de determinadas actividades, algo que en la pandemia ha sido muy habitual, ¿cómo lo valora?

R. Estoy en total desacuerdo con una colaboración continua no remunerada, puesto que hay que empezar a obtener un rédito, ya sea económico o con otras contrapartidas. Se debe poner en valor el profesional sanitario que somos y que nos permita ser más asistenciales y dar servicios que avancen a nivel profesional. No obstante, durante la pandemia, creo que todos hemos tenido que arrimar el hombro, a veces de forma dura y con esfuerzos sobrehumanos, pero ante la situación vivida, el farmacéutico no podía podría ponerse de espaldas.

P. Una de las cuestiones clave que se están debatiendo en estas elecciones es el tema de la Ley de Farmacia de Madrid, ¿qué opina de la ley y las palabras de la directora general de Inspección durante Infarma?

R. La ley es una ley buena, sin duda y necesaria. Creo que tenemos que estar muy atentos, pero debemos tener en cuenta que estamos hablando de un texto que nadie conoce. Yo confío en Elena Mantilla como directora de Inspección, que nos está trasladando que la ley nos puede generar tranquilidad. Es verdad que cuando salga el texto definitivo tendremos que ver cómo ha quedado y mi equipo, si tengo la responsabilidad, tendrá que ser muy estricto con los intereses que defendemos en la etapa final de su aprobación y en el desarrollo reglamentario.

P. ¿Cuáles son las claves a vigilar? 

R. Hay que asegurar que el modelo actual de farmacia siga vigente, que no se rompa por ciertos peligros que pueden existir y de los que se está hablando mucho. Pero quitando ese punto del delivery y atención farmacéutica domiciliaria, donde se ha hablado mucho y de forma un poco tergiversada, creo que el resto de la ley es necesaria. No se debe olvidar que la ley vigente es de hace 24 años, cuando no existían las aplicaciones tecnológicas actuales y, por tanto, la norma está anticuada al no poder frenar determinadas iniciativas. Además, la ley nos permite tener más servicios y una amplitud de horarios, regulación de traslados que mejora la situación para el farmacéutico madrileño. Creo que tiene muchas cuestiones favorables y, para aquellas que sean más delicadas, habrá que coger el toro por los cuernos y rematarlas.

P. Entonces, ¿cree que no está justificado, sin conocer el texto final del proyecto, todo el lío que está montado en torno al delivery?

R. Yo creo que es bueno que la administración haya visto el revuelo que hay, porque creo que es un tema crítico para el mantenimiento del sistema. Si permitimos ciertas cosas a nivel de un delivery o una atención farmacéutica domiciliaria mal entendida o ejecutada, podríamos perjudicar a mucha farmacia pequeña y, al final, que la capilaridad se vaya perdiendo. Hay que tener claro que en nuestro modelo farmacéutico hay un nivel de libertad económica, pero la responsabilidad sanitaria está por encima. 

P. Entonces, ¿son conscientes de que farmacéuticos de toda España están pendientes de la ley de Madrid?

R. Obviamente, es una responsabilidad muy grande. Pero también te digo que, con estas quejas, tal y como te he referido, creo que la administración, y en concreto, la directora de Inspección ha sido permeable a todas estas susceptibilidades, ha entendido que es un tema muy delicado y nos trasmite en su conferencia de Infarma que está absolutamente cerrado el tema y la posibilidad de que se malinterprete. Pero si no sacamos una ley, todo es mal interpretable con una norma de hace veintitantos años y, entonces, la alegalidad se convierte en la herramienta que quieren hacer ciertas iniciativas que perjudican al sector.

P. Pasamos a otro asunto. ¿Cuáles son las claves de su programa?

R. Una de las cosas de las que estamos hablando bastante en estos días con los farmacéuticos y que hemos encontrado una buena aceptación, porque así lo entienden, es el dar un paso a nivel digitalización de la farmacia, pero hay que tener mucho cuidado y especificar muy bien. Cuando hablamos de digitalización, nos referimos a que sea una digitalización de proximidad, de hacer de la farmacia un punto accesible al paciente de una forma sencillísima. Al igual que a nivel físico es fácil por el modelo que tenemos de proximidad, tenemos que conseguir un modelo digital que esté en manos de una institución para evitar problemas futuros con el tema de datos, venta a grandes corporaciones o fondos de inversión sin interés sanitario.

P. Entonces, ¿considera que hay que cerrar la puerta a esas plataformas sin capital o minoritario farmacéutico puedan intentar explorar esos límites que la ley permite?

R. No creo que se deba limitar, ya que soy una persona muy emprendedora y empresarial, pero si llego a la presidencia, garantizaré que nadie se quede atrás. Esto quiere decir que no puede ser que el acceso a las aplicaciones, por ejemplo, solo lo tengan farmacias que sean económicamente más potentes o farmacias con personas con un perfil muy tecnológico. El colegio tiene que hacer de garante para que el modelo sea igual para todos en ese primer escalón, luego habrá algunas oficinas de farmacia que lo desarrollen más por mayor capacidad tecnológica, al igual que ocurre con las farmacias físicas. 

P. ¿Qué otros aspectos clave se recogen en su programa?

R. Prestamos una especial atención a la figura del farmacéutico adjunto. Creo que es muy importante tenerlo en consideración y valorarlo bien. Una de las formas con las que vamos a intentar defenderlo es mejorando el sistema de baremos. Me parece totalmente injusto que una persona con veinte años en una oficina de farmacia como adjunto tenga menos puntuación que otros farmacéuticos con seis u ocho años de experiencia en otras modalidades. También queremos acercarnos y dar mucho mejor servicio a otras modalidades que muchas veces se encuentran desplazadas, como puede ser industria o análisis. 

P. Con respecto a la relación del Colegio de Madrid con el Consejo General, ¿cómo la valora? 

R. Yo defiendo una candidatura de consenso y debe quedar claro. No concibo no tener una relación más fluida con el Consejo, que es el máximo representante en la defensa profesional. Es cierto que la relación histórica nunca ha sido fácil, pero el colegio más grande de España debe poder aportar lo máximo a nivel nacional. El que nuestra relación con el Consejo esté tan deteriorada es para mí un lastre, especialmente teniendo en cuenta que el gobierno quiere revisar determinadas leyes farmacéuticas. Por ello, creo que es necesario que se conozca qué piensa el Colegio de Madrid y sus colegiados para que su visión se pueda ver reflejada en una defensa a nivel nacional. También considero que esto es importante para el Consejo General. Creo que soy una persona muy dialogante y así se me percibe por el resto del sector, como una persona de consenso y capaz de buscar acuerdos. 

P. ¿Cómo valora la falta de participación del colegio de Madrid en actividades como Cismed, entre otras y que han llevado al colegio a crear plataformas alternativas?

R. Creo que manteniendo las atribuciones que tiene el COFM, que las defiendo, debemos tener una altura de miras que hagan que vayamos al unísono a nivel nacional, ya que ello nos da fortaleza ante la administración. No me cabe duda de que habrá que revisar ciertos proyectos y en alguno de ellos sí que tiene una cabida muy fácil e integradora por parte del Colegio, si cambiamos un poco la dinámica actual. Desde luego, si yo llego, se va a cambiar.

P. Por último, ¿cómo afronta la relación que debe tener farmacia con enfermería

R. Yo creo que habrá que hablar con ellos y ser didácticos, pero lo que está claro es que estamos infinitamente mejor preparados en ciertas cosas que ellos, somos los especialistas del medicamento. Lo que no se puede hacer es marcar líneas rojas en temas que son propios del farmacéutico. Además, la pandemia ha dinamitado muchas de esas barreras porque se ha desbordado el sistema y se ha visto que la farmacia a nivel de atención primaria prestó una colaboración excepcional. Hay actividades, como por ejemplo en vacunación, que en Europa ya se están haciendo con total normalidad y creo que tendremos que intentar hacer que enfermería entienda esto. Es verdad que es un colectivo que ha sido excesivamente duro y agresivo en muchas respuestas, pero creo que, si no lo entiende, tendremos que sentarnos a dialogar con ellos. En cualquier caso, la postura del Colegio de Madrid tendrá que ser firme en la defensa del farmacéutico, de las capacidades que tiene y de un desarrollo profesional que no vamos a limitar porque haya un colectivo que quiera cerrar absolutamente todo y limitar absolutamente todo, como si fuera un cortijo.

 


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