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“Nos gustaría que las empresas farmacéuticas se vengan a Andalucía”

Juan Antonio Gil, de Adelante Andalucía.

FRAN ROSA  |    23.11.2018 - 17:00

Juan Antonio Gil, portavoz de Sanidad de Adelante Andalucía, es el primero de los candidatos que se ha prestado a este bloque de entrevistas emprendido por Diariofarma, para analizar los programas de las diferentes candidaturas a las elecciones andaluzas del 2 de diciembre (ver programa de Adelante Andalucía). Asegura que la ideología de su partido es compatible con su deseo de que las multinacionales farmacéuticas se implanten en Andalucía. En relación con las farmacias, apuesta por una mayor integración de estas en el sistemas sanitario, en coordinación con otras profesiones, y llama a éstas a mantener la mente abierta siempre que sea para mejorar la calidad asistencial.

Pregunta. En materia sanitaria, Adelante Andalucía aboga por establecer indicadores y medir los resultados de las intervenciones, además de establecer un suelo presupuestario para Sanidad en el 7% del PIB de su comunidad autónoma y dedicar un 20% para Atención Primaria y un 2% para Salud Pública. Vamos por partes, ¿qué tipo de indicadores?

Respuesta. Para nosotros, los indicadores realmente importantes son los que nos puedan mostrar los resultados en salud y la utilidad percibida por el paciente. A priori una intervención puede parecer costosa, pero ofrecernos después mejores resultados, lo que posiblemente hará que el paciente perciba que está recibiendo un mejor tratamiento. Y eso es fundamental. Se trata de poner al paciente en el centro del sistema, pero eso no quiere decir que haya que otorgarle al paciente, desde su desconocimiento, la potestad de pedirnos un TAC. Tiene que haber una explicación previa de cómo funcionan las cosas en el sistema para poder integrar completamente al usuario en la toma de decisiones.

P. Pasemos a la cuestión presupuestaria. ¿Por qué un 7% del PIB andaluz? 

R. Es un indicador orientativo y que muy visual. Pero somos conscientes de que el PIB oscila en función de la actividad que se genera, de ahí que en épocas de auge sea mayor que en las de recesión. Por eso en el programa añadimos la coletilla de que este indicador nos servirá siempre que garantice que alcanzamos el gasto per cápita medio nacional. Si estamos en recesión, se tendría que elevar a un 8-9%.

P. Esto, en todo caso, supone un incremento de lo destinado hasta ahora. ¿De qué otra partida van a sacar los recursos?

R. En esa propuesta tenemos en cuenta el incremento de los ingresos, por eso acompañamos esta propuesta de otra para reformar el sistema de financiación autonómico. Con esa reforma, obtendríamos unos 4.000 millones de euros, que destinaríamos íntegramente a servicios públicos. Además, abogamos porque una mayor participación de Andalucía en impuestos, y un aumento de las inspecciones fiscales para evitar el fraude. Además, dentro de nuestro programa está la mejora de las condiciones laborales, medida que nos serviría para reactivar el consumo interno. Y, por su puesto, defendemos el impulso de un nuevo modelo productivo, que apuesta por la industrialización, para procesar, y no mandar fuera, la materia prima que sale de nuestra tierra. Principalmente, hablamos de impulsar la industria manufacturera y logística. Con eso pensamos que se puede reactivar la economía e ingresar más.

P. O sea que una parte de la mejora en términos de sanidad esperan que llegue a través de una reactivación de la economía...

R. Así es. De hecho, nos interesa atraer hacia Andalucía las sedes de grandes empresas que actualmente están implantadas en Madrid, y que tributan allí. El Partido Popular siempre pone a Madrid como ejemplo, siempre dicen que Madrid funciona bien, pero claro, es que las grandes empresas tienen allí sus sedes sociales y pagan allí sus impuestos. Pensamos que habría que vertebrar nuevas infraestructuras para que deseen venirse a Andalucía.

P. Pero yo no veo a la clase empresarial, en general, muy en línea con las ideas de Adelante Andalucía. ¿Ve a las grandes empresas yendo a una región en la que gobiernan ustedes?

R. Es cierto que nuestro discurso va más enfocado a la clase trabajadora, pero un análisis de nuestros votantes permite ver que tenemos a un votante de clase media-alta, con conciencia progresista, entre ellos muchos autónomos, ejercientes de profesiones liberales, etc. Nosotros queremos hacer políticas sociales dentro de la economía de mercado, queremos ser socialistas. El PSOE dejó de hacer políticas socialistas hace mucho tiempo. Para desprestigiarnos, hablan de Venezuela. Pero yo le aseguro que no he viajado a Venezuela, ni conozco a Maduro (risas). No soy comunista, me siento socialista. Adelante Andalucía es un partido nacido en España, con su idiosincrasia radicada en Andalucía. Lo que proponemos no es un cambio económico a peor, sino todo lo contrario. Eso sí, nos sentimos responsables de paliar las desigualdades. El capitalismo galopante debería dar más miedo que  hacer política con un enfoque social.

P. Entonces, ¿se ve seduciendo a las grandes empresas para que se implanten en su comunidad autónoma?

R. A nosotros nos gustaría que hubiera una gran implantación empresas farmacéuticas en Andalucía, que se vengan y hagan aquí su I+D para el desarrollo de medicamentos, que fabricaran aquí y distribuyeran desde aquí, y que eso repercutiera en la creación de empleo de calidad. Tenemos la limitación de la libre competencia de la UE para subvencionar a esas empresas, pero hay otros incentivos.

P. He visto en su programa una batería amplia de medidas sobre medicamentos y farmacia, lo cual sorprende. ¿Es cada vez más importante la gestión de estos recursos?

R. Y creo que nos quedamos cortos. No hemos entrado a fondo con el modelo de farmacia que se podría implantar en el SNS. En los últimos años hemos ido avanzando, internamente, en la definición del modelo de farmacia que queremos. Pensamos que no están solo para vender productos, sino que son agentes de salud. Y para ello tienen que participar en la conformación del diseño de la atención. En relación con los medicamentos, están las subastas, que han hecho que los descuentos se los lleva la Administración. Está pendiente un modelo que compense esta pérdida para las farmacias, lo que podría hacerse a través de los servicios.

P. Ha puesto dos temas importantes sobre la mesa. Subastas y modelo de farmacia. Vayamos por orden. Subastas si gobiernan, ¿sí o no?

R. Sobre este tema tengo que decir varias cosas. La primera es que pensamos que tendríamos que abrir la subasta a la participación de las grandes empresas. Por eso, pensamos que su aplicación tiene más sentido si se hace a nivel nacional. Otra limitación que le vemos al modelo actual tiene que ver con la falta de transparencia sobre el destino de los ahorros que se están generando. Y es que parece que no están revirtiendo en la sanidad.

P. Para ordenar la prestación, apuestan ustedes por una comisión evaluadora fuerte en Andalucía. ¿De qué tipo?

R. Nosotros pensamos que, dentro de la libertad de prescripción de los profesionales, es necesario un organismo que les orientes sobre aquellas opciones que son más coste-efectivos. Es importante dotar a nuestros profesionales con conocimientos para la toma de decisiones. El Ministerio financia casi todo, por eso las comunidades autónomas tenemos que evaluar lo que vamos a tener que pagar. Quizás tendría sentido disponer de un HispaNICE, para que el visto bueno a la comercialización no suponga un visto bueno a la financiación.

P. También hacen mención a los acuerdos de riesgo compartido. Dentro de esa categoría, que abarca varias modalidades, ¿abogan por una en especial? ¿Serían partidarios de un todo o nada, en función de si un fármaco es efectivo o no?

R. Todo esto hay que hablarlo con cada laboratorio, para cada innovación. Quizás tendría sentido establecer una base y, a partir de los resultados, remunerar el valor terapéutico que me aporta. Si funciona, pagas un bonus. Y si deja de funcionar, no lo pagas. Pero ésta es solo una posibilidad entre muchas. Habría que analizarlo caso por caso.

P. Por último, en lo que tiene que ver con la adquisición de medicamentos, apuestan por impulsar las compras centralizadas. 

R. Obviamente, cada hospital va a tener menos fuerza en la negociación que si ésta se realiza a nivel global, para toda la comunidad autónoma.  Tiene sentido que hagamos fuerza, teniendo en cuenta las necesidades particulares, por supuesto, y compremos de forma unificada.

P. Pasemos a su visión de las oficinas de farmacia. Apuestan ustedes por la dispensación en centros de salud de algunos fármacos de alto coste, pero esto impactaría también en la economía de las farmacias, como decía con las subastas. ¿Podrán todas soportarlo?

R. Siempre que hablamos de sacar algo de la farmacia tenemos que pensar en la forma compensar. No queremos que las oficinas dejen de ser rentables, sino transformarlas, y que esos 100 o 200 euros que nos podemos ahorrar dispensado en los centros de salud puedan revertir en la oficina de farmacia, incorporándolas como agentes de salud. Esto implica hablar las cosas.

P. También abogan porque sean los técnicos auxiliares de Enfermería los que hagan los SPD. ¿No es un poco contradictorio?

R. Si tenemos la capacidad y los técnicos auxiliares tienen tiempo para hacerlo, lo tienen que hacer. Tenemos que ser eficientes. Con nuestro dinero tenemos que diseñar los hospitales y los centros de salud de tal forma que podamos competir bien con la sanidad privada, porque no todo el mundo se puede permitir un seguro privado. A medida que vayan ganando peso los seguros privados, como está ocurriendo, irán aumentando los precios. Nos está pasando ya con la electricidad, que estamos teniendo problemas para pagar la factura de la luz. En este sector se están metiendo también algunos de los conocidos como fondos buitre. Dicho esto, tengo que aclarar que no consideramos a la sanidad privada como un enemigo, pensamos que puede cumplir algunas funciones, pero el peso que están adquiriendo no es saludable y puede generar problemas.

P. ¿Ustedes ven a la farmacia como parte de ese sector privado?

R. No. Para nosotros la farmacia no es un agente más de la sanidad privada, ya que realizan una función importante para el sistema público, aunque no estén integradas del todo. Y en el caso de los SPD, si vemos que una farmacia puede hacer la función, y es eficiente, estaríamos de acuerdo en que puedan hacerlo y se retribuya por ello si otros servicios no pueden hacerlo. 

P. No puedo terminar sin preguntarle por la atención farmacéutica domiciliaria. ¿A favor o en contra de que la hagan las oficinas de farmacia?

R. Creo que los farmacéuticos, como agentes de salud, puedan hacerla, integrados dentro de que los equipos de Atención Primaria. Un farmacéutico puede tener el conocimiento adecuado, revisar efectos adversos y generar alertas. Hay personas de movilidad reducida, que no están acompañadas, y podría tener sentido que haya esa atención. Siempre dentro de tu barrio.

P. ¿Y cómo ve, entonces, la posición mostrada por la Enfermería?

R. Los discursos de si esto es mío o esto es tuyo… Creo que las categorías profesionales no pueden ser estancas. Ni entre farmacéuticos y enfermeros, ni entre médicos y enfermeros. Las categorías profesionales tienen que ser vivas. No son lo mismo las enfermeras de hace 40 años, que las de ahora. La clave es la coordinación. No tiene sentido proteger nuestras funciones, sino formar un equipo y garantizar de que las funciones se van a hacer bien. De lo que nos tenemos que proteger es, como sector público, de dejar de ser eficientes frente al sector privado.

 

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