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Los biosimilares ahorrarán al SNS 5.162 millones de euros hasta 2022

CARLOS ARGANDA  |    30.11.2020 - 19:46

Los biosimilares han aportado al Sistema Nacional de Salud (SNS) un ahorro de 2.306 millones de euros entre 2009 y 2019 y se espera que hasta 2022 se permita un ahorro adicional de 2.856 millones, lo que supondrá que el ahorro total asociado a la utilización de biosimilares en España alcanzaría los 5.162 millones de euros entre 2009 y 2022. Esta es la principal conclusión de un estudio sobre el “Análisis de impacto presupuestario de los medicamentos biosimilares en el SNS en España (2009-2022)” elaborado por la consultora Hygeia Consulting con la dirección de Manuel García Goñi, Profesor Titular del Departamento de Economía Aplicada, Estructura e Historia de la Universidad Complutense de Madrid.

El estudio fue presentado por Goñi durante la III Jornada Nacional de Biosim, a lo largo de la cual se analizaron, por un lado, las aportaciones que los biosimilares realizan a la sostenibilidad del SNS en una mesa y las experiencias de éxito en la incentivación del biosimilar en otra.

La jornada, que se ha considerado como el “broche de oro” del mes del biosimilar, ha comenzado con un sentido homenaje a Regina Múzquiz, quien fuera directora general de Biosim hasta su fallecimiento hace unos pocos meses, realizado por el presidente de Biosim, Joaquín Rodrigo. Al homenaje y reconocimiento por la labor desempeñada por Múzquiz se han sumado todos y cada uno de los participantes en la jornada.

Durante su intervención, Goñi ha presentado la metodología, así como los principales resultados del estudio de impacto presupuestario. Para este economista, los medicamentos biosimilares constituyen “una gran oportunidad para fomentar la sostenibilidad del SNS mediante la racionalización y eficiencia en el gasto farmacéutico, permitiendo a su vez el acceso de un mayor número de pacientes a tratamientos biológicos por la reducción de su coste”.

Eso sí, Goñi puso encima de la mesa la necesidad de que las políticas que se establezcan deben mirar más allá del corto plazo con los ahorros que aporta una reducción de precios, sino “también en el medio y el largo plazo para que lo que consigamos sea una sana competencia entre los productos biológicos ya sean originales o biosimilares”. Por ese motivo, consideró importante “tener muy claros los equilibrios en el corto y largo plazo” a la hora de diseñar esas políticas ya que “erosionar mucho los precios es beneficioso a corto pero puede ser perjudicial a largo”.

En la mesa también participó la directora general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, Patricia Lacruz, quien expuso su visión acerca de los biosimilares, así como algunas de las líneas generales del Plan de Genéricos y Biosimilares.


Junto a ellos, el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), José Martínez Olmos, puso de manifiesto la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema sanitario en materias como “personal, inversiones, tecnologías y una cuestión clave es la política farmacéutica”. Respecto a esta última cuestión, consideró relevante “trasladar información veraz a los ciudadanos y formación adecuada a los profesionales”.

Calidad y eficiencia

Además, Martínez Olmos señaló que, desde su punto de vista es necesario que el SNS avance en esta materia ya que “sin calidad no hay eficiencia y sin eficiencia no hay calidad”. Por eso, consideró que hay que “asegurar que el mejor biosimilar esté disponible para los profesionales y los pacientes”. Además, se mostró partidario de incorporar a los profesionales a la toma de decisiones para avanzar en su convencimiento de que “los biosimilares son equivalentes a su comparador”.

También estuvo presente en la mesa Ángel Sánchez Aristi, project manager en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y responsable del último Spending Review sobre gasto farmacéutico hospitalario. Durante su presentación, se centró en la propuesta número nueve de ese documento que está centrada en el uso de biosimilares, que coincide ser uno de los planteamientos “con mayor viabilidad y con un nivel de evidencia clarísimo”.


Sánchez Aristi señaló que de su estudio se desprende la necesidad de trabajar los biosimilares desde cuatro pilares fundamentales que deben ser asegurados al tiempo: modelos de incentivos, apoyo legal, comunicación a los pacientes y formación a líderes clínicos.

Un aspecto en el que coincidieron todos los participantes fue en la necesidad de contar con datos que permitan la toma de decisiones. Según el representante de la AiREF, “los datos son fundamentales”, por lo que hay que tener “tener pasión por los datos, no posesión por los datos, que ese concepto debe desaparecer”.

 


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